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Se aplazan los estrenos en Barcelona, Madrid y Murcia de 'Presentes', un documental murciano sobre la resistencia al terrorismo de Estado en Uruguay

Fotogramde de 'Presentes', en la imagen Mario Fabri y Dante Reimon, militantes sindicales

elDiariomurcia

Murcia —

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Se aplaza el estreno en Barcelona, Madrid y Murcia por la crisis del coronavirus de 'Presentes', un documental sobre la resistencia al terrorismo de Estado (1968-1985) en Uruguay dirigido por los murcianos Abel Guillén y Javi Cerezuela. Este trabajo audiovisual fue nominado por la crítica de cine uruguaya como mejor documental de 2019 en Uruguay y premiado por el público.

La militancia armada o legal, la resistencia al golpe con la huelga general, la represión laboral, la prisión política y el exilio, la búsqueda de los desaparecidos, reflexiones de los protagonistas sobre las políticas de memoria de los gobiernos democráticos, etc. Todo está ahí, en un relato que aporta miradas obreras, de la gente común. El documental se compone de más de treinta testimonios y sirve de apoyo al proceso de Verdad y Justicia en Uruguay. A la luz de lo que está sucediendo en la actualidad política del país suramericano, algunos detalles se resignifican.

En palabras de Abel Guillén, “este proyecto autogestionado pretende ser un aporte a la memoria colectiva de la historia reciente de Uruguay, pero también un material para el debate y la reflexión en la actualidad”. Presentes no sólo afronta el terrorismo de Estado de 1968 a 1985 desde la perspectiva del horror vivido por sus protagonistas, sino también desde la fortaleza y la dignidad que mantienen desde sus años de lucha hasta la actualidad.

Después del estreno durante el mes de noviembre en Uruguay fue nominado a mejor documental de 2019 por la crítica de cine del país suramericano, y reconocido como tal por votación del público. Ahora, de no ser por el coronavirus, debía haberse estrenado en Barcelona a principios de abril (Cinemes Girona y La Cinétika). El 25 de abril se estrenaría en la Filmoteca Regional Francisco Rabal de Murcia y estarían para el coloquio Edelweis Zhan y Augusto Andrés, protagonistas del documental que tuvieron que cancelar su viaje desde Uruguay. El 20 de mayo, día de la Marcha del Silencio en homenaje a los desaparecidos y en reclamo de Verdad y Justicia, se proyectaría en la Sala Mirador de Madrid, invitados por el reconocido actor Juan Diego Botto, hijo de Diego Fernando Botto, actor asesinado por la dictadura argentina. Ese día, estaría en la charla junto a los dos directores Sara Méndez (sobreviviente del Plan Cóndor y activista contra la Impunidad en Uruguay) quien también tuvo que posponer su viaje a España.

“Ha sido duro porque teníamos todo organizado, pero al mismo tiempo somos conscientes de que ahora lo que toca es estar en casa y cuidar de nuestros mayores, de que lo importante es salir de todo esto lo mejor posible” comenta Cerezuela. En estos días de estrenos ambos pensaban entregar las recompensas del crowdfunding a quienes les apoyaron en la financiación de este documental autogestionado por ambos directores.

Invisibilidad y memorias subterráneas

Una de las singularidades del documental, explica Guillén, tiene que ver con el rescate de memorias subterráneas. El hecho de que esas memorias hayan sido invisibilizadas también está relacionado con el tipo de relato que se instauró en la sociedad con la llegada de la dictadura y en las décadas posteriores. “Lo de ‘mirar hacia delante’ o lo de que ‘hubo una guerra y en los dos bandos se cometieron atrocidades’ desvirtuó la realidad histórica en beneficio de quienes gobernaron durante la dictadura y en perjuicio de quienes sufrieron la represión y tuvieron que adaptarse, sin hacer mucho ruido, a lo acordado, desde las élites políticas y económicas, a finales de los años 80”, señaló Guillén.

Otra parte importante del documental la protagonizan las mujeres, que explican cómo por el simple hecho de serlo enfrentaban una mayor discriminación y violencia, tanto dentro de la militancia como por parte de los militares represores que las manoseaban y violaban con total impunidad. “Teníamos claro que debíamos prestar atención y mostrar testimonios de mujeres, otro tipo de memorias subterráneas, ellas fueron invisibilizadas y dejadas a un lado por las memorias de los hombres, caracterizadas por los relatos épicos de las luchas heroicas. Esto es algo que se ha visto mucho en el entorno de la lucha armada ligada a algunos sectores de los tupamaros”, coincidieron Guillén y Cerezuela.

Las cifras de la dictadura y el terrorismo de Estado en Uruguay alcanzan los 200 asesinatos políticos, 400.000 exiliados, 10.000 torturados y alrededor de 200 desaparecidos en un país de menos de tres millones de habitantes en esos años. Unas cifras que no pueden desligarse de las de sus países vecinos en la región dada la cuestión del Plan Cóndor (la coordinación represiva entre los Estados dictatoriales que actuaban bajo las premisas de la Doctrina de la Seguridad Nacional estadounidense). A día de hoy, habiendo pasado por tres gobiernos progresistas y un presidente que fue preso durante la dictadura, las organizaciones sociales de derechos humanos del país, respaldadas por organismos internacionales, siguen denunciando la falta de Verdad y Justicia en el país.

“En estos días estamos trabajando para que el documental pueda verse por televisión en Uruguay y a la expectativa de ver cómo se va retomando la actividad en el sector cultural para ir viendo las nuevas fechas de los estrenos en España. Esperamos que sea lo antes posible”, comenta Cerezuela.

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