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Osakidetza no aclara por qué repartió en sus centros de salud vacunas de un lote caducado o a punto de expirar

Alberto Martínez, consejero de Salud

Iker Rioja Andueza

Vitoria —
3 de febrero de 2026 13:41 h

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El Servicio Vasco de Salud (Osakidetza) desconoce todavía cómo fue posible que salieran vacunas de Vaxelis caducadas o al borde de la expiración y se distribuyeran en doce de las trece comarcas sanitarias (OSI, en la jerga interna) e incluso en un hospital privado. El consejero de Salud, Alberto Martínez, ha insistido en que la “incidencia” ya está superada con muchos menos bebés afectados de los inicialmente previstos -una veintena y casi todos ya revacunados de esta fórmula hexavalente, lejos de los 253 que fue la información inicial-, pero la cronología presentada este martes a los medios de comunicación sobre la gestión de la crisis arranca el 15 de enero, cuando una enfermera de Errenteria dio el aviso de lo que estaba sucediendo seis semanas después de la caducidad estimada de los viales y diez semanas después de la fecha marcada en los envases. En paralelo, esto ha permitido descubrir lotes caducados de otras dos vacunas, una tetravalente y la triple vírica, los afectados estimados en este momento rondan los 75, frente a los 78 inicialmente anunciados, aunque por el momento tampoco se conoce más sobre cómo llegaron a ser inyectadas.

El consejero Martínez, en una larga exposición y un no menos largo turno de preguntas, ha dado explicaciones a los medios de comunicación sobre las actuaciones realizadas por Osakidetza ahora que se cumple una semana de que el caso estallara. Lo hizo después de que EH Bildu, desde la oposición, informara de ello, doce días después del aviso desde el ambulatorio de Iztieta, en Errenteria. Martínez insiste en que buscaba recopilar toda la información y ofrecerla después a las familias de los menores afectados -aunque hay adultos, son franca minoría, solamente cinco-. Solamente ha concretado que un día antes de la llamada de Rebeka Ubera, la portavoz de EH Bildu, en la que tocaron el tema, ya tenía “activas” a las direcciones de las OSI para iniciar el proceso de alerta a las familias. Antes, todo fue trabajo interno y consultas, pero nunca pasos públicos.

De las explicaciones ofrecidas se deduce ahora que hubo otro aviso procedente de Basurto, en Bilbao, y que nunca llegó a “elevarse” a la cúpula de Osakidetza. Martínez ha indicado que lo supo 'a posteriori', después del crítico 27 de enero, y ha recalcado que con lo sucedido en Errenteria activó todo el proceso para conocer en detalle las consecuencias de las vacunaciones aparentemente con dosis expiradas. El consejero ha admitido que este tipo de productos, normalmente, duran “más de un año” bien conservados y que existen “alertas” logísticas para que no se pierdan. “La compra se hace con margen suficiente. En la cadena tiene que haber controles suficientes”, ha apuntado, mas sin ofrecer aún los detalles sobre lo acontecido con el lote X019675 de Vaxelis.

Martínez ha recalcado que desde el pasado jueves opera un nuevo comité de investigación para analizar la “trazabilidad” de las vacunas administradas, y no solamente las hexavalentes sino también las otras dos también pasadas de fecha. Ese grupo de trabajo, liderado por David Cantero, deberá hincar el diente a un problema sobrevenido, los errores sistemáticos en el registro informático de los lotes administrados. Lo que ha generado que los afectados reales de esta “incidencia” sean menos de los previstos -porque el lote caducado fue apuntado muchas más veces que las reales- ha abierto la puerta a tener que analizar del orden de 175.000 actos vacunales de 2025 (todos salvo las dosis contra la gripe y la COVID-19) por unos automatismos que echan al traste la trazabilidad.

Martínez ha explicado también por qué a la largo de la pasada semana fue cambiando de versiones en torno a lo ocurrido. Ha indicado que disponía de varios informes técnicos de diferentes organismos -el fabricante, la Agencia Española del Medicamento y el Consejo Asesor de Vacunas de Euskadi- que tenían posiciones diferentes. Finalmente, se acordó que aunque la fecha de caducidad fijada en el envase era octubre también en noviembre era perfectamente válida. Y ha insistido en que el Consejo vasco y la Agencia estatal tenían opiniones contrapuestas, con los primeros apostando por revacunar y los segundos por no hacerlo. Lo que sí ha repetido Martínez es que nunca ha estado en juego la salud porque las inyecciones pasadas de fecha son inocuas, sin efectos positivos pero tampoco negativos.

¿Queda entonces todo cerrado? ¿No habrá destituciones? El consejero, a quien el pasado verano no le tembló el pulso para relevar a buena parte de la cúpula de la Sanidad vasca, no tiene previstos cambios por el momento. “No es el momento del señalamiento”, ha manifestado. Expone Martínez que toca esperar a conocer toda la información del nuevo comité de “trazabilidad” para determinar si “alguna persona” no ha hecho su responsabilidad. Eso sí, todo apunta a que los problemas se concentran en cinco centros de salud, Iztieta en Errenteria, Ondarreta en Donostia y el de Usurbil, todos ellos en Gipuzkoa, y San Miguel y Landako de la comarca sanitaria Barrualde-Usansolo de Bizkaia.

“Un sistema de salud referente como Osakidetza no puede ni debe asumir este tipo de eventos. No ocasiona efectos adversos, pero no podemos permitir que esto se repita”, ha insistido Martínez, que aspira al “error cero” con las vacunas a partir de ahora. Ahora bien, también ha lamentado que el caso haya saltado de lo técnico “a la política”. Martínez todavía tiene pendientes comparecencias en el Parlamento Vasco sobre este asunto, sus horas más difíciles desde que accedió al cargo en el verano de 2024.

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