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Equidistancia frente a complicidad

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¿En el término medio está la virtud o la mediocridad? ¿La equidistancia es el ideal o una renuncia y una inmoralidad? Disculpen los filósofos por mi intromisión en este terreno.

Aristóteles identifica la virtud con el hábito de actuar según el justo término medio entre dos actitudes extremas, a las cuales denomina vicios. El justo medio es la recta razón del hombre prudente, una posición intermedia entre el exceso y el defecto, un equilibrio entre las pasiones y las acciones. Sin embargo, no toda acción ni toda pasión admiten una posición intermedia.

Aurea mediocritas («dorado término medio —o medianía o moderación»—) es la expresión latina que alude a la pretensión de alcanzar ese deseado punto medio entre los extremos; un estado ideal alejado de los excesos. Se dice que «en el término medio está la virtud», en línea con la idea aristotélica, pero a veces se aprovecha la evolución despectiva de la palabra latina original para afirmar que «en el término medio está la mediocridad», lo cual es cierto en otros casos. No se debe confundir la moderación como virtud, desarrollada en la Ética a Nicómaco, con la mediocridad, instalarse en el punto medio cuando es hipocresía, comodidad o indiferencia.

Una cosa es huir del exabrupto y el enfrentamiento continuo y otra, en mi opinión, acomodarse a la postura intermedia cuando se enfrentan opresores y oprimidos, por ejemplo. La ex primera ministra neozelandesa, Jacinda Ardern, afirma que «ahora en política todo es binario (bipolar, diría yo), pero la vida y la toma de decisiones no lo son. Casi todo es complejo y gris».

Algo parecido me ocurre con la equidistancia. ¿Vienen a ser lo mismo? Javier Cercas, muy aristotélico, escribe que «en política como en casi todo, el ideal es el justo medio, el equilibrio y la medianía y la equidistancia. Cuando dejan de serlo, mal rollo».

De acuerdo con la opinión de Óscar Lomba, la equidistancia no es virtuosa per se ni aceptable en cualquier contexto. Hay situaciones, como en injusticias evidentes, en que la equidistancia es complicidad. Cita a Desmond Tutu (pacifista sudafricano, Nobel de la Paz en 1984) cuando dijo que «si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor».

La parte más negativa de la equidistancia radica en su capacidad para blanquear discursos autoritarios, xenófobos o abiertamente antidemocráticos. A veces, recuerda Silvia Intxaurrondo, no es una posición prudente, sino una renuncia disfrazada de virtud.

Tenemos un ejemplo reciente que quiero exponer para estimular una reflexión sobre el asunto.

El engreído académico y escritor Arturo Pérez-Reverte suspende las jornadas que había convocado sobre la Guerra Civil porque dice que ha habido presiones de grupos de ultraizquierda (manda huevos) para que algunos de los ponentes previstos se retirasen del panel. Todo empezó cuando David Uclés, autor de La península de las casas vacías y reciente Premio Nadal, notificó que renunciaba a asistir porque no quería compartir cartel con Aznar y Espinosa de los Monteros para debatir sobre el tema referido bajo el, en su opinión y la mía, equidistante por falso e injusto, título: 1936: La guerra que todos perdimos.

En primer lugar, Pérez-Reverte culpó a la imprenta de haberse comido las interrogaciones en el titular de las jornadas, pero no cuela. Uclés, que denunció la equidistancia cómplice declaró que el título acertado hubiera sido La guerra que sufrimos todos. «Pero no la perdimos todos. Ahí hay un matiz muy importante: la guerra la ganaron los mismos que la provocaron, y se lucraron de ella durante 40 años»

El huracán de reacciones contra Uclés desde las filas ultraliberales de la derecha-extrema derecha patria, que pretende el revisionismo negacionista de la historia real de aquella barbarie, se coloca en la equidistancia cómplice e inmoral, no en la reconciliadora. Estoy contigo, Uclés.

Equidistancia utilizada como blanqueamiento de la crueldad.

Netanyahu, el genocida, continua el proceso de destrucción total de Gaza, a la espera de apoderarse también de Cisjordania, con el apoyo del tirano emperador Trump mientras el mundo mira para otro lado. Cuba viene detrás

Ponce de León, corresponsal en Bruselas, titula su artículo sobre la nueva guerra La UE mantiene una posición equidistante pese a la ilegalidad del ataque de EEUU e Israel contra Irán.

La equidistancia nos hace cómplices de la crueldad.

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