Albañiles, soldadores, panaderos: CCOO honra con un “abrazo” a sus doce sindicalistas asesinados por ETA

Algunos objetos desplegados por CCOO para honrar a los asesinados

El 7 de mayo de 2000, José Luis López de Lacalle regresaba a su domicilio, en la localidad guipuzcoana de Andoain, tras desayunar en una cafetería a la que acudía a diario y comprar ocho periódicos. Se disponía a entrar al portal cuando el etarra Guridi Lasa lo asesinó de cuatro disparos. Su paraguas rojo, desde entonces simbólico, quedó bocarriba junto al cadáver. “Jamás salía al balcón a decirle adiós, y aquel día salí. Y como no estaba acostumbrado a que yo saliera a decirle adiós, no miró. Entonces le hice 'chist, chist', miró y ese fue el último adiós”, relata Mari Paz Artolazabal, viuda del periodista. López de Lacalle fue uno de los fundadores de CCOO, sindicato que lo ha homenajeado junto con otros once militantes asesinados por ETA. El sindicato “siempre ha rechazado la violencia”, pero tiene la sensación de que “tal vez llega tarde” ante la “magnitud” del dolor que sienten las víctimas.

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En una fecha tan marcada como el Día Internacional de los Derechos Humanos, CCOO ha reunido este viernes en Vitoria a los familiares de los doce militantes del sindicato cuya vida arrebató el terrorismo. Víctimas que sufrieron dos represiones: “la represión franquista y la violencia de ETA”, que atentaron contra la libertad y los derechos humanos. “Tal vez nos teníamos que haber acercado a vosotros mucho antes. Por eso, lo siento. Lo sentimos”, ha lamentado el sindicalista navarro Joseba Eceolaza, secretario de Políticas Sociales y Públicas. “Lejos de la idea de la ETA antifranquista (el 95% de sus víctimas lo fueron después de 1975), nos encontramos con un grupo terrorista que asesinó a unas cuantas personas que habían luchado contra Franco y que tuvieron que vivir bajo las dos dictaduras”, explicaba Eceolaza en un artículo de opinión publicado en este periódico.

Además del periodista, han sido homenajeados el policía municipal Antonio García Caballero, los albañiles Francisco Medina Albala y Antonio José Martos, el soldador Mario González, el comercial Pedro Conrado Martínez, el panadero Cándido Cuña González, el trabajador naval Félix Peña Mazagatos, el cocinero de la comandancia de marina de Donostia Ramón Díaz García, el exgobernador civil de Gipuzkoa Juan María Jauregui y los funcionarios de prisiones Máximo Casado Carrera y Manuel Pérez Ortega. A los diez años del fin del terrorismo de ETA, familiares y amigos han puesto palabras a sus sentimientos. “Me quedé bloqueada al nivel del habla. No sabía hablar, no sabía expresarme. [Me dejó] con muchos ataques de ansiedad, sin sensaciones, sin emociones. Simplemente me quedó la emoción del odio”, narra Nuria Camí, viuda de Antonio José Martos. El albañil fue asesinado cuando pasó por debajo de un túnel en la localidad barcelonesa de Sant Quirze del Vallès en el que ETA había colocado un coche bomba. La banda comunicó al Real Automóvil Club de Cataluña que lo había puesto en un lugar indeterminado de la autopista A-18. Sin embargo, las fuerzas de seguridad no lo encontraron antes de que Martos pasara junto a él de camino al trabajo.

Me quedé bloqueada al nivel del habla. No sabía hablar, no sabía expresarme. Me dejó con muchos ataques de ansiedad, sin sensaciones, sin emociones. Simplemente me quedó la emoción del odio

Nuria Camí viuda de Antonio José Martos

Para muchos de los familiares que han recibido el “abrazo” del sindicato, el odio es una “pérdida de tiempo”; sin embargo, el perdón es diferente en cada uno de ellos. “Hay que vivir. Tengo mis hijos, mi familia. Tuve que vivir por ellos. Les he contado la verdad, que mataron a su abuelo y les he dicho que tengan la cabeza alta sobre él. Si me pidieran perdón no cambiaría. Yo no perdono, no puedo hacerlo. Vivid si podéis vivir con eso, yo también vivo con ello, pero perdonar no, ni tampoco olvidar. Mi padre estará conmigo hasta que yo no esté”, ha expresado Blanca González, hija de Mario González, asesinado por ETA el 2 de agosto de 1980 en Eibar tras salir de su turno de trabajo. “¿Han arreglado el mundo? No, nos han desarreglado a todos”, apunta en el vídeo realizado por el sindicato en homenaje a los militantes. La perspectiva es diferente para Alain López de Lacalle, hijo del periodista tolosarra. Si bien cree que los miembros de ETA deberían pedir perdón a las víctimas, a él “le da igual”. Pero lo que se cuestiona es por qué “siempre se pregunta sobre el perdón a las víctimas del terrorismo y no a los victimarios por lo que han hecho para poder ser perdonados”. “Ese proceso intelectual del reconocimiento del daño y ver todo eso que has hecho, eso tiene una dimensión política. Va más allá de lo individual y entra en el tema colectivo y es lo que nos debería interesar”, ha reflexionado.

También ha participado en el homenaje Marcos Hernando, amigo de Pedro Conrado Martínez. Congeniaron porque ambos eran apasionados del arte. Aunque era comercial de profesión, Martínez tenía un “pequeño taller”, en el que preparaba una exposición para una sala de Durango. Sin embargo, “cuando llegó la fecha le dijeron que la sala estaba ocupada por otra más importante”. Ahora, el Centro Memorial de la Víctimas del Terrorismo de Vitoria prepara una exposición con varios cuadros suyos con los que quiere “evocar lo que fue esta víctima y lo que pudo llegar a ser pero el crimen impidió”, como ha señalado su director, Florencio Domínguez. Martínez murió el 28 de marzo de 1982 a causa de las heridas que sufrió cuando dos miembros del Comando Goierri dispararon contra el coche en el que entró junto con su hermano, Juan Manuel Martínez, y su amigo Ignacio Ibarguchi, ambos fallecidos en el momento del atentado, el 24 de junio de 1981. “El verme comprometido con asumir la bandera de mi amigo me ha cambiado la vida. Yo estoy empeñado, siento una obligación moral de estar en esto. También siento cierto agradecimiento, puesto que el que estuviéramos tan próximos me zarandeó de tal manera que rompí a hablar. Me atreví a decir en clase 'hoy han matado a una persona, no tendríamos que dar la clase normalmente', y así sucesivamente”, ha explicado Hernando.

También siento cierto agradecimiento, puesto que el que estuviéramos tan próximos me zarandeó de tal manera que rompí a hablar. Me atreví a decir en clase 'hoy han matado a una persona, no tendríamos que dar la clase normalmente'

Marcos Hernando amigo de Pedro Conrado Martínez

Para CCOO este ha sido un homenaje “necesario” para “respirar la ausencia” de los militantes asesinados por ETA. “Ese es el sentido: llenar ese silencio”. “Hoy aquí estamos para contribuir en la medida que sea posible a llenar el vacío que dejó el terrorismo mediante la recuperación pública de la memoria de la vida de vuestros seres queridos”, ha matizado Unai Sordo, el secretario general de CCOO. “Estoy convencido de que estamos en condiciones de asentar nuestro modelo de convivencia sobre bases firmes y un corpus sólido de principios y valores éticos y democráticos. Una Euskadi más justa, más humana y más sostenible. Una Euskadi que vela por los derechos de todos y todas, que no deja a nadie atrás. Este es el camino y recorrerlo juntos es sin duda el mejor homenaje que podemos tributar a los doce de CCOO”, ha sostenido José Antonio Rodríguez Ranz, viceconsejero de Derechos Humanos, Memoria y Cooperación del Gobierno vasco. Para Carlos Gimeno, consejero de Educación del Gobierno de Navarra, la educación es el mejor instrumento para “generar personas libres, críticas, responsables y democráticas”, para que la sociedad promueva una “ética pública incompatible con el odio y el terrorismo”. “Estos ataques condensan a la perfección la irracionalidad de la violencia ejercida por ETA. Policías, periodistas, albañiles o comerciales fueron objetivos de la organización y en su modelo fanático de país les sobraban, al menos, diez compañeros de CCOO. Ese vacío que nos dejó la violencia aún nos duele, ya que en cada uno de esos asesinatos perdimos un poco de nosotros. Recordarles es sacarlos de esas tumbas cerradas en las que los quisieron sus asesinos”, defendía Eceolaza en la tribuna publicada en elDiario.es/Euskadi.

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