La Ertzaintza y un juzgado de Irún investigan una posible “negligencia” en el descarrilamiento de un tren en febrero
La Ertzaintza y el Tribunal de Instancia de Irún tienen abierta una investigación por la existencia de un posible delito de “daños” en el descarrilamiento de un tren de mercancías peligrosas ocurrido en Irún el 6 de febrero. Se trata de determinar “si ha podido haer algún tipo de negligencia o imprudencia”, explica el consejero de Seguridad, Bingen Zupiria, en la cronología de este incidente ferroviario ocurrido pocos días después del de Adamuz en Córdoba y de los problemas en la red de Rodalies de Barcelona.
Los datos facilitados al Parlamento vasco a instancias del representante del PP Santiago López Céspedes, sitúan a las 22.56 horas del 6 de febrero el momento en que el titular de la infraestructura, el organismo estatal Adif, informó al 112 del “descarrilamiento de un convoy de mercancías, el penúltimo vagón del tren”. Los hechos se produjeron en la estación de Irún, a la altura de Belaskoenea. Inicialmente, se indicó que “no se habían producido daños personales ni materiales”, aunque el tráfico quedó cerrado. Se movilizó a Bomberos y Policía Local, además de a la Ertzaintza.
La primera patrulla de la Ertzaintza llegó en seis minutos, a las 23.02 horas. A las 23.05 horas, Adif ya había despejado una vía para “restablecer” el tráfico ferroviario. A las 23.13 horas, la patrulla indicó que eran tres los vagones afectados, todos ellos cisternas. Eran los últimos del tren. Los Bomberos llegaron a las 23.40 horas (a los 44 minutos del aviso) y “en principio” descartaron tanto un posible sabotaje como “daños graves”.
Los agentes de la Ertzaintza identificaron al responsable de Adif y al maquinista del tren. Y elaboraron un reportaje fotográfico del suceso. Hasta las 4.23 horas los técnicos estuvieron trabajando en la zona, ya siendo 7 de febrero. Sin embargo, hasta 48 horas después no se dio por resuelta la incidencia. Y no del todo. Porque la comisaría de Irún “instruye diligencias de investigación por un posible delito de daños, para determinar si ha podido haber algún tipo de negligencia o imprudencia”. Con este informe policial, se ha incoado una pieza penal en el Tribunal de Instancia de Irún.
“Al encontrarse los hechos bajo investigación judicial, no es posible trasladar más información técnica acerca del incidente”, se excusa Zupiria. Añade, eso sí, que los servicios de emergencia operaron en coordinación y que, además, trabajaron de la mano de Adif y de otros organismos. “Se activaron los protocolos operativos correspondientes, confirmándose que las cisternas permanecían intactas, sin fugas ni afección al entorno, y que no existía riesgo inmediato para la población”, asegura el consejero de Seguridad.
Según Adif, el tren llevaba “diversas materias peligrosas”, pero no se concretan. Cada vagón llevaba una indicación informativa, “con sus correspondientes códigos de peligro”. Se insiste en que nunca hubo “riesgo inmediato” para la ciudadanía. Renfe indicó en su momento que las sustancias transportadas eran, dentro de la clasificación, de las de menore peligrosidad.
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