Tres razones que invitan a la “reflexión” para combatir el VIH en Navarra

Desde 2012 se han producido más positivos por VIH en Navarra, tras años de caída o estabilización / Foto: Efe.

Los datos de infecciones por VIH en Navarra son, según la Comisión Ciudadana Antisida de Navarra, una invitación a la “reflexión”. El Instituto de Salud Pública y Laboral de Navarra ha revelado que la comunidad registró en 2014 un total de 49 casos de infección, frente a los 44 de 2013 y los 32 del año anterior. Lo preocupante del dato es el cambio de tendencia, cuando la concienciación sobre el sexo seguro parecía que se había extendido (y asimilado), ahora se da de nuevo un aumento, especialmente entre los hombres que practican sexo con hombres. La Comisión, que precisamente había advertido sobre este tema (a pesar de que, por ejemplo, en lo que va de 2015 no ha registrado positivos en los test de prueba rápida que se realizan en la entidad), insiste en el trabajo que queda por delante. Y apunta a diversas causas de esta situación.

Salud Pública insiste en la necesidad de protección tras el aumento de casos de infección por VIH

La mayoría de las infecciones por VIH se dieron en Navarra, según recordaron desde el Instituto, en las décadas de los 80 y los 90. Hasta septiembre de 2014, se contabilizaron 2.107 casos. Estas cifras se habían reducido progresivamente o estabilizado, especialmente en torno al año 2000, pero hubo un cambio de tendencia en 2012, fecha desde la que han aumentado los positivos (en una tasa similar o inferior a la estatal) y en muchas ocasiones vinculados, probablemente, a la transmisión sexual, según apuntan desde el Instituto de Salud Pública y Laboral. Eso sí, en casi en cuatro de cada diez casos no se pudo determinar este porqué, aunque desde Salud Pública también apuntan como causa probable la transmisión sexual.

¿Y cuáles son las posibles razones de esta situación? Asun Roldán, integrante de la Comisión Ciudadana Antisida de Navarra, apunta algunas reflexiones. Por ejemplo, que es necesario garantizar el acceso a la sanidad pública de toda la ciudadanía, que son necesarias más campañas de sensibilización, que las nuevas generaciones son menos conscientes de la enfermedad, y que falta educación sexual y sobre relaciones afectivo-amorosas en los centros educativos.

Los recortes afectan

Roldán advierte de que la labor de los colectivos sociales se ha visto afectada por los recortes en las instituciones, de manera que se ha podido incidir menos en campañas de prevención o sensibilización. En el caso de la Comisión, por ejemplo, este año ha contado con unos 84.439 euros por esta vía, llegados a través del Gobierno Foral y la Obra Social de La Caixa (la entidad sigue reclamando, en cualquier caso, que este tipo de partidas dependan íntegramente de instituciones públicas), pero el año anterior fueron 94.000 y en 2011, alrededor de 119.907, en este último caso solo a través del Ejecutivo foral. Los ajustes en el presupuesto han afectado, así, a sus actividades y, por ejemplo, el local de la Comisión estuvo en cerrado en julio, tras realizar la correspondiente campaña de concienciación para sanfermines.

Las nuevas generaciones

¿Se ha relajado el uso de preservativo? Roldán cree que su empleo puede estar más extendido en el primer encuentro sexual, pero que se relaja en los sucesivos. En cualquier caso, apunta que las nuevas generaciones, nacidas por así decirlo después del aquella alerta constante en torno a la epidemia, son menos conscientes del riesgo del VIH. Los balances de casos de contagio han sido utilizados por sectores conservadores para poner el foco sobre las relaciones homosexuales, un “estigma” que también fomenta que se hable con menos naturalidad de estas relaciones y, en general, de la sexualidad, lo que también puede “invisibilizar” el VIH.

Sexualidad en los centros escolares

Unida a la anterior reivindicación está la necesidad de apostar por la coeducación, la igualdad transversal dentro de los centros escolares y, como parte de ella, la educación sexual y afectiva, una reivindicación que también han planteado colectivos de mujeres o, por ejemplo, desde el centro de atención a la mujer Andraize. La Comisión Ciudadana Antisida se ofrece para dar charlas al alumnado de Secundaria (principalmente, en 3º y 4º de la ESO, aunque también ha intervenido en 1º y 2º) y, por ejemplo, en el pasado curso lo hizo en nueve institutos. El objetivo de estas charlas, sobre sexualidad y la prevención de riesgos, es aún mayor: hacer que la educación sexual sea parte efectiva del currículo, algo que se resiste y que aún depende prácticamente de cada centro y docente, a pesar de los constantes cambios en las leyes educativas.

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