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Ya haremos dieta después de las elecciones

Queda un año para las próximas elecciones municipales en España.

Es el momento ideal para evaluar los ciclos políticos en la política presupuestaria, un patrón de comportamiento de los gobiernos por el cual los políticos al mando actúan sobre la política fiscal para maximizar la probabilidad de volver a salir reelegidos.

¿Existen estos political budget cycles en los municipios españoles?

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Quizá ustedes ya lo hayan notado. Aceras levantadas, instalación de farolas en las zonas más oscuras, calles cortadas para construir una nueva rotonda majestuosa, la promesa de un parque reluciente donde antes solo había un descampado... Una actividad acelerada se desarrolla en su municipio más cercano. Se acercan las elecciones.

Efectivamente, queda un año para las próximas elecciones municipales en España. Es precisamente en este periodo de tiempo cuando más visible se hace un fenómeno conocido en inglés como political budget cycle (ciclos políticos en la política presupuestaria). Se trata de un patrón de comportamiento de los gobiernos, potencialmente de todos los niveles, por el cual los políticos al mando actúan sobre la política fiscal para maximizar la probabilidad de volver a salir reelegidos. Estos ciclos suelen tomar la forma siguiente: Según se van acercando las elecciones, llega la bonanza fiscal. Rebajas de impuestos y tasas. Gasto en obras que se aceleran para inaugurarse unas semanas antes de los comicios. Para compensar estos excesos, después de las elecciones toca hacer dieta. Subidas de impuestos, parón en la obra pública. Es la época de vacas flacas en política fiscal.

 ¿Existen estos political budget cyclesen los municipios españoles? Muy posiblemente ustedes recuerden casos que indicarían que así es. La piscina cubierta de Cantillana (Sevilla) se inauguró pocas semanas antes de las elecciones de 2015, el mercado de A Ponte en Ourense se dio por concluido también en esas fechas y Ruiz Gallardón inauguró el último tramo del túnel de la M-30 solo tres semanas antes de los comicios de mayo de 2007.

Como podría tratarse únicamente de casos aislados, para poder responder a la pregunta es necesario examinar la política fiscal del conjunto de los más de ocho mil municipios de nuestro territorio. Para ello he reunido los datos que proporciona sobre el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas sobre los presupuestos municipales para el periodo 1999-2014[1].

 Aunque existen varias maneras de cuantificar si existen ciclos políticos en los presupuestos, un buen indicador es comparar el déficit fiscal que asume el ayuntamiento en el año anterior a las elecciones y compararlo con el déficit en el año siguiente. De existir political budget cyclesdeberíamos observar que el déficit fiscal es mayor en el año anterior a las elecciones que en el año posterior. Es decir, que la política fiscal es más expansiva de camino a la cita electoral que en el año siguiente. Una limitación de esta aproximación es que los datos presupuestarios se refieren a años naturales (de enero a diciembre) y no a los doce meses anteriores a las elecciones (de mayo a mayo). Aun así, lo esperado es que en el año natural anterior a unos comicios municipales (por ejemplo, 2010), el déficit sea mayor que en el año natural siguiente a los mismos (2012).

 El gráfico siguiente muestra la distribución de este indicador para el conjunto del periodo 1999-2014[2]. Números positivos reflejan que la política fiscal en los meses anteriores a las elecciones fue más generosa que en los meses siguientes. La línea vertical roja indica el valor mediano.

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Los datos de déficit están calculados en euros constantes de 2002.

[1]    La fuente de estos datos es http://serviciostelematicosext.minhap.gob.es/SGCAL/entidadeslocales/

Como se puede observar, hay una gran variación en el grado en el que los gobiernos municipales actúan sobre la política fiscal para incrementar su probabilidad de re-elección. Mientras unos municipios son mucho más manirrotos en el año preelectoral que en el siguiente, lo contrario ocurre en buen número de casos.

 La mediana de esta distribución, no obstante, es positiva, lo cual indica que la tendencia es a que los municipios tiendan a desarrollar políticas fiscales más expansivas en los meses previos a las elecciones que en los siguientes. Concretamente, la mediana es un 8%, lo que equivale a que el déficit es 8 puntos más alto en el año preelectoral que en el postelectoral. Esa diferencia resulta, por ejemplo, si una localidad tiene un déficit del 6% antes de las elecciones y un superávit del 2% en el año siguiente.  Se trata por tanto de una diferencia sustancial. Podemos concluir por tanto que, efectivamente, los gobiernos municipales utilizan estratégicamente su política de ingresos y gastos para intentar asegurarse la supervivencia en el cargo.

 De acuerdo con la literatura en economía, esta manipulación estratégica tiene costes para la ciudadanía a largo plazo, ya que sería más razonable una política económica no sometida a estas intervenciones cortoplacistas que buscan el beneficio de un partido o un político, pero no de la comunidad en su conjunto.

 Si estos ciclos en la política fiscal son perniciosos a largo plazo, ¿por qué los toleramos los ciudadanos? Al fin y el cabo, el objeto de estas intervenciones es conseguir más votos. Si los votantes dejásemos de premiar a gobiernos que bajan impuestos y aumentan el gasto en año electoral, lo esperable es que estos ciclos desapareciesen.

 Parece que la respuesta a esta pregunta reside en que los votantes tenemos mala memoria. Cuando nos acercamos a la urna, nos acordamos mucho más de las obras recién terminadas y de ese aumento del dinero en el bolsillo que de los sacrificios soportados al principio de la legislatura. Esa memoria de corto plazo también nos hace perder de vista que a la época de bonanza previa a las elecciones le seguirá una época de ajuste a continuación. De ese modo, encantados con el nuevo parque, con la nueva rotonda, tendemos a premiar al gobierno saliente.

Así pues, no parece que este patrón en la política económica de nuestro municipios vaya a cambiar sustancialmente en un futuro próximo. No obstante, a partir de ahora, cada vez que se acerque a una obra podrá presumir con la persona que tenga al lado y decir “lo de siempre… esto pasa por eso de los political budget cycles...

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