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El escándalo de Cospedal frena la hiperactividad mediática de Casado: tres días esquivando a la prensa

Desde que ganó las primarias el líder del PP ha realizado declaraciones a los medios prácticamente todos los días y hasta dos o tres veces por jornada

Las grabaciones entre Villarejo y Cospedal publicadas desde el lunes enmudecen a Casado, que evita apoyar públicamente a la exsecretaria general

Pese al desgaste que le puede generar la polémica de los audios el presidente popular mantiene en su cargo a la exministra que le ayudó a liderar el partido

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El presidente del PP, Pablo Casado. EFE

Las grabaciones de la reunión que mantuvo el excomisario José Manuel Villarejo con la exsecretaria general del PP María Dolores de Cospedal y las graves prácticas que revelan esos audios han frenado en seco la hiperactiva agenda mediática del presidente del PP. Pablo Casado se había autoimpuesto una maratón de conferencias, mítines políticos y actividades variadas para ir colocando su mensaje diario prácticamente desde que anunció que lucharía por la Presidencia del partido en las primarias del pasado verano y que ganó a Soraya Sáenz de Santamaría. 

En los últimos tres meses Casado se ha caracterizado por atender siempre a la prensa y por realizar declaraciones a los medios prácticamente todos los días y hasta dos o tres veces por jornada. Esta hiperactividad había sido incluso cuestionada en los últimos días por algunos dirigentes populares que criticaron la "improvisación" de Casado en su estrategia de comunicación y una sobreexposición que según algunos compañeros del partido no ayuda al líder del PP.

Todo eso cambió el lunes, cuando el portal Moncloa.com publicó las primeras grabaciones que vinculaban a Cospedal con Villarejo. Desde entonces, el líder del PP ha esquivado a los periodistas que le preguntaban sobre la exsecretaria general en todas sus apariciones públicas.

Durante las que probablemente han sido las 72 horas más complicadas de su presidencia, Casado ha optado por el cerrojazo informativo ante la delicada situación que le han generado unos audios que demuestran que la exnúmero dos del partido –que con su apoyo decantó la victoria del hoy líder del PP en las primarias– se reunió con el excomisario actualmente encarcelado en secreto y en la sede nacional del partido de la calle de Génova de Madrid para tratar de frenar la investigación del caso Gürtel.

Las cintas desvelan cómo durante ese encuentro la exministra de Defensa trató de obtener información privilegiada sobre las investigaciones de la trama corrupta del PP que en ese momento eran secretas, encargos a Villarejo para que realizase "trabajos puntuales" o su interés por el pendrive del contable de la Gürtel, José Luis Izquierdo. En esa misma charla, Villarejo le aseguró a Cospedal y a su marido, José Ignacio López del Hierro, que habían hecho "todo lo posible por romperlo".

El líder que "da la cara"

Los hechos vulneran el Código Ético que aprobó la dirección de Casado este mismo mes que prohíbe a todos los cargos del partido aceptar "ningún trato de favor que implique privilegio o ventaja por su pertenencia o vinculación al Partido Popular" o que establece que "nunca se utilizará el nombre del Partido Popular para influir en el desempeño de actividades públicas o de resoluciones administrativas".

Casado y su equipo, que fueron muy beligerantes y exigieron dimisiones cuando el mismo medio reveló grabaciones de Dolores Casado cuando todavía no era ministra de Justicia y de las que no se desvelan indicios delictivos, siguen sin ver razones para actuar contra Cospedal, pero tampoco se atreven a apoyarla públicamente. La única que le ha respaldado de forma clara ha sido la portavoz del PP en el Congreso, Dolors Montserrat, que es una de las personas de más confianza de la exsecretaria general y quien fue además su portavoz de campaña en las primarias. 

El líder del PP ha optado por obviar las pruebas que existen contra la exministra de Defensa y por no realizar ninguna declaración al respecto ni a favor ni en contra de Cospedal. Esta postura contrasta con la que ha defendido Casado en los últimos meses. El presidente de los populares siempre ha presumido de que los dirigentes políticos deben "dar la cara" ante cualquier problema y ha hecho de la transparencia una de las principales banderas de su presidencia.

El lunes, pocas horas después de que se publicaran los primeros audios que vinculaban a Cospedal con Villarejo –las primeras grabaciones demostraron que Ignacio López del Hierro, marido de la exministra de Defensa, trató con el excomisario de frenar investigaciones por corrupción al PP– Casado presentaba un desayuno informativo del secretario general del Partido Popular Europeo, Antonio López-Istúriz, en Madrid. Los medios intentaron preguntarle por las grabaciones tanto a la entrada como a la salida del acto, pero el líder del PP pasó de largo. 

Esa misma tarde Casado intervino en la inauguración de una conferencia organizada por el PP de Madrid y se repitió una escena prácticamente idéntica: los periodistas persiguieron al presidente de los populares preguntándole sobre si mantenía su confianza en Cospedal, y Casado, sonriente, ignoró esas preguntas.

"Nada", más allá del "morbo"

La intervención del presidente popular en un acto empresarial en Valencia, el martes, se veía empañada por nuevos audios que vinculaban a la exsecretaria general, su valedora en las primarias, con el excomisario. La prensa intentó de nuevo obtener algún tipo de reacción de Casado, pero tampoco lo logró. Por la tarde el líder del PP acudió al Congreso a votar al final del Pleno. Allí coincidió con Cospedal, que también se presentó a última hora para participar en las votaciones y defender que "siempre" dijo la verdad sobre su relación con Villarejo. Una vez más, el presidente de los populares obvió el interés mediático y evitó pronunciar cualquier palabra sobre la exsecretaria general. Este miércoles se repitió la misma situación en la Cámara Baja, aunque en esta ocasión Cospedal optó por ausentarse del Pleno.

"El presidente del PP no puede ser comentarista de unos audios que no contienen la comisión de delitos", apuntan fuentes de la dirección nacional de los populares para justificar a su presidente. "A día de hoy", remarca Génova, "hasta ahora no se ha revelado ni que Cospedal haya mentido ni que haya cometido ningún delito". La cúpula del PP considera que "más allá del morbo" no hay "nada" contra la exsecretaria general. 

La sucesiva publicación de grabaciones sí está aumentando la presión sobre Casado según reconocen en privado varios diputados del PP. Si salen a la luz nuevas cintas, y si esos audios "demostraran la comisión de delitos", estos dirigentes consideran que el presidente de los populares se vería obligado a tomar alguna decisión disciplinaria contra Cospedal. De momento, el partido se remite a la rueda de prensa que ofrecerá el líder del PP este jueves, en Huelva. La comparecencia supondrá la primera oportunidad para que Casado responda sobre la situación de la exsecretaria general, tras 72 horas de silencio absoluto.

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