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ENTREVISTA | Asun Casasola, madre de Nagore Laffage

"No podemos decir a las víctimas que se resistan, porque las matan"

Su hija Nagore fue violada y asesinada en los Sanfermines de 2008: "Ella se resistió"

"La sentencia de la manada provoca desprotección no solo a esta víctima concreta, sino a todas las futuras"

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Asun Casasola, con una fotografía de su hija Nagore

Asun Casasola, con una fotografía de su hija Nagore EFE

Asun Casasola es, a su pesar, un referente en materia de violencia contra la mujer. El caso de su hija Nagore, que murió a manos de su agresor sexual en los Sanfermines de 2008 sirvió para despertar muchas conciencias. Esperó el jueves en la puerta de la Audiencia de Navarra la lectura con el convencimiento de que estos 10 años “habían servido para cambiar algo”, por eso se muestra “desolada” y “cabreada” tras la sentencia a la manada.

Ha participado en las concentraciones de rechazo a la sentencia de ‘la manada’, ¿por qué?

Tenía muchas esperanzas de que la Justicia hubiese mejorado en estos 10 años. Sé que el Código Penal es el mismo, pero la sensibilidad de los jueces, de la sociedad en general, me parecía diferente. Me da la impresión de que los jueces no son humanos. Estoy muy desilusionada, muy cabreada. A la chica la habrán hundido en la miseria. Mi hija como víctima perdió la vida, que en mi opinión es lo peor que te puede pasar, pero al menos no sufrió las consecuencias sociales, como le está pasando a esta chica. Fíjate, yo llevo 10 años y todavía estoy como estoy. ¡Me parece tan injusto!

El caso de Nagore sirvió para despertar muchas conciencias. Parece que ‘la manada’ está reavivando esa llama.

Cuando pasó, yo me quedé muy afectada, por supuesto. Pero el proceso judicial supuso otro castigo añadido para mí. Yo pensaba que después de estos 10 años, la Justicia sería otra cosa. Pensaba que iban a considerarlo una violación, que el mundo había cambiado. No sé cuántos años les tienen que caer por eso, pero la palabra violación era importante para mí, y creo que para mucha gente.

Mucha gente se ha echado a la calle para expresar su disconformidad.

Me encanta que la gente esté en la calle protestando. Es la única manera que tenemos de que las cosas empiecen a cambiar. No digo que se legisle ‘en caliente’, pero sí que los poderes públicos sepan que hay otra sensibilidad. Si no, esto se mete en un cajón. Y violaciones hay todos los días. La mayoría no tienen esta exposición mediática.

Son casos icónicos, que representan a muchos otros

Claro, como en el caso de Nagore. Pero no somos ni más importantes, ni exclusivas.

Habla de una mayor sensibilidad a la hora de aplicar las leyes.

La mayoría de los magistrados no tiene formación en violencia de género. Necesitan más formación. La sociedad ha cambiado. Tendrán que cambiar las leyes, pero también las actitudes. Entiendo como mujer, y como yo mucha gente, que una chica de 18 años se quede helada ante la agresión de cinco hombres y no sea capaz de reaccionar. Yo he pensado siempre que si me ocurriera a mí me dejaría, para evitar que me maten. Y con lo de Nagore yo siempre pienso por qué no se dejó. Supongo que porque su asesino era conocido y no pensaría que la iba a matar. Por eso se enfrentó. Si a Nagore le hubiera tocado en la calle y con desconocidos, supongo que le habría pasado como a esta chica. Se habría quedado paralizada, horrorizada… no piensan nada en las víctimas. Con un conocido te peleas, pero con un desconocido no. Y ya con cinco… vamos.

No chirría tanto el monto de las penas, que son amplias, de 9 años, como la argumentación jurídica, el hecho de que no se considere violación.

Claro, yo no me meto con los años de cárcel. No sé si son muchos o pocos y tampoco tengo formación para opinar. El problema está en la palabra. En el caso de Nagore, por ejemplo, a mí me molestó también que se considerara homicidio y no asesinato. En el caso que nos ocupa, lo mismo. Hay mucha, mucha gente, que entiende que ha sido una violación. Y eso se critica. No se piden más años de cárcel en las protestas.

El tribunal no encuentra intimidación ni violencia en los hechos.

Cinco hombres frente a una chica. Le dejan tirada, desnuda, le roban el móvil, graban las imágenes… Y luego dicen que la víctima ha cambiado muchas veces su versión. ¿Tú te crees que ella se acuerda de lo que pasó si estaba en shock? Y que se dio un beso con uno de los chicos… ¿Y qué demuestra eso? ¿Por qué los otros cuatro hacen eso? La chica se quedó paralizada.

Se pone el foco en el comportamiento de la víctima y no de los agresores.

Claro, y después de tanto tiempo… Como las cosas no cambien lo que va a pasar es que las chicas no se van a atrever a denunciar. Porque si se cuestiona el comportamiento de la víctima… ¿dónde se ha visto eso? ¿No se supone que ante un robo o una agresión es mejor no resistirse para evitar males mayores? ¿Qué hizo Nagore? Resistirse. No quiso. ¿Y cómo acabó? No podemos decir a las víctimas que se resistan, porque las matan. No podemos poner más pena por violación que por asesinato, porque las matan.

Se habla del populismo punitivo, que hay que evitar legislar ‘en caliente’

Claro, por eso digo que yo no tengo ni idea de si son muchos o pocos años, me centro en la argumentación, en la desprotección que provoca no solo a esta víctima concreta, sino a todas las futuras. Por desgracia, las habrá. Tienen que legislar los que saben, y en el momento adecuado. Pero la sensibilidad social ha cambiado y exigimos más protección a la mujer.

Las asociaciones de jueces están alarmadas por los “insultos” y las críticas “furibundas” contra el tribunal

Los jueces son personas públicas, que dictan sentencias públicas. Por lo tanto, están expuestos a las críticas. Dentro del colectivo hay opiniones diferentes incluso aplicando las mismas leyes, el mismo Código Penal. Las decisiones se pueden debatir. Yo creo que todo el mundo es libre de pensar y de opinar lo que le da la gana, tanto unos como otros.

En la manifestación del sábado en Pamplona se escuchaba ‘¡No estamos todas, falta Nagore!’

Siempre me he sentido muy apoyada no, lo siguiente, en Pamplona y en Navarra. Ahora estoy pasando unos días de descanso en el balneario de Fitero y la gente me para para darme abrazos. Antes de Sanfermines se hacen cursos y campañas de sensibilización, seguimos haciendo concentraciones… unos actos preciosos para recordarla. Nagore está muy presente en la sociedad navarra. El colectivo Lunes Lilas por ejemplo hace mucho por esa visibilización. Y a mí me han ayudado mucho también. Han estado siempre ahí, me han acompañado, me han ayudado. Cuando caigo, siempre están ahí.

Últimamente ha tenido que ver que el asesino de Nagore rehace su vida.

Sí, a mí como madre y como víctima me iban a parecer pocos los años que pasar en la cárcel. 12, 15, 20, los que fueran. Tampoco me gustó que le rebajaran la pena porque entregara un dinero que la familia no queríamos, le rebajaron 2,5 años. ¿Qué pasa, que el que no tiene dinero pasa más tiempo en la cárcel? Como digo, soy consciente de que iba a pasar. He tenido tiempo para prepararme, y tomo 9 pastillas diarias. Psicólogos, psiquiatras… yo me intento proteger, cuidarme, y que la vida continúe. Creo que no está arrepentido porque nunca pidió perdón. Yo no quiero verlo. Lo que tengo claro, y no me parece lógico, es que trabaje como psiquiatra. ¿Para dar clases los profesores no pueden tener antecedentes y un psiquiatra sí?

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