eldiario.es

Menú

eldiarionorte Navarra eldiarionorte Navarra

La sinrazón del veneno en la caza

El uso ilegal de cebos envenenados es una de las mayores amenazas para la biodiversidad. Además es una práctica extendida de la que tenemos conocimiento a menudo a través de los medios

- PUBLICIDAD -

El juicio oral por el mayor envenenamiento de aves rapaces en España y uno de los más importantes de Europa se celebra desde hoy en Tudela. En el banquillo cuatro acusados, el presidente y el guarda de caza de un coto en Tudela;  el presidente de otro coto en la población vecina de Cintruénigo, además de otro guarda  de caza.

Se les acusa de haber colocado en 2012 cebos envenenados y de haber provocado la muerte de 138 aves rapaces, entre ellas milanos reales, alimoches, milanos negros, aguiluchos laguneros y buitres leonados. Se trata de especies protegidas que en algunos casos, como el milano real, están catalogadas en peligro de extinción. Se les incautó material para la elaboración de los cebos envenenados  entre ellos un herbicida  ya prohibido entonces en España. Recordemos que el uso de venenos está prohibido por la legislación nacional y autonómica y  tipificado como delito en el Código Penal. Se enfrentan a indeminizaciones que pueden ascender a 118.000 euros que de ninguna manera van a compensar el daño producido.

A día de hoy muchos se siguen preguntando por qué, cuál fue el motivo que indujo a la elaboración y colocación en la naturaleza de dichos cebos. Esta pregunta deberán responderla los acusados pero en cualquier caso la utilización de cebos envenenados es una práctica habitual cinegética. En este caso, parece que era para preservar especies de cierta importancia cinegética cómo pueden ser las perdices. Es decir, se ponen cebos envenenados para acabar con los posibles depredadores de esas especies relevantes para la caza. Lo cual es un total sinsentido ya que la utilización de cebos envenenados es un acto totalmente indiscriminado y que como en este caso ataca precisamente a aquellas especies que no son depredadoras de las especies relevantes cinegéticas que supuestamente se pretenden proteger. Los acusados actuaron con un total desconocimiento del medio natural ya que los cebos envenenados realizados con carne solo serán previsiblemente alimento de especies carroñeras. De hecho, entre las especies encontradas muertas se encuentran milano real, milano negro, buitres,  corvidos y un alimoche, todas ellas especies principalmente carroñeras que nunca jamás van a atacar a la perdiz.

Este hecho es doblemente grave. Primero por la gran pérdida de aves, y segundo porque los acusados eran quienes precisamente debían velar por las buenas prácticas cinegéticas. No eran personas que a título individual deciden actuar ilegalmente, sino que eran los altos cargos de esos cotos y eligieron comportarse como una auténtica banda criminal.

Lo deseable es que la condena sea ejemplarizante para prevenir posibles conductas ilegales. Y que estas personas, en el caso de dictaminarse como culpables, no puedan volver a cazar. También, ayudaría a resarcir el terrible daño producido el que las asociaciones de cazadores que formaban parte de esos cotos hubieran pedido perdón y condenado los hechos. Recordemos que los cazadores a través de los cotos son los gestores del medio ambiente, con herramientas como los planes cinegéticos, y que será fundamental recuperar la confianza quebrada.

Mientras tanto comprobamos cómo el uso ilegal de cebos envenenados es una de las mayores amenazas para la biodiversidad. Además es una práctica extendida de la que tenemos conocimiento a menudo a través de los medios. Una mala práctica que se erradica con sanciones, con planes de acción, pero sobre todo con información y conocimiento sobre el medio ambiente.

 

- PUBLICIDAD -

Comentar

Enviar comentario

Enviar Comentario

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha