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REGIÓN DE MURCIA

El otro virus: la política rastrera

Las redes están hasta los topes de expertos y una se pregunta cómo es posible que no seamos la primera potencia mundial,  si tenemos listos para exportar al planeta entero y varios planetas limítrofes

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Pablo Casado, conversan tras finalizar la concentración este domingo en la plaza de Colón de Madrid

El presidente de Vox, Santiago Abascal, y el presidente del PP, Pablo Casado, conversan tras finalizar la concentración este domingo en la plaza de Colón de Madrid EFE

La pandemia ha tenido un efecto colateral muy curioso (aunque no inesperado): España se ha llenado de profetas. Unos profetas muy, muy listos, que no predicen el futuro sino el pasado. Y saben, con cifras en la mano, lo que hubiera habido que hacer y no se hizo, lo que hubieran hecho ellos de estar al mando. España no solo sufre un virus, también sufre a millones de virólogos que saben exactamente y sin margen de error lo que habría que haber hecho para evitar que España fuera uno de los países afectados por esta pandemia mundial.

Sin sonrojo,  sin vergüenza, porque no tienen (echad un vistazo a algún vídeo del tal Spiriman, de lo más cuñao que ha dado esta crisis) comparten bulos, memes, vídeos, fake news y mala baba a destajo, con la única intención de generar pánico e incrementar la alarma, por si fuera poca. Las redes están hasta los topes de expertos y una se pregunta cómo es posible que no seamos la primera potencia mundial,  si tenemos listos para exportar al planeta entero y varios planetas limítrofes.

Y luego están los otros, que interactúan con los del párrafo anterior pero que son aún peores porque estos tiran a dar. Me refiero a los que aprovechan la ocasión para hacer política rastrera. También son un virus. Para este no sé si se inventará vacuna. Casado en particular junto con algún otro dirigente regional (Teodoro García culpando a Pedro Sánchez de cada contagio…) y Vox en general, encabezan el pelotón de las pedradas.

No es todo el PP, afortunadamente. Feijóo por ejemplo, se distancia de Casado: "El mercado está complicadísimo, entiendo las dificultades del Gobierno de España para comprar tests". Almeida se pone a las órdenes del gobierno. Sentido común y altura de miras, eso es lo que necesitamos ahora, eso es lo que esperamos de nuestros gobernantes. Lo de Casado acusando al gobierno de parapetarse en la ciencia y en la técnica no tuvo precio. ¿Qué parapeto propondría él, la Virgen del Pilar?

El objetivo no es tanto hacer caer el gobierno (ni ellos son tan tontos) como aprovechar la pandemia para desgastarlo. Un descerebrado ha llevado al Supremo una denuncia contra el presidente, denuncia admitida por un juez que debería hacerse mirar lo suyo. Han llegado a pedir la dimisión de Pedro Sánchez. ¿Os imagináis por un momento la dimisión del Ejecutivo en medio de esta pandemia? ¿Se puede ser más irresponsable? ¿A quién ponemos al mando? ¿A los de Vox, que piden que se les retire la sanidad a los inmigrantes sin papeles? Sería perfecto para que el contagio se universalizara.

Habrá tiempo de sobra hasta las próximas elecciones para poner de manifiesto las legítimas discrepancias con el ejecutivo, para denunciar los errores que sin duda ha habido, para expresar  opiniones y críticas en cuanto a la gestión de esta crisis. Pero lo que no se puede hacer es agravarla con la disidencia y el mal ejemplo para la ciudadanía, contribuyendo al desánimo de una población con la moral a media asta debido al confinamiento. Ellos, que dicen ser partidarios de la unidad,  deberían hacer uso de ese valioso concepto. Es más: ellos, que han contribuido al desmantelamiento de la sanidad pública,  no están facultados ahora más que para callarse.

Es imprescindible recordar que este gobierno lleva menos de cinco meses al mando y que la pandemia nos ha pillado con una sanidad mermada por los recortes llevados a cabo durante el mandato del PP.  Paradójicamente los que contribuyeron al deterioro de la sanidad pública son los que ahora exigen milagros de este ejecutivo. Pretenden de forma consciente y torticera añadir una crisis de confianza a la crisis sanitaria y a la crisis económica. Y estos son los que se autodenominan patriotas. No sé qué entienden ellos por patriotismo aparte del "a por ellos, oe" y de banderas a todo trapo. Porque patriotismo es esperar lo mejor para tu patria y contribuir a ello en la medida de las posibilidades de cada uno, dejando de lado intereses partidistas. Patriotismo es responsabilidad.

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