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La Ertzaintza celebra unas elecciones sindicales decisivas con la queja común de la escasez de plantilla

Los líderes de Esan, Sipe y Erne, en una rueda de prensa compartida

Iker Rioja Andueza

Vitoria —

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Este 26 de marzo hay elecciones. La plantilla de la Ertzaintza vota quiénes serán sus 60 representantes sindicales. Y son unos comicios con una importancia singular. Son los primeros, por ejemplo, en que se medirá qué efecto tuvo en la plantilla la irrupción, en 2023, del movimiento “asindical” llamado 'Ertzainas en lucha', que aprovechó el foco de la salida del Tour de Francia desde Bilbao para darse a conocer, aunque luego terminó diluyéndose. Son también una reválida para Erne, central mayoritaria durante dos décadas seguidas y que en la anterior cita con las urnas aún tenía como líder al veterano Roberto Seijo. Esan, la segunda fuerza, ya se acercó en 2022 y aspira ahora a un adelantamiento.

Erne, como Esan y Sipe, han firmado con el equipo del actual consejero, Bingen Zupiria, la renovación de un convenio caducado desde hace más de una década. Euspel, la cuarta central que logró representación hace cuatro años, se situó en el 'no' y es la organización más próxima a lo que fue 'Ertzainas en lucha'. Hay dos candidaturas más en liza, una nueva organización corporativa llamada Ekos y la sección de ELA. Hace cuatro años, la histórica sigla se quedó sin representación en las mesas de negociación con una fuerte caída de votos. Con ellos desapareció ya todo el sindicalismo de clase, como antes se fueron CCOO y UGT, y ahora busca darse otra oportunidad.

Este periódico ha invitado a Erne, Esan, Euspel, Sipe, Ekos y ELA a exponer su visión de estas elecciones en tres bloques, sus perspectivas internas, la valoración de lo ocurrido con 'Ertzainas en lucha' y los posteriores acuerdos y, finalmente, la situación general de la Policía vasca. Desde ELA no han atendido a las comunicaciones. Uno de los puntos en común de las entrevistas es que la Ertzaintza no tiene 8.000 efectivos, la plantilla prometida en 2004. Hay un acuerdo, también con Erne, Esan y Sipe internamente y entre el Gobierno de PNV y PSE-EE con el PP en el Parlamento, para que sea una realidad en 2030. El censo de estas elecciones, que no supera los 6.900 electores, da una pista de las carencias estructurales de una organización que no tiene capacidad de incorporar interinos, que ha ganado algunas competencias en los últimos años -como la seguridad portuaria- y sobre la que pesa una cifra elevada de absentismo, del entorno del 10%.

Erne: “Pelea en la calle y capacidad pactista”

El sindicato mayoritario, Erne, llega a las elecciones tras haber celebrado su congreso hace escasas semanas. Allí, las bases ratificaron con un 100% la continuidad de Sergio Gómez de Segura, el que relevó a Roberto Seijo tras las elecciones sindicales de 2022. Sobre las perspectivas propias, el líder de Erne recalca que son los que más afiliación acreditan en la plantilla. “Nuestro aval es la independencia, la profesionalidad y ser apolíticos. No vamos a cambiar nuestra manera de manejarnos. Nuestra línea es muy seria y salimos a seguir capitaneando este barco que se llama Ertzaintza, que necesita un Erne fuerte y potente”, sostiene.

Erne ofrece un modelo mixto de acuerdos y confrontación. “Es una bicefalia. Pelea en la calle y capacidad pactista”, agrega el secretario general. Sobre 'Ertzainas en lucha', sostiene que no eran “asindicales”, sino que buscaban restar afiliación a las organizaciones tradicionales. “¡Qué fácil es la vida detrás de las siglas! Otras siglas de tres letras también señalaban a ertzainas [...] No paséis por comisaría en unos días”, era la letra, con alusiones a ETA, de una de las canciones a modo de rap de 'Ertzainas en lucha' sobre las centrales con representación legal. “Querían ir a reuniones que nos correspondían a nosotros”, expone el representante de Erne sobre aquellos intensos meses de 2023.

Después del 'boom' de aquel colectivo de color amarillo llegó la “unidad” de acción entre Erne, Esan y Sipe y el acercamiento de Euspel a 'Ertzainas en lucha'. Gómez de Segura defiende los acuerdos alcanzados, el del convenio y el del plan de empleo, y recuerda que recibieron un amplio visto bueno en un referéndum hecho entre las bases. “Es una de nuestras máximas: acuerdos decididos entre todos”, subraya Erne. La organización mantiene como una demanda clásica que se reconozca el derecho a la huelga de los ertzainas.

Sobre los retos de la Ertzaintza, asegura que “lo más importante es completar la plantilla”. También demanda una “formación más actualizada” e “inversiones” de importancia. “La casa que compramos hace cuarenta años era la bomba. Ahora toca arreglarla. Literalmente, se nos siguen cayendo las puertas de las furgonetas y de los edificios”, denuncia Gómez de Segura. Interpreta que el anterior Gobierno de Iñigo Urkullu “durante muchos años ajustó muchísimo el gasto en lo público” y que las consecuencias se están notando ahora, sea en Osakidetza, en Educación o en la Policía. “Ahora se ha abierto otra ventana [con los acuerdos con el Gobierno de Imanol Pradales] y estamos esperanzados”, abunda. A Gómez de Segura le preocupan también las “campañas” del entorno abertzale desanimando a los jóvenes a entrar en Arkaute, la pérdida de autoridad de los funcionarios y la falta de “empatía” de la clase política y judicial hacia la profesión policial.

Esan: “La carga de trabajo es brutal”

Esan quiere convertirse “en la primera fuerza” en la Ertzaintza, según traslada el delegado y portavoz Iñaki Uraga. Escisión de ELA en su momento, esta sigla mantiene una línea creciente que le acercó a Erne en 2022 y que aspiran a mantener. “Hace cuatro años estuvimos a poca distancia. Hemos demostrado que trabajamos, negociamos y conseguimos avances”, defiende Uraga sobre su organización. Dice que tienen “tranquilidad” porque los ertzainas sabrán “distinguir”. “La crítica sin proyecto no aporta nada. Ofrecemos proyecto y no palabras. La Ertzaintza necesita soluciones reales”, insiste.

Uraga ve como algo “normal” que brotara 'Ertzainas en lucha' para canalizar el malestar de la plantilla. Eso le merece el “máximo respeto”. Pero recalca que, delante de unas urnas, lo que se pone en juego son “trayectorias”. Esan pone “encima de la mesa” de los electores “los acuerdos conseguidos”. “Todos los avances han sido por la actividad sindical”, insiste sobre el nuevo convenio, pero también sobre mejoras del pasado como la carrera profesional, la jubilación anticipada y otras medidas. “Los acuerdos no son para las siglas. Son para los ertzainas”, recalca Uraga.

¿Cómo ve Esan la Ertzaintza? La plantilla es “insuficiente” y “hay unidades que trabajan constantemente al límite”, lo que obliga hacer “refuerzos y refuerzos”. Las horas extraordinarias se han multiplicado estos años, como ha constatado este periódico. “Tenemos una estructura para 8.000 y no llegamos a 7.000. La carga de trabajo es brutal. Muchas veces, hacemos el trabajo de dos y hasta de tres ertzainas”, protesta Uraga. De cara a grandes eventos y operativos especiales, Esan también quiere que la Ertzaintza vuelva a ser “una de las Policías de Europa mejor equipadas”. “Necesitamos la incorporación de materiales modernos, seguros y adaptados”, recalca el portavoz.

Esan alerta también de las campañas contra la Ertzaintza por parte de una “minoría”. Cita la aparición de pintadas como ejemplo de ello. “Todos, sin excepciones, deben condenarlo y abandonar la ambigüedad”, sostiene el sindicato, mirando de reojo a EH Bildu. “Respeto social a quienes garantizan la seguridad”, repite Uraga, aunque asegura que “el respeto también se defiende poniendo más recursos para la Ertzaintza”.

Euspel: “Son elecciones plebiscitarias”

Euspel es la tercera fuerza en la Ertzaintza. La asociación que nació desde la base de Berrozi ha ido creciendo. En los últimos años también lo han hecho, según las fuentes consultadas para este reportaje, que sienten tener el “viento de cola” por lo sucedido desde 2023. Euspel se acercó a 'Ertzainas en lucha'. Incluso los invitaron a las mesas de negociación. “Otras organizaciones lo vieron como un ataque. Nosotros como una oportunidad. Eran 3.000 ó 4.000 presionando para evitar que se firmase un primer acuerdo absurdo. Salieron a la calle. No eran de fuera. Eran los propios ertzainas y en número suficiente para, cuanto menos, respetar aquello. Hubo una sintonía con ellos”, confirman estas fuentes.

Euspel considera que las elecciones internas son “plebiscitarias”. Ellos defendieron el 'no' al nuevo convenio y quieren capitalizar todo el rechazo a lo pactado por Erne, Esan y Sipe. “No llega a lo que necesitamos. Aspirábamos a la equiparación. La Policía de Bilbao aún nos sigue sacando una pasta. Hay muchas unidades sin subidas: se han olvidado de ellas. Lo conseguido no es de entidad como para justificar dejar la lucha en la calle”, interpretan. Y añaden que no solamente es malo ahora, a corto plazo, sino también en la perspectiva de que puede pasar otra década hasta que se firme el siguiente, como ha ocurrido en la última ocasión.

Sobre la Ertzaintza, Euspel critica igualmente que los 8.000 efectivos estén muy lejos. “No hay personal. No somos suficientes. Ya todo es llamamiento forzoso. Equiparan ir al Baskonia o al Athletic, a partidos programados desde hace un año, con una 'dana'. Ahora siempre hay necesidades de refuerzos”, protestan desde esta organización.

Movilización de 'Ertzainas en lucha' en Vitoria

Sipe: “Hemos perdido afiliación por Ertzainas en lucha”

Sipe es la cuarta fuerza en liza. Está asociada con FEPOL, la organización mayoritaria de los Mossos d'Esquadra, y forma parte también de las dinámicas de Jupol y Jusapol, con gran peso en las Fuerzas de Seguridad del Estado en los últimos años. Una de sus iniciativas compartidas es reivindicar el derecho a la huelga. Juan Carlos Sáez, su responsable, es el único que admite que han perdido afiliación por 'Ertzainas en lucha'. Y han “expulsado” a otros por ir “contra los estatutos” en aquel movimiento. “Es muy curioso. Los que eran 'asindicales' están todos en Euspel. Tenían que haberse presentado. Es lo que pensamos que tenían que haber hecho”, plantea Sáez.

Esta organización dice haber hecho una “apuesta” por los acuerdos con Erne y Esan, que han proporcionado “el mejor convenio de la Ertzaintza”. “Si los ertzainas lo han entendido, nos darán su voto. Si no, pues no estaremos en la mesa”, asume Sáez. Sipe logró el mínimo para estar en los foros de negociación en 2022, pero venía de haberse quedado fuera en las anteriores, las de 2017. Sipe ofrece un “análisis muy crítico” de la situación de la Ertzaintza en particular y de la seguridad en general. “Hay una sensación de inseguridad manifiesta en Euskadi. No hay personal suficiente en la calle. La última promoción ha salido hace cuatro días y han ido cinco a Seguridad Ciudadana. Es una vergüenza. Van 150 a Investigación y otros tantos a Tráfico. Es una auténtica vergüenza”, protesta Sáez.

Esta central remarca, en todo caso, que tiene “recurridas” las elecciones. Como principales “irregularidades” cita que aparecieron papeletas erróneas de su candidatura en Gipuzkoa, que “no hay cabinas” para el voto diferido, el que ya pueden hacer los agentes desde hace semanas o sin esperar al día de las elecciones. “El proceso está viciado. No es transparente”, sostiene Sáez.

Ekos: “Ya ha sido un triunfo poder presentarnos”

Ekos se creó el 1 de enero de 2023 y es la primera ve que se presenta. Tiene unos 200 afiliados y, según Zigor Sola, voca de la directiva, funcionan “como una asociación”. “Pensábamos que los sindicatos habían perdido el foco. Por eso empezamos. Ya ha sido un triunfo poder presentarnos”, abunda Sola, que admite que será “muy difícil” obtener representación mínima como para entrar en la mesa 125, como se conoce internamente al foro de negociación con el Departamento de Seguridad. Si lo hicieren, prometen “no tener liberados”.

Ekos asegura haber apoyado a 'Ertzainas en lucha' y entiende que los acuerdos laborales de Erne, Esan y Sipe “se han quedado cortos”. “Se podía haber conseguido más. Con los pies en la tierra, creemos que nos podíamos haber acercado más [a las demandas de la plantilla] con ese tirón de movilizar a tanta gente”, asegura Sola. ¿El gran reto de la Policía vasca? “El Departamento no hace más que coger competencias con un problema de plantilla muy grande. No damos abasto. La gente no puede más. Las cuentas no dan. ¡Están yendo compañeros de Vitoria a cubrir San Mamés!”, lamenta.

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