Osakidetza admite otras 19 vacunas caducadas y 137 casos potenciales en su revisión de las 168.000 dosis de 2025
El consejero de Salud, Alberto Martínez, y buena parte de su equipo han presentado este lunes en el Parlamento Vasco las primeras conclusiones de la revisión de 168.841 vacunas administradas por Osakidetza en 2025 -todas salvo las de la COVID-19 y la gripe estacional- a raíz de la crisis abierta hace unas semanas cuando trascendió que se habían inoculado hasta tres lotes caducados (de la hexavalente, de una tetravalente y de la triple vírica) durante los últimos meses. Por el momento, hay 19 casos nuevos confirmados y 137 “potenciales”. El Gobierno autonómico se queda en que, en el peor de los escenarios, serían 160 casos por cada 100.000 actos vacunales, por debajo de un estudio del NHS británico (con datos de 2013 a 2015) que dejaba ese indicador entre 170 y 250 y más alto incluso en la capital, en Londres.
Sin embargo, las “incidencias” iniciales que motivaron este estudio integral eran ya 115 en 2025. Aunque muchas menos que los 253, 49 y 29 casos, en función de la vacuna, que se estimaron en un primer momento, superan con creces los 19 supuestos indicados. En concreto, se administraron 132 vacunas caducadas de la hexavalente, tetravalente y triple vírica, 115 en 2025 y 17 en los primeros días de 2026. De ellos, 84 han optado por la revacunación, 40 hexavalentes, 30 tetravalentes y 14 de la triple vírica.
El Ejecutivo insiste en la tesis de que hay más problemas de registro que de vacunas pasadas de fecha. Por eso hay casos potenciales que luego se descartan, los que ahora se están investigando. El consejero Martínez, de hecho, ha presentado en la Cámara, con ayuda de una pantalla, algunos vídeos de cómo se hacen los registros de vacunas en Osakidetza para mostrar que pueden cometerse errores tanto por motivos humanos -que se introduzcan mal los datos- como porque el sistema 'recomienda' lotes ya introducidos.
Martínez ha despejado también la responsabilidad de los servicios centrales de Osakidetza. “En todos los casos, caducaron en los centros de salud”, ha señalado. Y ha agregado que las dosis caducadas se han “concentrado” en un punto concreto, el ambulatorio de Iztieta de Errenteria. Allí hay una cuarentena de casos, muchos más que en otros ambulatorios tanto de Donostialdea como del resto de la red. Se da la circunstancia de que es desde allí desde donde partió el 15 de enero el aviso de este problema, lanzado por una enfermera, cuando el lote circuló por doce de las trece comarcas de la red de Osakidetza. Los hechos trascendieron doce días después, el 27 de enero, y solamente después de que EH Bildu, desde la oposición, presentara unas preguntas en el Parlamento Vasco.
El viceconsejero Gontzal Tamayo, uno de los acompañantes de Martínez, ha indicado que “en el momento de distribución” a los ambulatorios se ofrecen lotes con “al menos doce meses” de vigencia. Es más, “si el período es inferior a seis meses” por alguna circunstancia, debería registrarse como “deficiencia mayor”, con “posibilidad de rechazar” o el pedido o, de lo contrario, un compromiso de “ajustarse” a la fecha con pulcritud.
Con todo, establecidas las conclusiones, Martínez ha señalado igualmente que “no ha existido ninguna actuación voluntaria por parte de nadie” en este caso, así como efectos negativos para la salud de los pacientes, bebés en su gran mayoría. “Se trata de un sistema que se halla en manos de humanis. Permite cometer errores. No es perfecto”, ha insistido el titular de Salud. Ha defendido también el “rigor” con que se ha respondido a la crisis, incluyendo consultas a organismos como la AEMPS (Agencia Española del Medicamento), el Consejo Asesor de Vacunas de Euskadi (CAVE) o el fabricante de la primera vacuna caducada que trascendió, Vaxelis.
Acto seguido, el consejero ha enumerado una batería de 21 medidas para mejorar el sistema vacunal. Se precisará una inversón de 1,5 millones para implementarlas, ha expuesto. Algunas, en puridad, no son nuevas, ya que él mismo ha indicado que ya fueron comprometidas en verano, antes de la crisis, como parte de los acuerdos del denominado Pacto de Salud.
Entre lo planteado, ha indicado que habrá una garantía “FEFO”, siglas en inglés de 'first expired, first out', para que en el almacén “en primera línea” estén los lotes “con fecha de caducidad más próxima”. Quiere un modelo de “total trazabilidad”, aunque siempre desde la premisa de que, como en la aviación o la carretera -comparaciones reales escuchadas en la comisión- es imposible evitar accidentes. Se pedirán, igualmente, “notificaciones obligatorias”, incluso cuando haya incidencias “sin daño”. Se buscará un “control en tiempo real”, un “sistema de vacunación aún más robusto, con mayor capacidad de detección temprana de errores, trazabilidad digital completa y una cultura de seguridad compartida en todos los niveles”, ha indicado. Se establecerá una “cartilla digital de vacunación”.
Desde la oposición, no han convencido las explicaciones de Martínez. Rebeka Ubera, protagonista de este asunto al ser ella la que impulsó las explicaciones, ha definido como “caótica” la gestión de la crisis. Ha ironizado que un Eroski tiene controles totalmente automatizados de su logística para evitar distrubuir productos caducados y que no es razonable que Osakidetza, con mucha más responsabilidad, no lo tenga. “Nos preocupa que resten importancia” al asunto, ha estimado, y ha llegado a decir que ha habido centros de salud que han tenido que requerir la presencia de la Ertzaintza ante el malestar generado.
Desde el PP, Laura Garrido, con un tono muy duro en el que ha recordado que la Fiscalía ha abierto diligencias penales sobre este asunto, entiende que “para nada se puede decir que la situación esté bajo control” y ha lamentado que falten datos “concretos”. “¿Nos van a decir ya la verdad?”, se ha preguntado. También ha lamentado que se minimicen los efectos de salud de ofrecer dosis pasadas de fecha. Finalmente, Vox ha pedido que “no se haga de las enfemeras las cabezas de turco” y que las responsabilidades se asuman en la cúpula. Sumar no ha participado.
El PSE-EE, socio del PNV, no está haciendo sangre en este asunto. Aroa Jilete ha agradecido que se asuman “errores”, pero ha pedido no generar “alarmas” innecesarias. “Debilitar esa confianza [en Osakidetza] tiene consecuencias. Entendemos que se puedan pedir explicaciones, pero se ha de ser extremadamente cuidados. Pueden acabar conectando con marcos propios de los movimientos antivacunas”, ha indicado. El propio Eneko Andueza ya blindó expresamente al nacionalista Martínez en un contexto en el que mantienen tensiones por otras muchas materias.
En su último turno, el consejero Martínez ha insistido en su honestidad en esta crisis. “He llegado a la política muy tarde. Sólo hay una cosa que me importe, que es mi palabra. Yo no miento”, ha usado como cierre de la larga sesión parlamentaria, de más de tres horas, como respuesta a las acusaciones de la oposición.
0