José Antonio Sánchez, la parrilla de Telemadrid al servicio de Ayuso
Suena la canción 'Había una vez un circo' y aparece en pantalla un presentador con una careta de payaso. No es el inicio de un chiste de los ochenta, es un programa de debate político en la Telemadrid de Ayuso. El de la careta es Antonio Naranjo, tertuliano afín al PP madrileño desde tiempos inmemoriales y hoy conductor del programa El Análisis: Diario de la noche. Pedro Sánchez había reprochado ese día al Partido Popular que hubiesen convertido en un circo el Senado con sus comisiones de investigación y Naranjo se lo tomó al pie de la letra, con otra diatriba contra el presidente del Gobierno como las que lanza en el programa En Boca de Todos, en Cuatro, que presenta Nacho Abad. Podría decirse que durante el día Naranjo opina en la tele privada lo mucho que mejora la vida de los madrileños con Ayuso y lo malos que son los sociocomunistas y cuando cae la noche informa en la tele autonómica sobre lo mucho que mejora la vida de los madrileños con Ayuso y lo malos que son los sociocomunistas.
Se trata de uno de los programas más controvertidos de Telemadrid. Los analistas a los que invita oscilan entre la derecha y la derecha extrema porque, y eso lo dice su director, no atiende a cuotas, simplemente selecciona a “los mejores”. Esos “mejores” suelen llegar a Telemadrid de diarios como The Objective, Libertad Digital, El Debate o El Mundo.
Además, a finales de enero, se ha incorporado como refuerzo a la cadena Carlos Cuesta para liderar el nuevo espacio de actualidad Hablamos de Madrid. Cuesta es otro exponente de la TDT Party, director adjunto del grupo Libertad Digital que lidera Federico Jiménez Losantos y con tertulia en Es Radio. Esos nuevos espacios de actualidad, que proliferan por las parrillas de todos los canales, incluida TVE, complementan la oferta informativa de los Telenoticias, también bajo sospecha y con el mismo sesgo favorable a Ayuso y en contra de la izquierda en general. En los últimos meses Telemadrid, a través de sus servicios informativos, ha replicado noticias falsas difundidas por medios como The Objective en contra de la familia del presidente del Gobierno y ha minimizado hasta el extremo los escándalos que sacuden a la presidenta madrileña. El canal invierte cantidades millonarias en coberturas taurinas y programas sobre la Casa Real que apenas tienen seguimiento.
Cuesta, Naranjo y la panoplia de tertulianos siempre de derechas no cayeron en las sillas de los platós del canal autonómico tras un meteorito. Antes se produjo la toma de control del PP en la radiotelevisión autonómica, tras años de insólita pluralidad durante el mandato de Cristina Cifuentes, quien pactó con Ciudadanos una ley que obligó a que la dirección del ente se eligiese por consenso. El primer Gobierno de Ayuso convivió a duras penas con la dirección de Telemadrid que había tenido un respaldo mayoritario la legislatura anterior. Tan pronto como Ciudadanos desapareció de la ecuación y Vox lo sustituyó como socio, todo eso saltó por los aires. El primero, José Pablo López, un profesional reputado que el Gobierno de Cifuentes había seleccionado por concurso y que hoy es presidente de RTVE. Ayuso había sufrido en sus carnes los disgustos que le daban periodistas libres haciéndole preguntas en un canal que considera suyo. Así que tiró de un viejo conocido del PP para tenerlo todo bajo control.
Es en 2021 cuando entra en juego José Antonio Sánchez, otro miembro clave de la guardia de corps de la presidenta madrileña. Si Enrique Ossorio mantiene a raya a la Asamblea de Madrid, y Miguel Ángel Rodríguez ejerce de solucionador de problemas varios mientras engrasa las relaciones con los medios privados a través de la partida de publicidad, Sánchez (José Antonio) es su hombre en la tele autonómica.
El elegido no llegó de nuevas: acumula 20 años al frente de canales públicos siempre bajo encargo de dirigentes populares. Fue director general de RTVE entre 2002 y 2004, durante la mitad del último mandato de José María Aznar, entre las protestas de la oposición que puso el grito en el cielo por la cobertura de las grandes crisis que vivió aquel Gobierno: desde la catástrofe del Prestige, a la guerra de Iraq y sobre todo los atentados del 11 de marzo de 2004. Se le relevó tras la llegada de José Luis Rodríguez Zapatero a Moncloa, cuando cambió la ley de RTVE para hacerla más plural y la televisión y la radio vivieron la época de mayor independencia de la democracia.
Pero volvió a casa tras otro cambio legal en 2014 con Mariano Rajoy como presidente entre 2014 y 2018 que lo designó con los únicos votos de su partido. Durante esa etapa en que presidió los medios públicos, la oposición, los sindicatos y los consejos de informativos le reprochaban el sectarismo de TVE, él se jactaba de ser votante del PP.
En Telemadrid, Sánchez ya había sido director general en 2012 durante uno de los episodios más rocambolescos de la historia de la televisión madrileña. El entonces presentador y hoy eurodiputado de Vox, Hermann Tertsch, grabó su crónica sobre la huelga general convocada contra Rajoy, antes de que se produjese. En su locución, Tertsch daba por hecho el fracaso del paro y afirmaba que 24 horas después España seguía teniendo los mismos problemas. Cuando se conoció que había grabado la crónica antes del día de la huelga, Tertsch alegó que lo hizo para evitar que el “totalitarismo sindical” impidiese su emisión. Los sindicatos, la plataforma Salvemos Telemadrid y la oposición política denunciaron el escándalo como el summum de la manipulación de la cadena. José Antonio Sánchez no movió un dedo. No hubo dimisiones, tampoco se pidieron disculpas y Tertsch siguió presentado el Diario de la Noche.
La filosofía y el nombre de ese programa se mantienen una década después, ahora bajo la dirección de Naranjo. En ese formato, que se vende como informativo, ha intervenido varias veces como “especialista en cuidado de la piel” una empresaria con clínicas de belleza llamada Cristina Galniche, a la que Naranjo entrevista para comentar el aspecto físico de Pedro Sánchez y supuestas operaciones estéticas del presidente, que la entrevistada da por seguras. El día siguiente a la última entrevista a Pedro Sánchez en TVE, donde el presidente tuvo que responder a varias preguntas comprometidas formuladas por la directora del Telediario de la noche, Pepa Bueno, Naranjo decidió analizar la entrevista con la citada “especialista en el cuidado de la piel”. Ese día los espectadores de Telemadrid asistieron a diálogos como el que sigue.
Antonio Naranjo: “Yo es que le veo y me preocupo por él, yo conozco a Pedro Sánchez desde hace muchos años y pensaré políticamete lo que sea, pero, hombre, es un ser humano y yo lo que le veo es cada vez más enjuto, más demacrado, tiene unas marcas raras en la cara, parece que se cae el rostro. ¿Eso a qué obedece, qué se ha hecho en la cara el presidente?”.
Cristina Galniche. “Eso obedece a que la cara es el espejo del alma y aunque se ha hecho diferentes tratamientos, aun así se sigue viendo cómo tiene su rostro. Opino que ha puesto hilo y que el pómulo se lo ha trabajado con ácido hialurónico, que eso se hace con unas infiltraciones, pero no deja de manifestarse lo que lleva dentro, se manifiesta perfectamente”.
A continuación Naranjo dio paso a un psiquiatra forense para analizar, esto es literal, “el desgaste físico y la mirada de Pedro Sánchez”. El psiquiatra forense José Cabrera aseguró sobre el presidente del Gobierno en la tele pública madrileña: “Él cómo persona en la vida no tiene ningún diagnóstico, él como persona para un psiquiatra no tiene ningún interés, es un mediocre no ha hecho nada en la vida interesante, lo único que lleva varios años de presidente del Gobierno de un país y ahí anda con sus zancandileos. Pero no es una persona de la que podamos decir 'es que tiene una iluminación especial y por lo tanto por ahí y por allá', ni es un psicópata, la gente dice 'es un psicópata, no tiene sentimientos'. ¿Cómo no va a tener sentimientos? Si está enamorado de su mujer, lo ha dicho por escrito, la coge de la mano y no creo que eso sea un escenario. No hay un diagnóstico psiquiátrico, no insistamos, lo único que hay es un hombre que tiene una resistencia interior, que quiere un sillón donde estar sentado y para eso es capaz de todo, de pactar con la gente que odia a España, de repartir dinero a las comunidades autónomas, de hacer el pino con la nariz. En eso es hábil, es un hombre extremadamente hábil del que se puede aprender muchas habilidades sociales”.
No se trata de episodios aislados, es la norma en Telemadrid. Mientras el Partido Popular pone en la diana a Televisión Española por los nuevos espacios de infoentretemiento externalizados a través de productoras privadas y que también ha criticado el Consejo de Informativos, en Telemadrid los populares campan a sus anchas tras haber cambiado la ley para imponer a la dirección y sin ningún contrapeso profesional, como los que sí tiene TVE.
José Antonio Sánchez y su equipo han puesto la parrilla al servicio de Ayuso, desde los informativos, a los programas, pasando por las retransmisiones especiales, como los toros. Para pasmo de muchos profesionales de la cadena, Telemadrid también decidió cortar la programación para retransmitir en directo la boda del alcalde, José Luis Martínez-Almeida. No solo eso, se emitieron avances informativos sobre el enlace.
A la presidenta de Madrid, directamente se le coloca la alfombra, como sucedió durante un encuentro supuestamente casual del reportero José Antonio Masegosa a la llegada de la presidenta al desfile militar del 12 de octubre, plagado de preguntas orientadas para atacar a Pedro Sánchez; o el tratamiento informativo que se le da a sus giras internacionales, que llegó a su cénit durante la cobertura de su viaje a Nueva York.
Todo lo contrario a lo que sucede en el tratamiento informativo del Gobierno central. Sánchez fue víctima de un vídeo manipulado, que se emitió con su voz distorsionada en el Telenoticias y que, tras las críticas, desde el informativo achacaron a un “error técnico involuntario”. Fuera de los servicios informativos, el presidente también se ha convertido en la diana de los tertulianos, que no escatiman ataques: Mariló Montero ha llegado a decir de él que “ha secuestrado España” y que “estamos camino de la dictadura”. Vicente Gil, ex presentador de informativos y actual tertuliano, le llamó directamente “rata miserable” en Buenos días, Madrid.
Los argumentarios del PP se trasladan directamente a las escaletas de los informativos y así se trata la investigación por fraude fiscal a Alberto González Amador, como parte de una campaña para tapar 'el caso Koldo'. En los Telenoticias nunca se llegó a emitir el “hijo de puta” que Ayuso profirió contra Pedro en la tribuna del Congreso, pero se acusó al presidente del Gobierno de “ensañarse especialmente” con ella durante ese debate. Los servicios informativos difundieron un titular falso sobre Mónica García y Hamás por el que tuvieron que pedir disculpas. Y a la diputada trans Carla Antonelli se la rotuló en masculino. De la mujer de Pedro Sánchez contaron en la apertura de un informativo que había recibido una subvención del Gobierno para un negocio de hostelería. Era otra Begoña Gómez que vivía en Cantabria. La fuente de la exclusiva era The Objective. La cadena pública madrileña se ha lanzado también contra RTVE por su comentado mensaje sobre la paz durante la retransmisión del último festival de Eurovisión.
En los espacios no informativos también es habitual que el canal se alinee con las guerras culturales de la presidenta madrileña. Ya en 2022, la cadena abandonó la emisión íntegra de la manifestación del Orgullo LGTBI por primera vez en ocho años para centrarse en un maratón taurino. En 2025, Telemadrid duplicó su presupuesto destinado a los toros y anunció movimientos de programación llamativos para reemitir corridas como la del 12 de octubre. Ahí en los toros confluyen los gustos de Ayuso y del propio Sánchez, taurino reconocido que ya durante su etapa al frente de Televisión Española motivó algunos desencuentros con los periodistas. En los pasillos todavía se recuerdan sus quejas airadas tras una pieza en un telediario sobre cogidas a toreros que él criticó por su falta de épica y porque la locución advertía que el toreo era una práctica controvertida.
“Tres millones para toros, 2,5 millones para la productora de Ana Rosa Quintana, han convertido Telemadrid en el cajero automático de sus amiguetes”, clamó en uno de sus últimos plenos el diputado socialista Horacio Díez Contreras, mientras el Gobierno de Ayuso en las réplicas atacaba a TVE.
Cuando Más Madrid preguntó en la Asamblea a Sánchez si estaba conforme con la inversión en el programa monográfico semanal sobre la Casa Real, dijo que solo a medias, que en realidad él preferiría un mayor seguimiento. Y a continuación se puso a glosar la cantidad de funciones que la Constitución asigna a la monarquía, ante el asombro de los diputados.
Sus comparecencias parlamentarias las despeja con todo tipo de displicencias a la oposición cuando enfila su quinto año como guardián de Telemadrid. Aterrizó en 2021, tres años después de salir de RTVE, para tomar el relevo de José Pablo López —actual presidente de RTVE—, y de una etapa en la que el PP no tenía mayoría absoluta y Cristina Cifuentes se vio obligada a pactar con Ciudadanos para regenerar la televisión pública, que recuperó cierta credibilidad tras una década con la imagen por los suelos.
La primera decisión de Sánchez tras su toma de posesión fue fulminar al completo a la cúpula de Telemadrid (y Onda Madrid), entre ellos al director de Informativos de la cadena Jon Ariztimuño y a su adjunto Jaime García Treceño, al director de Contenidos Paco Díaz Ujados, y al director de Comunicación Daniel Forcada. Desdibujó así el organigrama que impulsó el cambio en la pública madrileña y que recuperó la confianza de los espectadores.
Desde entonces, y a pesar de la inyección económica que el Ejecutivo de Ayuso ejecutó en 2024, aportando 2,5 millones en publicidad institucional para sanear las cuentas y salvar a su presidente, Telemadrid ha vuelto a desandar el camino de su época anterior en reputación y audiencias y se mantuvo el año pasado en un 5,1% de media, lo que lleva a la oposición a repetir en la Asamblea regional que los madrileños cuando quieren informarse acuden a TVE.
Cronología de sus idas y venidas entre RTVE y Telemadrid
Esta es la segunda era de José Antonio Sánchez en Telemadrid. La anterior vez lo reclutó Esperanza Aguirre para hacerlo director general del ente público entre julio de 2011 y octubre de 2014. La manipulación informativa alcanzó entonces niveles escandalosos hasta el punto de que la cadena fue rebautizada coloquialmente como TeleEspe. Durante su mandato, Sánchez privatizó el funcionamiento del canal, impulsó un ERE en el que despidió a más de 800 trabajadores, la audiencia se desplomó a mínimos históricos, acumuló pérdidas de cientos de millones de euros e hizo que los ciudadanos perdieran la confianza en sus informaciones. Sánchez fue imputado por vulnerar la ley laboral y la normativa de contratación y él mismo se declaró a favor de cerrar la cadena. La mitad de los espectadores desconectaron durante aquellos años de la televisión autonómica que pasó de tener una audiencia anual del 8% en 2010 al 4,2% solo cuatro más tarde.
Pese a su cuestionable gestión, José Antonio Sánchez emprendió ahí el camino de vuelta a la dirección Radio Televisión Española. Entonces fue como presidente de la Corporación RTVE después de que Leopoldo González-Echenique presentara su dimisión. Ocurrió durante los últimos años de Rajoy en La Moncloa, y su nombramiento tampoco se libró de polémicas: no fue bien acogido por ningún grupo parlamentario salvo por el PP, que había impuesto su nombramiento, que precisó de tres plenos —dos de ellos extraordinarios—.
Comenzaba entonces en TVE otra era repleta de protestas tanto por su gestión como por sus intervenciones en las comisiones de control del Congreso. Una de las más recordadas la protagonizó cuando se le vinculó con los papeles de Bárcenas como perceptor de un millón de pesetas (6.000 euros) por dos supuestos pagos del PP en 1994 y 1995. Podemos se lo afeó en el Congreso y Sánchez respondió así: “Yo no estoy ni en los papeles de Irán, ahí donde se cuelga en grúas a los homosexuales o se mata a pedradas a las niñas por darse un revolcón con el novio, ni donde se asesina a 150 personas por manifestarse en una calle como en Caracas... Yo estoy en los papeles de Bárcenas, en los papeles manchados de sangre nunca estaré”, expresó.
Pese a semejante declaración, mantuvo su trono en la televisión pública. En otras de sus singulares comparecencias como presidente de RTVE también predicó abiertamente su sentido de voto: “Voto al PP y seguiré votando al PP. A quién no he votado nunca ni voy a votar en mi vida es a Izquierda Unida”, afirmó en junio de 2015 durante otra comparecencia en el Congreso.
En Televisión Española los viejos del lugar recuerdan su intento de montar una redacción paralela al servicio del Partido Popular. Bajo su etapa se produjo uno de los episodios más escandalosos del ente público con la comparecencia del entonces presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, en la Audiencia Nacional como testigo en el caso Gürtel en septiembre de 2017. “Todas las demás cadenas estaban retransmitiéndola en directo y nosotros estábamos con un programa de cocina sobre croquetas”, recuerda un veterano de la casa. Pero lo peor llegó cuando hubo que hacer la pieza para el telediario: una directiva exigió a la redactora que el enfoque de la noticia siguiera las tesis del PP y llegó a entregarle un argumentario con las siglas del partido.
Su ciclo en una televisión pública se había cerrado en 2018 con la caída de Mariano Rajoy tras la moción de censura. También entonces decidió dejar frases para la hemeroteca. Sus interlocutores recuerdan el tono chulesco de su despedida cuando quiso sacar pecho por su gestión en RTVE: “Por imperativo legal tengo que dejar la presidencia. Dejo una casa mejor de la que encontré”. No es el diagnóstico que hicieron los trabajadores, que mantuvieron fuertes encontronazos con su dirección, entre convocatorias de paros parciales y las protestas de la plataforma Viernes Negros. Estas son algunas de las frases que marcaron su mandato.
Durante su gestión los audímetros de TVE apenas se movieron. Su primer año confirmó la tendencia descendente que llevaba experimentando La 1 desde que perdió el liderazgo anual en 2012, con la toma de control por el PP. Sus datos interanuales se mantuvieron estables, y apenas se movieron medio punto hasta el 10,5% de cuota de pantalla en 2018, cuando salió por la puerta de atrás de TVE.
Desde hace cinco años vuelve a tener todo el poder en Telemadrid. Fue nombrado cuando ya había reconocido haber cobrado de los papeles de Bárcenas, tras una condena en la vía laboral, después de haberse confesado votante del PP y de haber apoyado el cierre del canal. Ese fue el perfil elegido por Ayuso para dirigir los medios públicos. Un lustro más tarde, José Antonio Sánchez y la presidenta madrileña siguen pilotando Telemadrid mientras miran de reojo al Tribunal Constitucional, que está estudiando un recurso de la oposición contra el cambio de la ley que permitió al PP asaltar de nuevo Telemadrid.