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“Cuando un empresario sufría la extorsión de ETA, la respuesta del político de turno era: pues paga”

Eduardo Azumendi

José Guillermo Zubía sabe bien de lo que habla cuando rememora la batalla que libraron los empresarios contra ETA en los peores años del terrorismo. Con 33 años repartidos entre el entonces Sindicato Empresarial Alavés y otros 15 como secretario general de Confebask (1995-2010), Zubía lamenta la “insensibilidad” que sufrieron los empresarios por parte de la clase política. cuando sufrían la extorsión de ETA. “La respuesta del político de turno era: pues paga”. Zubía ha participado en la charla-coloquio El empresariado ante la violencia de ETA organizada por la Fundación Fernando Buesa.

Más de 30 asesinatos, más de 50 secuestros, incontables atentados contra bienes profesionales y personales…..La lista es larga y dolorosa de recordar para Zubía. “He sufrido mucho, pero me queda la satisfacción de haber ayudado a personas a superar momentos muy difíciles. Me queda la satisfacción de ver como los empresarios se han quedado en el País Vasco, al frente de sus compañías”. Esa entereza ayudaría a explicar, según Zubía, el nivel de desarrollo industrial alcanzado por Euskadi en pleno azote del terrorismo.

“Se han podido ir ricos, fortunas, debido a la extorsión y la presión de ETA, pero no empresarios. Su compromiso ha sido decisivo en la batalla contra los terroristas”. Durante su intervención, desgranó que los ataques de ETA eran para recaudar dinero (la extorsión); por un conflicto laboral en la empresa y como forma de dejar su sello y para rentabilizar algún tipo de causa popular (TAV, Lemoniz, autovía de Leizaran…). “En el caso de las reivindicaciones laborales en una empresa, una vez conseguidas se devolvía a casa a los empresarios con un tiro en la pierna o en las dos”.

El momento en el que el empresario recibe la primera carta de extorsión “ya no se olvida”. “Resulta algo espantoso. Muchos lo han vivido en absoluto y cuando han intentado recurrir al político de turno este les ha dicho: ‘pues paga’. En ese momento se les venía abajo todo el castillo”.

Socializar el sufrimiento

Aunque en un primer momento, las cartas iban dirigidas personalmente contra el empresario, si no surtían efecto la siguiente podía enviarse a la mujer. “Era una forma de socializar el sufrimiento. Es posible que este método de la extorsión no fuera eficaz desde el punto de vista recaudatorio, pero puedo asegurar que su efecto psicológico era muy dañino”.

Sobre la cantidad de dinero que ha podido obtener la banda con la extorsión y los secuestros de empresarios, aún no existe una cifra oficial. “Solo sé que el número de empresarios que no han pagado es mayor que los que lo han hecho”.

El periodista Gorka Landaburu (quien sufrió un atentado de ETA) dejó caer que “es necesario hacer autocrítica sobre lo que ocurrió. No es lo mismo que un pequeño empresario acosado pague a que lo haga una gran empresa o una gran corporación”. Landaburu citó un estudio del profesor Mikel Buesa (hermando de Fernando Buesa, asesinado por ETA) que cifra en 115 millones de euros el dinero cobrado por ETA entre 1978 y 2008.

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