Ocupémonos
El pasado 11 de febrero fue el Día de la Mujer y la Niña en la Ciencia, pronto será el Día Internacional de la Mujer y yo hace días que no escribo, porque ando involucrada en otros trabajos que me exigen mucha dedicación. Eso que dispongo de casi todo mi tiempo para mí...
Me acuerdo mucho de mi madre, a quien los profesores recomendaban seguir estudiando al final de su etapa escolar... pero en su realidad no había dinero para que pudiese continuar desarrollándose a nivel académico. Quizás tampoco predisposición, eso no lo sé.
Repaso biografías de tantas mujeres que, como ella, se han ocupado de los cuidados de la familia, de trabajar para mantener a la familia y, en definitiva, de vivir para la familia... antes que de pensar en ni una sola de sus necesidades, muchas veces relacionadas con intereses culturales o profesionales.
Recuerdo todo esto y miro hacia adelante, miro a las niñas y niños de hoy, a los adolescentes, a la gente joven, a mis compañeras y compañeros adultos con los que tengo algún tipo de relación y siento que todavía estamos muy alejados de esa igualdad real. Seguimos teniendo una responsabilidad crucial respecto al futuro.
Y pienso que más que nunca necesitamos cerca a hombres conscientes de la desigualdad histórica que arrastramos. Hombres conscientes y sensatos. Conscientes, sensatos y amorosos. Nosotras llevamos tiempo quitándonos una costra secular, somos cada vez más lúcidas, sabedoras también de nuestro poder y de nuestra capacidad.
Sin embargo, ser mujer no me parece mejor que ser hombre, ni ser científica mejor que ama de casa. Sé que nada es por casualidad pero también creo en algo del azar y, al final, quiénes somos, también depende en gran parte de recombinaciones genéticas y culturales.
Pero ser mujer, te dediques a lo que te dediques, hagas lo que hagas con tu vida, nazcas donde nazcas, sigue siendo mucho más difícil que ser hombre. Por mil y un motivos.
Yo no creo en eslóganes bonitos y combativos si no los hacemos realidad en nuestra vida diaria, no creo en acciones puntuales si no generan un cambio a más largo plazo, no creo en alegatos si no los practicamos, ni en panfletos si su llamada a la acción no está interiorizada. Pero creo en las personas, sobre todo en muchas personas que no son las que mayoritariamente ocupan espacio en los medios.
En esta senda, larga y sinuosa, necesitamos de toda nuestra energía pero también de hombres que caminen a nuestro lado con el coraje y la sensibilidad suficientes como para merecer acompañarnos. A estas alturas de la película ya no vamos a conformarnos con menos.
Suena Nos ocupamos del mar, de La Mandrágora, mientras escribo estas líneas. Quizás no hacían falta más palabras...
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