Coca-Cola, Kraft Heinz, Walmart, las colonias Hugo Boss y Gucci cambian de CEO en plena incertidumbre global
No es habitual que en solo unos meses algunas de las mayores multinacionales ligadas al gran consumo cambien a su principal ejecutivo. Es lo que va a pasar este 2026. Gigantes empresariales como Coca-Cola, Kraft Heinz, Procter & Gamble o Coty (la empresa propietaria de cosméticos como Lancaster o colonias como Hugo Boss o Gucci) han decidido reemplazar a sus respectivos consejeros delegados (CEO en sus siglas en inglés).
Los cambios llegan en un momento en el que la incertidumbre global se incrementa, sobre todo tras el ataque ilegal de Estados Unidos a Venezuela, y en un momento en el que el consumo da señales contradictorias. Por un lado, parece aguantar el envite de los aranceles; pero, por otro, las dudas sobre la evolución de algunas de las mayores economías del mundo dibujan un escenario marcado por la falta de certezas. Y las empresas tampoco tienen claro cómo solventarlo.
En algunos casos, esas dudas sobre el futuro pasan por recortes de empleo. Por ejemplo, Nestlé –la mayor empresa de alimentación de Europa– anunció hace unas semanas el despido de cerca de 16.000 personas, el 6% de toda su plantilla. “El mundo está cambiando y Nestlé necesita cambiar más rápido. Esto incluirá tomar decisiones difíciles pero necesarias”, justificó su consejero delegado, Philipp Navratil.
El primer ejecutivo de Nestlé es casi un recién llegado, porque lleva las riendas del gigante suizo desde septiembre, después de que la empresa decidiera despedir a su antecesor, Laurent Freixe, por infringir el código de conducta corporativo al ocultar una relación con una subordinada. Ese cambio de ejecutivo también aceleró la llegada a la presidencia de la empresa helvética del español Pablo Isla, ex presidente de Inditex, la dueña de Zara.
Relevo en Coca-Cola tras una década
Lo habitual en el gran consumo es que los directivos permanezcan largas temporadas al frente de las compañías. Uno de esos nombres es el de James Quincey, que lleva casi una década al frente de Coca-Cola Company. Va a permanecer en el cargo hasta el 31 de marzo, cuando será sustituido por Henrique Braun, actual vicepresidente ejecutivo y director de Operaciones del gigante de los refrescos.
Braun, de origen brasileño, va a cambiar el perfil de la multinacional con sede en Atlanta, porque su experiencia se ha centrado, sobre todo, en el negocio fuera de Estados Unidos y porque ha sido responsable de divisiones de China, Corea del Sur, de Latinoamérica y, antes, de su país de origen. “Veo enormes oportunidades en un mercado global en constante evolución”, aseguró en el momento de conocerse su nombramiento.
“Sus prioridades incluyen buscar las mejores oportunidades de crecimiento a nivel mundial; impulsar a la empresa para acercarse aún más a las necesidades del consumidor; y aprovechar la tecnología como motor del rendimiento y el crecimiento empresarial”, justificó Coca-Cola. De momento, la compañía está gestionando los aranceles –ya dijo que si el aluminio subía de precio, vendería más refrescos en botellas de plástico– y en el mercado estadounidense ha lanzado productos más pequeños y baratos. También se ha enfocado en refrescos más saludables, donde ve un mayor margen de crecimiento.
Vender negocios y separación en varias empresas
Otro gigante del gran consumo que cambia de primer ejecutivo –en este caso, ya es efectivo– es Procter & Gamble. Bajo ese nombre se engloban marcas comerciales conocidas, como Ariel, Dodot, Tampax, Gillette, Fairy o Pantene. P&G también ha decidido tirar de quien ha sido el director de Operaciones. Se trata de Shailesh Jejurikar, de origen indio y que lleva más de 30 años en la multinacional estadounidense, trabajando en cuatro continentes: Norteamérica, Europa, Asia y Latinoamérica.
De nuevo, tendrá que hacer frente a una situación de aumento de costes. Hace casi un año, P&G ya advirtió del impacto de los aranceles en su balance y en verano –en la misma línea que Nestlé– anunció una reducción de plantilla de 7.000 personas en dos años, así como la desinversión en aquellas unidades de negocio donde ve menos oportunidades de crecimiento, aunque, de momento, no ha dado más detalles al respecto.
En paralelo, hay multinacionales que cambian de CEO al mismo tiempo que afrontan su propia escisión en varias empresas para intentar ser más rentables. Es el caso de Kraft Heinz Company, donde el cargo de CEO recae desde el 1 de enero en Steve Cahillane. En este caso, sí es alguien que viene de fuera de la compañía y con experiencia en operaciones corporativas. Cahillane llega desde Kellanova, dueña de los cereales Kellogg's fuera de Estados Unidos y de marcas como Pringles. Esta empresa fue adquirida hace unos meses por otra multinacional, Mars.
Kraft Heinz Company –que tiene como primer accionista a Berkshire Hathaway, el vehículo inversor del magnate Warren Buffet– está inmersa en su propia escisión, porque quiere dividirse en dos compañías independientes, ambas cotizadas en bolsa, durante la segunda mitad de 2026. Por un lado, agrupará en una empresa el negocio de salsas y untables. Por otro, el resto de marcas de alimentación, como las salchichas Oscar Mayer. Y Steve Cahillane será quien pilote esta transición.
Relevo en línea con la Administración Trump
Otro cambio de primer ejecutivo –en ninguno de los casos anunciados hasta ahora los relevos están protagonizados por mujeres– afecta a Walmart, la mayor empresa de distribución del mundo, especialmente fuerte en Estados Unidos, pero que también opera en México o Canadá, entre otros países. Se trata de una empresa que factura al año más de 610.000 millones de dólares, el equivalente a unos 523.000 millones de euros al cambio actual.
A partir del 1 de febrero, el puesto de consejero delegado y de presidente estará ocupado por John Furner, quien sucederá a Doug McMillon. Desde 2019, Furner era el responsable del negocio de Walmart en suelo estadounidense. Pero su elección también tiene un matiz político.
Bajo su liderazgo, Walmart ha sido una de las empresas que ha abandonado las políticas de diversidad, equidad e inclusión (conocidas por el acrónimo DEI). Por ejemplo, ya no tiene en cuenta factores como la raza o el género a la hora de aumentar la diversidad de su plantilla. “Como muchas empresas en Estados Unidos, hemos recorrido un largo camino y seguimos en él. Nuestro objetivo es garantizar que cada cliente y cada empleado se sienta bienvenido a comprar aquí. Y que se sienta como en casa”, aseguró Furner a la cadena de televisión CBS.
En la recta final de 2025 llegó otro cambio de CEO que afecta a una multinacional poco conocida por su nombre, Coty, pero sí por las marcas de colonias o de cosméticos que comercializa, como Hugo Boss, Chloé, Gucci, Lancaster o Rimmel.
Desde el pasado jueves, Coty tiene un consejero delegado interino, Markus Strobel, que viene de la competencia, porque ha sido durante más de 30 años directivo de Procter & Gamble. La compañía reconoce que afronta el cambio para abrir más “vías de crecimiento y de expansión rentables”.
Y tiene que cambiar el rumbo, porque los últimos resultados publicados por Coty (hasta el cierre de septiembre de 2025) apuntaban una caída de ingresos del 6%. Facturó 1.577 millones de dólares. “La incertidumbre macroeconómica y arancelaria general está impulsando la cautela en los pedidos de los distribuidores y un entorno más competitivo en el ámbito de las promociones”, asumió el gigante de los cosméticos.
En una situación mucho más complicada se encuentra la cadena estadounidense multimarca de lujo Saks, que acaba de anunciar la salida pactada de su hasta ahora CEO, Marc Metrick. Sus funciones las ha asumido Richard Baker, actual presidente ejecutivo de la firma minorista, en medio de crecientes especulaciones sobre la posible declaración en bancarrota de la compañía.
“Esta transición refleja el deseo del Metrick de buscar nuevas oportunidades”, ha anunciado la cadena minorista. “Tras casi tres décadas en Saks, dejaré mi cargo de consejero delegado”, confirmó Metrick, quien inició su carrera en la empresa en 1995, asumiendo en 2015 la dirección de Saks Fifth Avenue y pasando a dirigir la matriz del grupo desde su creación en 2024 mediante la adquisición de Neiman Marcus Group.
Su dimisión trascendió días después de que 'The Wall Street Journal' informase de que la empresa se estaría preparando para declararse en bancarrota “en cuestión de días” tras incumplir el pago de los intereses de la deuda que asumió para adquirir Neiman Marcus.
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