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Yasmin Fahimi, una mujer para liderar los sindicatos alemanes

Yasmin Fahimi, presidenta de la Federación de Alemania de Sindicatos

Aldo Mas

Berlín —

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La Federación de Alemania de Sindicatos (DGB, por sus siglas alemanas) daba un giro histórico esta semana en su congreso federal celebrado en Berlín. En él, salió elegida Yasmin Fahimi como nueva presidenta. Ella es la primera mujer que ocupa la dirección de la que es la principal central sindical germana.

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Casi una decena de organizaciones de trabajadores integran la DGB, entre las que se incluyen el poderoso IG-Metall, el sindicato mayoritario del sector industrial teutón. La DGB reúne, en total, a casi 6 millones de las 44 millones de personas que trabajan en Alemania, según las cuentas del portal germano de estadística Statista. Un buen 12% de esos 44 millones de trabajadores es miembro de un sindicato de la DGB.

Fahimi es integrante de la organización de trabajadores IG BCE, especializada en los sectores de la construcción, la química y la energía. Esa es la tercera organización sindical en número de afiliados (cerca de los 600.000), por detrás de Ver.di (de unos 1,9 millones) y IG-Metall (unos 2,1 millones). La carrera de esta química de formación, sin embargo, no solo está asociada a la militancia sindical.

También ha estado Fahimi al servicio del Partido Socialdemócrata de Alemania (SPD), la formación del canciller Olaf Scholz. En el SPD llegó a ser brevemente secretaria general entre 2014 y 2015. La nueva presidenta de la DGB fue elegida diputada del SPD en 2017 y, en las pasadas elecciones generales de septiembre, renovó el mandato de su escaño en el Bundestag.

Tras haber sido elegida al frente de la DGB, sin embargo, Fahimi abandonará la Cámara Baja del Parlamento alemán para ocuparse de sus nuevas responsabilidades. Su jefe en el Bundestag, Rolf Müntzenich, máximo responsable del Grupo Parlamentario del SPD en la Cámara Baja alemana, había recibido a principios de esta semana la carta de abandono de Fahimi.

Resulta impensable que alguien pueda mantener simultáneamente dos frentes laborales como la vida parlamentaria y la presidencia de la DGB. En la DGB, esta mujer natural de Hannover, de padre iraní fallecido en un accidente de tráfico cuando ella era niña, va a ocupar una de las posiciones más relevantes de la política económica y social de Alemania.

Entre 2014 y 2022, ese cargo lo ha ocupado Reiner Hoffmann. Él y otra decena de hombres ocuparon antes que Fahimi la presidencia de la DGB, fundada en 1949, al poco de concluir la Segunda Guerra Mundial. La elección de Fahimi, criada junto a su hermano en el seno de una familia monoparental, se ha visto como una decisión de la DGB con la que contribuir especialmente en la mejora de la situación de las trabajadoras.

Nosotras las mujeres somos libres. Queremos pan y rosas”

En su primer discurso como flamante presidenta de la DGB, Fahimi hacía hincapié en que quiere “avanzar en la igualdad de género en todos los ámbitos”. También ha dicho que espera hacer “más visibles”, entre otros, a los trabajadores inmigrantes y homosexuales activos en el mundo sindical.

A las mujeres especialmente se dirigió desde la tribuna del congreso del sindicato para decir: “Nosotras las mujeres somos libres. Queremos pan y rosas”. En el mercado laboral alemán, son más las mujeres (unas 4 millones, según de Statista de 2020) que tiene un empleo con jornada reducida, que se traduce en menos ingresos que la media teutona. El número de hombres con dichos trabajos está en algo más de 3 millones.

Las responsabilidades de Fahimi, sin embargo, tienen aún más alcance para los trabajadores de Alemania, la mayor economía europea y la cuarta más grande del mundo. El país de Fahimi se encuentra en un complejo proceso de “descarbonización” que se ha visto muy afectado por las dependencias energéticas de Rusia y la guerra del régimen de Vladímir Putin contra Ucrania.

Las transformación de ese proceso, del que se espera salga Alemania en 2045 como país neutral desde un punto de vista climático, obligan a cambios en el sector industrial que precisan “cómo nunca antes en la historia del país sindicatos fuertes”, según ha apuntado en uno de sus recientes editoriales sobre Fahimi Anja Krüger, periodista económica del diario izquierdista berlinés Die Tageszeitung. Se tiene asumido que las transformaciones industriales que están por venir en Alemania ponen en peligro muchos empleos.

Queremos más codecisión en el presente económico de este país

Entre tanto, las jubilaciones, la modernización del estado social o la reivindicación de mayores inversiones son temas importantes para Fahimi, del mismo modo que la mayor implicación de los empleados en la vida de las empresas donde trabajan. “Queremos más codecisión en el presente económico de este país”, decía Fahimi como flamante presidenta de la DGB.

En la votación en la que se hizo con ese cargo el 93,2% de los representantes sindicales participantes le mostraron su apoyo. Ella era la única candidata en la sucesión de Hoffmann. Su predecesor, de hecho, apostó por ella claramente. Tanto, que estos días los había, como en el diario berlinés Der Tagesspiegel, a los que les resultaba “dudoso” el nombramiento de Fahimi.

Otros ya han criticado a la presidenta de la DGB su proximidad con el SPD. Sin embargo, a Fahimi se la ubica también en la izquierda de la socialdemocracia Alemania. El diario Süddeutsche Zeitung, de hecho, decía que ella traía “importantes mensajes” para el Gobierno alemán.

Uno de ellos es el del pacifismo, que estos días se expresa en forma de escepticismo e incluso rechazo a la idea de que a Alemania le conviene rearmarse tal y como quiere el canciller Scholz a través de un fondo de 100.000 millones de euros para gasto de defensa y un gasto del 2% del PIB para esos fines a partir del 2024.

La DGB se considera “parte del movimiento pacifista”. Como organización de trabajadores, en el contexto “descarbonización” y de amenaza de crisis que imponen los tiempos que corren, a la DGB de Fahimi no le faltan luchas sociales que sacar adelante, independientemente de las batallas geopolíticas que se libren fuera de Alemania.

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