Ismael Orcero, escritor: "Lo fantástico aparece como una necesidad"

Ismael Orcero

Ismael Orcero (Cartagena, 1978) da un salto adelante en su carrera literaria con su primera novela. Tras tres incursiones en el relato y la narrativa juvenil, Teatro fantasma discurre por los terrenos de la autoficción, la memoria personal, el minimalismo y lo generacional para concretar un texto redondo lleno de tonos, materiales y discursos que apuntan a la gran literatura. Conversamos con el autor de cara a la presentación en Murcia de la novela, que de la mano de Libros Traperos tendrá lugar en martes 22, en el Huerto Urbano de Santa Eulalia a las 19 horas.

La primera pregunta es inevitable. A los escritores nos fastidia tener que explicar nuestra obra, pero sabes que no vas a poder escaparte de ella: ¿qué es Teatro Fantasma?

Podría decir que Teatro Fantasma es una rareza dentro de las cosas que he escrito. Se aleja de la ficción porque la materia prima que usé para escribirlo fue mi propia vida. Llevo un diario desde hace años del que sólo conservo muy pocos cuadernos. Es una especie de mandala, cuando pasa cierto tiempo, decido que esos cuadernos acaben en el contenedor de papel. Sin embargo, con los de los tres últimos años fue distinto. A raíz de la pérdida de mi madre, comencé a escribir uno en un nuevo formato. No sólo me limitaba a narrar lo que me sucedía o lo que sentía después de aquello, sino que también era un medio para poner en perspectiva todo lo que me ocurrió durante aquellos meses. Eran demasiados cambios: mi madre había fallecido, mi mujer estaba embarazada, nos vimos obligados a mudarnos en un momento que no era el más adecuado para hacerlo... Cada entrada del diario tenía la forma de lo que parecía el capítulo de una novela. Y cuando me di cuenta, realmente había escrito eso, una novela.

Sin entrar a valorar qué porcentaje de realidad tienen los hechos que relatas, lo que parece evidente es que has bebido de tu propia  experiencia para construir los textos. Te alejas pues de la literatura fantástica de anteriores trabajos.

Es cierto que los hechos que se cuentan en el libro, como bien dices, están sacados de mi experiencia. Y aunque me alejo de la literatura fantástica porque todo lo que se cuenta en el libro, con sus adornos para hacerlo más literario, es real, sí que está presente el elemento fantástico en mayor o menor medida. Lo que sucede es que aquí es una forma de mostrar uno de los temas que se cuentan en la novela, que es el abandono de la infancia y la necesidad de volver a ella. Lo fantástico aparece como una necesidad durante aquel tiempo de volver a un entorno seguro como es la infancia, cuando en la edad adulta todo se tambalea. Fui un niño solitario y por tanto muy fantasioso. La infancia fue un lugar donde pude establecer mis propias reglas. Algo que por desgracia, por muy normal que sea nuestra vida, no sucede durante la edad adulta.

En el libro hablas de pérdidas, de ausencia, de miedo, de amor, de admiración... Sentimientos universales en definitiva. Cualquiera que lea Teatro Fantasma puede verse identificado, ¿no crees?

Antes mencionaba la vuelta a la infancia como uno de los temas del libro. Pero hay muchísimos más. La mayoría de los libros de autoficción tienen como base un hecho extraordinario. Sin embargo, este no. Aquí hay personas que se enamoran, que tendrán un duelo por una pérdida, que sufrirán los rigores de una crisis económica, que curiosearán en lo que hacen sus vecinos, que buscarán un piso al que mudarse... Como puedes ver, algo muy normal.

El tema principal de la novela es ver cómo una generación va dejando paso a otra y todo lo que ello supone. Ser consciente de que asumirás ciertas responsabilidades que te traerán alegrías, pero a la vez, no estarán exentas de dolor. Porque la vida, en su versión más normal y corriente, es así.

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Háblanos de tus referentes. ¿Qué autores son los que te han marcado y, por tanto, influido tanto en este libro como en el resto de tu obra?

Tengo una gran afición a la literatura fantástica, sobre todo  a aquella en español que viene desde Sudamérica. De hecho, el título del libro está sacado de la novela Fábulas Invernales, de Carlos Gardini, un autor argentino de literatura fantástica y de ciencia ficción. Murió hace unos años y me gusta pensar que haber titulado esta novela así, sirve de pequeño homenaje. Por otro lado, tendría que las mayores influencias son las que uno descubre cuando el libro está ya publicado y lo relee. Descubre entonces los ecos de lo que ha leído y como han influido en su propia obra.

Me sorprendió darme cuenta de la primera influencia porque no había sido consciente de ella. Estaba buscando en casa un libro hace unas semanas y me topé con la novela gráfica La ascensión del gran mal, de David B. Cuando lo hojeé me dí cuenta de que en su narración también se encuentra esa mezcla de autobiografía, fantasía, infancia y hechos familiares. 

De la segunda soy más consciente. Sin tomar elementos de sus páginas, sí que me animó a intentar publicar el manuscrito. Se trata de Solenoide de Mircea Cărtărescu. Creo que es la primera gran obra literaria de este siglo y demuestra que, en literatura, no hay reglas. Y más si tienes que hablar de tu propia biografía.

Repites en Boria Ediciones y creo que es justo aprovechar la ocasión para reivindicar la labor de esta editorial y de su alma mater, Luis Sánchez Martín.

Luis ha hecho una labor increíble durante estos últimos años. Treinta y tres libros, nada más y nada menos. Treinta y tres libros  escritos desde distintas partes del territorio nacional y algunos que vienen desde fuera de nuestro país. Hay que ser justo con Luis y empezar a agradecerle este proyecto. Se habla mucho del panorama editorial de Murcia, pero es que Boria Ediciones hace tiempo que dejó de ser una editorial murciana para convertirse en algo mucho mayor. Ahora, en los escaparates de las librerías, vemos esos libros con el marco negro como un producto más a la venta. Pero dentro de unos años, nos daremos cuenta de lo que ha conseguido. Ha creado un proyecto cultural independiente, al margen de modas y de las exigencias del mercado. Y lo ha hecho desde la mayor honestidad, respetando siempre al autor y a su obra, sin tratarlo como un medio para llenarse el bolsillo. Para mí e imagino que para el resto de autores que han pasado por Boria Ediciones, hay dos tipos de Luis. Está el Luis escritor, que admiramos y que nos ha dado unos libros maravillosos como ese último poemario, Carrera con el diablo. Pero también está el Luis editor. De este me quedo con su amistad y su calidad como persona. 

Por último, la presentación será el martes 22 de junio las 19:00 en el huerto urbano de Santa Eulalia. A cargo está Libros Traperos, una librería pequeña e independiente. ¿Crees que este tipo de librería acabarán encontrando su sitio en esta realidad globalizada?

Bueno, yo creo que ya lo han encontrado. En este caso en concreto, es necesario disponer de este tipo de librerías. En cuanto a su parte comercial, tienen la filosofía de dar a conocer productos que no tienen sitio en grandes superficies o plataformas, además de fomentar la economía circular. Pero estas librerías no son únicamente un negocio. Van más allá de un intercambio comercial. Sirven de punto de encuentro para gente con un interés en cierta clase literatura y dinamizan la vida cultural de una ciudad al margen de la agenda de las instituciones... Llenan un hueco que era necesario cubrir y, aunque no es fácil, ojalá haya muchos más proyectos como este. Muchos saldremos ganando.

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