Otxandiano llama al PNV a abordar “pactos de país” y “no condenar la mitad de la legislatura a una carrera electoral”
El portavoz parlamentario de EH Bildu, Pello Otxandiano, ha criticado con dureza la política industrial del Gobierno vasco, una de las principales banderas del Ejecutivo de Imanol Pradales, y ha considerado que su plan en este ámbito es “un documento pobre, falto de definición y con un problema fundamental de enfoque”. Otxandiano ha llamado a abordar “pactos de país” en esta materia y en otras como la energía, la emigración o la política lingüística. Además, ha cuestionado cómo se han desarrollado las grandes operaciones industriales que ha abanderado el Gobierno en los últimos meses, como Talgo y Ayesa, y ha criticado la falta de definición clara sobre cómo tiene que desarrollarse la colaboración público-privada en estas operaciones. “Una cosa es apostar por Talgo y otra es hacer de esa fórmula buque insignia de tu política industrial”, ha dicho. Más crítico aún se ha mostrado con la operación de Ayesa, la antigua Ibermática, donde ha señalado que, pese a apoyar la operación de vuelta a Euskadi las dudas sobre el resultado “son mayores” por el socio industrial que se ha elegido, Teknei.
En una intervención ante el Fórum Europa en Bilbao, sobre todo centrada en el ámbito económico, Otxandiano ha insistido en la necesidad de “acuerdos de país” en ámbitos estratégicos, algo que no ha considerado contradictorio con su labor de oposición, y ha considerado un “error político” menospreciar las condiciones que permiten trabajar la unidad de acción. “No es una opción condenar la segunda mitad de la legislatura a una carrera electoral que desplace el foco de atención de los retos que afrontamos. El momento exige pensar en las siguientes generaciones no en las siguientes elecciones”, ha insistido, apelando a los acuerdos. Ha indicado que, independientemente de quién gane las próximas elecciones, -el PNV o EH Bildu- al día siguiente al situación será la misma. “No se puede gobernar el país de espaldas a la segunda fuerza política del Parlamento, sea cual sea”, diagnostica.
Otxandiano ha señalado que la situación mundial ha dado paso a un ciclo económico nuevo ante el que es necesario, además de medidas de choque puntuales, repensar la política industrial. “Y es aquí donde nos encontramos con la casa sin barrer”, ha dicho, pese a que la política industrial “es uno de los ejercicios capitales de esta legislatura”. En este sentido ha sido muy crítico con el documento presentado por el Gobierno vasco, después de “un año y medio” de espera. “Es un documento pobre y falto de definición y con un problema fundamental de enfoque”, ha dicho.
Ha criticado, entre otras cuestiones, su apuesta por la neutralidad tecnológica y su falta de impulso direccional. “Se presentan 21 proyectos estratégicos, y la mayoría de ellos no se pueden considerar como tal. Se trata de un cajón de sastre donde se da la misma categoría a la creación de un espacio de testeo y validación de soluciones robóticas avanzadas y la simplificación de procesos administrativos en las convocatorias de ayudas, por ejemplo; o se considera como proyecto estratégico el lanzamiento de una campaña de concienciación en torno a la inclusión de la mujer; o se entremezclan proyectos industriales con propuestas de infraestructuras, que deben generar las condiciones horizontales para el cumplimiento de objetivos, pero que no son objetivos en sí mismo en la lógica de un plan industrial”, ha indicado.
Además, ha considerado que en aquellos proyectos que tienen entidad “es fácilmente identificable a quién corresponde el liderazgo de cada uno de ellos”. En estos momentos se han presentado dos, uno encabezado por ITP y otro Danobat. “Resulta evidente que lo que se ha hecho es un barrido de proyectos que ya existían por parte de determinadas empresas. Sinceramente, llama la atención lo pobre que resulta la relación de proyectos”, ha dicho. Y ha resaltado que, sorprendentemente, “las principales operaciones industriales de los últimos meses (Talgo y Ayesa) no constan entre los proyectos estratégicos, lo cual da cuenta de que se está actuando con una notable falta de dirección”.
Precisamente refiriéndose a este tipo de operaciones, ha cuestionado cómo se determina la colaboración público-privada y ha considerado que no están claros los criterios que sigue el Gobierno para entrar en las diferentes empresas o para elegir los socios industriales con los que comparte operación. “¿Por qué Teknei es el llamado a dirigir Ayesa como socio industrial?”, se ha preguntado.
La misma falta de definición la ha achacado Otxandiano a los instrumentos de intervención. Por ejemplo, de la alianza financiera, que se anunció que movilizaría 4.000 millones de euros sin que hubiera “una definición mínima”. En este sentido ha criticado que unos creen que Uvesco es estratégica, otros no, otros creen que lo es Ayesa y otros no“, ha dicho en relación a la ausencia de Kutxa del proyecto. Y ha recordado que sigue sin saber el papel que cumplirán las EPSV en este entramado.
Se ha mostrado muy crítico también con la política energética del Gobierno vasco y el hecho de que se esté en “pleno 2026 sin Plan Territorial Sectorial de las energías renovables”, cuando “se anunció en 2021” o que se hayan incumplido los plazos establecidos en la Ley de Transición Energética y Cambio Climático -que salió adelante con el apoyo de EH Bildu, para su desarrollo reglamentario “en el caso de la desinversión en explotación y extracción de hidrocarburos; las directrices en materia presupuestaria; la hoja de ruta de largo plazo y la estrategia de transición energética y cambio climático; la oficina vasca de transición energética y cambio climático; la hoja de ruta del autoconsumo; la socialización de la propiedad de las instalaciones de generación y el pacto social. Una gestión que genera una situación caótica entorpeciendo cualquier despliegue ordenado de las energías renovables, proceso ya de por sí suficientemente complejo de gestionar socialmente”, ha indicado.
Desde el punto de vista social también ha cargado con la postura del PNV en materia de inmigración, al decidir “salirse unilateralmente de un espacio de consenso que este Gobierno recibió en herencia: el Pacto Social Vasco para la Migración”. Además, ha señalado que los 'jeltzales' son incapaces de “sostener la misma posición política en el conjunto de las instituciones que gobierna, lo cual nos sume en una situación francamente desconcertante”. “Se observa la pretensión política de sacar rédito electoral de un tema sensible y estratégico en términos de país que genera profundas desavenencias entre los socios de gobierno así como la oposición de responsables institucionales importantes del propio partido”, interpreta.
A la política industrial, la transición energética y la gestión de la migración ha unido la política de vivienda “sin un Plan Territorial Sectorial que ordene el suelo disponible, sin fondo social para la promoción de vivienda pública a gran escala, sin índice de precios de referencia tanto en Bizkaia como en Araba para poder aplicar medidas de intervención de los alquileres”. “Son procesos vitales desde el punto de vista económico, y ciertamente, es difícil no reconocer que tenemos la casa sin barrer”, ha insistido. Y ha pedido también acuerdos en materia lingüistica para blindar los perfiles de euskera en la administración.
En este sentido, ha considerado que “la clave política fundamental es la mirada a medio-largo plazo mediante una lógica de pactos”: “Pradales identifica correctamente esta lógica política cuando llama a Europa a la unidad para hacer frente a la situación de desorden”, ha dicho, pero en Álava, Bizkaia y Gipuzkoa no lo lleva a cabo cuando hay “mayorías cualificadas en el Parlamento Vasco”.
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