Economía solidaria para la transformación ecosocial

Feria del Mercado Social de Catalunya.

Jordi García Jané

0

REAS celebra sus 25 años este 2020, un año que será recordado durante mucho tiempo como un punto de inflexión.

Quizás se le rememorará como el momento fundador de un renacimiento social que, por fin, llevó a la humanidad a construir un mundo justo y sostenible, tras vencer las terribles resistencias que opusieron los poderosos. Pero el 2020 también puede pasar a la historia como el último aviso no escuchado del colapso que sufrirá la civilización actual cuando, dentro de unos años, sea incapaz de responder a una concatenación de sequías y catástrofes climáticas, de guerras por apropiarse de los últimos recursos naturales y de revueltas masivas sin un propósito claro, fruto del empobrecimiento generalizado y la falta de conciencia, organización y alternativas.

Sabemos que la COVID-19 es un producto más de la destrucción de los hábitats por el capitalismo global, y que la epidemia se ha hecho más letal a causa de 40 años de políticas neoliberales que han recortado la sanidad y la investigación, han potenciado una movilidad insostenible y han deslocalizado sectores productivos enteros, por lo que incluso debemos esperar que nos envíen batas y mascarillas de China. Y sabemos también que estamos a las puertas de una nueva recesión mundial que provocará más miseria, calentamiento global y autoritarismo, si no lo evitamos y convertimos esta nueva crisis en una nueva oportunidad.

Un movimiento consolidado

REAS puede ayudar a aprovechar esta oportunidad. Sobre todo porque la economía social y solidaria no es ninguna especulación teórica, sino la práctica diaria de una manera alternativa de trabajar, consumir y financiar compartida por miles de mujeres y hombres. Hoy, 25 años después de su nacimiento, REAS es una red de redes plenamente consolidada, que agrupa iniciativas referentes en sectores que serán estratégicos para esta transformación ecosocial que ya no podemos demorar más: la agroecología, la democratización de los cuidados, el tercer sector social, las finanzas éticas, las monedas sociales, las tecnologías libres, las energías renovables, la cultura y la educación emancipadoras, el reciclaje, la vivienda cooperativa en cesión de uso ...

Además, REAS ha desarrollado una serie de herramientas para visibilizar, fortalecer y vertebrar estas iniciativas. Pensamos en los balances y auditorías sociales, en el ecosistema de finanzas éticas, en la promoción de la emprendeduría colectiva, en los mapas colaborativos en línea de economía social y solidaria, en las experiencias de trabajo en red. ..

Remercantilizar

Muchas de estas herramientas nos ayudan a construir mercados sociales, un objetivo estratégico para la economía solidaria. Ante un mercado capitalista, globalizado, depredador y al servicio de las grandes corporaciones en connivencia con el poder político, estamos construyendo un mercado alternativo al capitalista. Queremos que sea un mercado regulado de manera democrática por productoras y consumidoras, que promueva el desarrollo local y autocentrado, que introduzca mecanismos de cooperación y solidaridad y que contribuya a hacer que tanta ciudadanía como sea posible satisfaga sus necesidades fuera de la economía capitalista .

Pero, ¿por qué la economía social y solidaria quiere crear un mercado propio? Primero porque, creando un mercado social, pasará de ser un conjunto de empresas poco articuladas a convertirse en un sistema económico, una economía, aunque sea a pequeña escala. Segundo porque demostrará que hay alternativas al capitalismo y será un excelente escaparate, visible y vivible, de la alternativa que plantea. Tercero porque el mercado social mejorará la viabilidad de las empresas de economía solidaria y las ayudará a soportar mejor la presión que sufren por asimilarse a las empresas de capital y las hará también más resilientes a las crisis económicas y ecológicas como la que padecemos ahora. Cuarto, porque ayudará a crear «nuevas personas», más críticas, activas y transformadoras, ya que las impregnará de los valores de la economía solidaria y las dotará de autonomía, de conciencia crítica y de capacidad de organización. Y quinto porque podría ser el embrión de un sistema económico postcapitalista, el núcleo desde donde desplegarlo en un período de revolución social.

Pero el movimiento de economía solidaria no se puede ceñir sólo a crear mercados sociales. En el sistema capitalista, los mercados sociales toparán con límites estructurales que les impedirán ser hegemónicos, por más que todavía tengamos mucho campo para hacerlos crecer. Y, además, porque no todo tiene que pasar por el mercado, ni siquiera para un mercado social.

Desmercantilizar

La economía solidaria debe desplegar simultáneamente dos estrategias. Una es remercantilizar algunos sectores económicos, hacer que una parte de los productos y servicios socialmente necesarios se compren y se vendan, pero en el mercado social. La otra estrategia debe ser desmercantilizar otra parte de la economía, al menos los bienes que sean vitales y estratégicos, para que dejen de ser mercancía y los podamos distribuir según las necesidades y no a cambio de dinero.

Este es un segundo objetivo estratégico de la economía solidaria: desmercantilizar para comunalizar, para que todas podamos disponer de los bienes esenciales para la vida y gestionarlos colectivamente. Estamos hablando, pues, de preservar y generar bienes comunes, tanto materiales como inmateriales: el software y el hardware libre, el conocimiento abierto, la gestión comunitaria de equipamientos y espacios públicos, o de recursos naturales como el agua a través de cooperativas de consumidoras y usuarias.

De este proceso de desmercantilización forma parte también la necesidad de impregnar el sector público con los valores de la economía solidaria, un sector público que debe estar bien dotado y crecer, pero que a la vez se debe desestatalizar, en el sentido de que empresas y servicios públicos deben pasar a ser gestionadas con la participación decisoria de las trabajadoras y usuarias, y garantizar mecanismos de transparencia y rendición ciudadana de cuentas.

Actor sociopolítico

REAS cumple 25 años. Le podemos, nos podemos, pedir más porque ya somos más, porque ya somos grandes. Debemos salvar las entidades del ámbito, aplicando medidas de solidaridad interna y apoyo mutuo. Debemos blindar la política pública de apoyo a la economía social y solidaria. Debemos continuar construyendo mercado social, generando bienes comunes y impregnando la sociedad y las instituciones de los valores de la economía solidaria. Pero también, en este periodo decisivo para la historia de la humanidad que estamos viviendo, REAS y cada una de las redes que la forman confederalmente, deben convertirse en actores sociopolíticos relevantes, aliándose a sus territorios con los otros movimientos emancipadores ( el feminismo, el ecologismo, el sindicalismo combativo ...) y las administraciones receptivas para llevar a cabo un ambicioso plan de reformas socioeconómicas que nos permitan salir de esta nueva crisis, saliendo del sistema que las provoca.

Etiquetas
Publicado el
12 de mayo de 2020 - 23:39 h

Descubre nuestras apps

stats