La gaita más vieja del mundo lleva sonando desde finales de la Edad Media en Galicia

La gaita con el punteiro más antiguo conocido, de hace 600 años, según determinó la investigación de Pablo Carpintero.

La idea de datar gaitas antiguas midiendo el desgaste que los dedos provocan en la madera se le ocurrió a Pablo Carpintero cuando miraba dos instrumentos que había fabricado más de un siglo atrás el mismo artesano, Manuel Villanueva. Una la había usado, y mucho, su propio creador, que era gaiteiro profesional. La otra otra tenía menos jornadas de trasiego y se notaba en que el material alrededor de los agujeros del punteiro mantenía mejor su forma original. Carpintero, que es doctor en Ciencias por la Universidade de Santiago de Compostela, empezó a trabajar entonces en un modelo matemático para vincular el desgaste y los años de uso. Las pruebas del carbono 14 confirmaron sus predicciones. Con este sistema se ha determinado la edad de la gaita más antigua del mundo conocida hasta el momento, la que perteneció al músico Xan de Campañó: su madera se cortó hace unos 600 años y sigue sonando en la actualidad.

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Carpintero, que es también músico, tocó varias piezas con este instrumento hace unos días en el lugar en el que empezó todo: el Museo de Pontevedra, en donde se conservan aquellas gaitas de Manuel Villanueva que le hicieron pensar en el desgaste que provoca un roce en cualquier objeto. Tocar una gaita de tanta antigüedad en el acto, en el que estuvo acompañado de la música Rosa Sánchez, supuso para el investigador un “simple refuerzo” de la idea de “pertenecer a una estirpe”, como cree que sucede con “cualquier otro músico tradicional” que haya adquirido conocimientos transmitidos de generación en generación.

Para hacer el modelo, Carpintero explica en conversación con elDiario.es que analizó durante años las distintas variables: el tipo de madera, la presión de los dedos, el repertorio que se toca. Le faltaba encontrar una forma de confirmar que los resultados eran precisos. Habló entonces con Iván Area, profesor del departamento de Matemática Aplicada II de la Universidade de Vigo y él le propuso que presentase sus conclusiones como una tesis doctoral. Este trabajo lo está desarrollando bajo la dirección del propio Area y de la profesora del Departamento de Historia, Arte e Xeografía Susana Reboreda. Para confirmar cómo funcionaba el modelo, hicieron pruebas del carbono 14 a varios de los punteiros a los que este asignaba una mayor antigüedad y verificaron que los cálculos eran correctos.

En el caso de la gaita del conocido como gaiteiro de Campañó –una parroquia de Pontevedra–, Xan Tilve (1872-1950), el modelo calculaba que había estado en uso continuado durante 500 años, en los que fue pasando de músico en músico. El carbono 14 concluyó que la madera con la que se hizo el punteiro tiene en torno a 600 años. Carpintero verificó así lo que ya sospechaba, que muchas de las gaitas de la zona de Pontevedra y de la costa de Portugal, desde Lisboa hacia el norte, son de hace varios siglos.

Concreta que en la zona de Pontevedra casi la mitad de las gaitas que estudió tienen más de 300 años. En Portugal la tasa es de alrededor del 25%, indica. Hacia el norte de Galicia y en Asturias, sin embargo, no han aparecido instrumentos de hace tanto tiempo. “No es casualidad que no las encontrásemos. Trabajamos con muestras muy amplias”, argumenta y explica que esto se debe, en su opinión, a que el instrumento se extendió a esas zonas alrededor del siglo XVIII o incluso después. El motivo, dice, no se conoce. Y este es uno de los campos de estudio que se abren con los resultados de sus investigaciones.

El investigador explica que, en Occidente, los instrumentos antiguos que se conservan dejaron de ser usados hace mucho tiempo. Los de más edad son arpas irlandesas de poco después del punteiro de Campañó. Considera que lo “sorprendente” en los casos que ha estudiado es que los instrumentos estuviesen en todavía en uso. Eso, añade, dice “una cosa muy importante”, que es que “la música del pueblo no cambió en más de 500 años”. “Suenan exactamente igual. Esto algunos lo sospechábamos, pero no teníamos pruebas. Ahora se puede decir: desde finales de la Edad Media hasta ahora el sistema musical de las gaitas no cambió. Ni un ápice”, afirma.

Medio kilómetro de lija

Pablo Carpintero lleva cerca de tres décadas buscando gaitas antiguas por el noroeste peninsular y logró documentar 380. En la investigación para desarrollar su modelo matemático trabaja desde hace seis años y ha analizado 144 punteiros. La prueba del carbono 14 se hizo en una parte de ellos. En el caso de un instrumento que perteneció al conocido como gaiteiro de Mogor (Marín), José María García, el modelo estimaba 300 años de uso y la datación del radiocarbono estableció que tiene entre 240 y 310 años. Otra de las piezas analizadas, de Manuel Villanueva, tiene unos 200 años de antigüedad. El investigador indica que hay una gaita que se conserva en el Museo de Etnología de Lisboa que podría ser anterior a la de Campañó. El modelo calcula que tiene más de 500 años de uso, pero no se ha podido datar la madera con el carbono 14.

El sistema que desarrolló, dice, “no es complejo”. Se basó en desgastar trozos de madera con papel de lija y ver el progreso. El punteiro es cilíndrico, de modo que el desgaste no es lineal: a medida que profundizas en él, la superficie de madera con la que hacen contacto los dedos es mayor. Con los datos de las pruebas sobre madera de distintos tipos fue ajustando el modelo. La tarea fue laboriosa y en ella utilizó casi medio kilómetro de lija. Tomar las medidas no fue un reto. Lo hizo, cuenta, con un calibre “normal y corriente”. “Es sorprendente cómo con una herramienta tan usual se puede llegar a saber una edad mínima para una gaita”, destaca.

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