Violencia nosequé

Si la mirada de nuestra sociedad hacia el machismo en el que vivimos es descorazonadora, no se me ocurre un adjetivo a la altura para describir la de quienes están a cargo de hacerlo desaparecer. 

Una ya no sabe si es un problema de nomenclatura, de entendederas o de interés, porque es comprensible –viviendo en el mundo que vivimos– que haya debajo de este artículo señores haciendo activismo machista y negando la violencia de género; pero cuando es la directora del Instituto de la Mujer quien desconoce que la violencia machista se produce por el machismo dan muchísimas ganas de tirar la toalla.

Lucía del Carmen Cerón (designada por el Partido Popular para dirigir dicho instituto) afirmó, en una entrevista con Marisa Kohan, que "(La violencia machista) es el peor síntoma de desigualdad entre un hombre y una mujer. Que alguien acabe con la vida de una persona por celos, por sentimientos… por no sé qué". La directora del organismo que pretende promover y fomentar la igualdad en este país piensa que el "machista" del término "violencia machista" es un decir, algo ambiguo y maleable, un no sé qué, que qué sé yo. Violencia por celos, sentimientos, cosas. Violencia no sé qué.

Para las lectoras ingenuas que piensen que pudo ser un lapsus (yo quise con todas mis fuerzas que lo hubiera sido), la señora directora continúa: "Hay salidas para las mujeres, porque cualquier mujer tiene una capacidad fundamental, una energía, una fuerza para sacar adelante lo que sea necesario. En ese sentido, la mujer tiene que saber que hay que decir que no a la violencia de género"En ese sentido, la mujer tiene que saber que hay que decir que no a la violencia de género.

Vale. Esto se dice antes.

Pues nada, ahora mismo nos organizamos para avisar a las mujeres que puedan estar sufriendo algún tipo de violencia por celos o por sentimientos o por no sé qué, y decirles que la directora del Instituto de la Mujer tiene un mensaje importante para ellas: basta ya de marear la perdiz, es tan fácil como decir que no. Ni dependencia económica ni autoestima completamente mermada por el agresor ni nada, que digan NO. Y la que no sea capaz de sacar esas energías que Cerón dice que tenemos las mujeres quizás no sea tan mujer. O quizás es que no están tan mal, porque ¿qué cuesta decir que no? (Luego nos preguntamos de dónde sale ese 40% de españoles que culpa a la mujer de la violencia de género por no decir basta e irse de casa).

La entrevista está llena de estereotipos y desconocimiento tanto del feminismo como de lo que supone el sistema patriarcal para las mujeres y sus derechos. El hecho de que provengan de una mujer que ostenta un cargo tan decisivo para la igualdad efectiva es lo que ha ocasionado que la Plataforma 7N organice una campaña para destituirla, sumándose así a la carta de la directora de Público, Ana Pardo de Vera, y su adjunta, Virginia Pérez Alonso.

Y sí, aunque es descorazonador ver a mujeres colaborando con el mismo sistema que nos agrede sin –estoy segura– ser conscientes de ello, también es esperanzador ver cómo otras mujeres con conciencia feminista aprovechan las esferas de poder que han conseguido ocupar para luchar contra dicho sistema. Para hacer efectiva la igualdad no basta con ser mujeres; que las mujeres ocupen el 50% de los espacios es un derecho y una obviedad. Pero no por su género van a marcar automáticamente algún punto de inflexión (y ejemplos tenemos de sobra), esto sólo lo hace quien tiene conciencia feminista. 

Pero en este punto nos volvemos a topar con la realidad, porque a quien hay que presentarle la petición para destituir a la directora del Instituto de la Mujer no es otra que la ministra de quien depende dicho instituto, Dolors Montserrat, quien a su vez no sólo recortó en Igualdad, sino que ni se dignó a responder ante tal recorte.

"Qué decepcionante que sea incapaz de defender las líneas estratégicas de su propio ministerio", le reprochó entonces la diputada socialista Ángeles Álvarez. Se desmarcó así a ella misma y a un PSOE autoproclamado feminista de los atropellos que comete y cometerá este gobierno en cuanto a mujeres se refiere. Porque, ¿cómo iba a saber el PSOE, cuando se abstuvo para que el PP gobernara, que el partido de las peras y las manzanas y la ley del aborto de Gallardón iba a comportarse así? ¡Si sólo había recortado hasta entonces en un 46% el presupuesto de Igualdad!

Pero calmémonos, que esto lo arreglan estos mismos con el pacto de Estado que siempre dicen que van a hacer. No hay de qué preocuparse, estamos en buenas manos.

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