Calasparra se convierte un año más en un encuentro de culturas con la 28º edición del Festival Internacional de Folclore
Calasparra vuelve a convertirse en epicentro de la diversidad cultural con la celebración del 28º Festival Internacional de Folclore Villa de Calasparra, una cita ya consolidada como referente regional en el encuentro de culturas. El certamen, organizado por el Ayuntamiento de Calasparra, reunió música, danza y tradición. El evento comenzó con un vistoso pasacalles que dio paso a las actuaciones en el Auditorio Cine Rosales, donde el folclore se reivindicó una vez más como puente entre pueblos, generaciones e identidades.
La edición de este año contó con dos delegaciones internacionales de excepción. El grupo cultural Netos de Bandim (Guinea-Bisáu), que desde hace más de dos décadas desarrolla una importante labor social y cultural, utilizando la música, la danza y el teatro como herramientas de integración y desarrollo comunitario para niños y jóvenes. Y la Compañía de Danza del Instituto Superior de Educación Artística Calmecac (Zacatecas, México), fundada en 1999. Se trata de una reconocida institución dedicada a la investigación, preservación y difusión del folclore mexicano y latinoamericano, con una amplia trayectoria internacional.
Y como cada año, la Rondalla de Calasparra, con más de cuarenta años de trayectoria, puso el alma local. Abrió el festival con un repertorio que puso en valor las tradiciones musicales del Noroeste murciano. Jotas, malagueñas, manchegas, pardicas, sevillanas y gandulas se combinaron con una puesta en escena emotiva que reafirmó su papel como guardianes del patrimonio cultural local.
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