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ENTREVISTA | Exdiputado de Exteriores de Ciudadanos

Fernando Maura: "He visto cómo proyectos como UCD, el CDS o UPyD han fracasado. Ciudadanos no debe seguir ese mismo camino"

Su cese como responsable de Exteriores de la Ejecutiva de Ciudadanos llega después de haber votado a favor de negociar una abstención para la investidura de Sánchez

"El balance que hago de mi trayectoria dentro de Ciudadanos es que ha sido de una absoluta lealtad", sostiene

Cree que Ciudadanos debería haber jugado "a favor de una solución para que el Gobierno en España no cayera en los ámbitos erróneos del populismo, el nacionalismo y soberanismo identitario de los partidos separatistas"

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Fernando Maura, uno de los cesado por Albert Rivera de la Ejecutiva de Ciudadanos

Fernando Maura (Bilbao, 1955) es uno de los cinco dirigentes que acaba de ser cesado por Albert Rivera como miembros de la Ejecutiva de Ciudadanos. Maura, que era responsable del área de Exteriores, votó a favor de la propuesta de Luis Garicano de abrir negociaciones con el PSOE para estudiar la posibilidad de una abstención de Ciudadanos a la investidura de Pedro Sánchez.

Durante las dos anteriores legislaturas fue diputado por Madrid en el Congreso. Su dilatada carrera política comenzó en la Transición, en las juventudes del PSOE, para después recalar en el Partido Demócrata Popular (PDL). Tras estas dos experiencias, se marchó al PP con Jaime Mayor Oreja para participar en la fundación del partido en el País Vasco, del que llegó a ser secretario general y parlamentario entre 1990 a 2007, año en el que abandonó el PP para marcharse a UPyD.

Siendo eurodiputado, la dirección de la formación magenta que lideraba Rosa Díaz le abrió un expediente disciplinario acusándole de apoyar públicamente a Ciudadanos. Su expulsión se materializó en abril de 2015. Finalmente, Maura acabó en las filas del partido de Albert Rivera, el líder que ha decidido ahora prescindir de él en la dirección. Pese a su destitución, asegura que piensa seguir apoyando a Ciudadanos y militando en el partido que cree que es la mejor opción. Maura es bisnieto de Antonio Maura, presidente del Consejo de Ministros durante el reinado de Alfonso XIII.

Usted fue uno de los cinco ceses en la Ejecutiva que decidió Rivera este lunes. ¿Se lo esperaba?

Ni me lo esperaba ni no. Era simplemente una de las posibilidades que había en la recomposición de la Ejecutiva.

¿No se lo tomó como una represalia por haber votado a favor de la propuesta de Luis Garicano y Javier Nart para abrir negociaciones con Sánchez para una abstención de Ciudadanos?

La explicación que me dieron al anunciarme el cese es que había dos órdenes, una, que había que acomodar la Ejecutiva a la entrada de nuevos miembros y, la segunda, que yo ya carecía de puestos de representación institucional por lo cual no tenía sentido que yo continuara.

¿Eso se lo dijo a usted Albert Rivera o José Manuel Villegas?

Yo recibí una llamada del secretario general.

¿Con Rivera ha hablado?

No

¿Y espera hacerlo?

Bueno, yo estoy en la disposición de que si Rivera quiere hablar conmigo, hacerlo.

¿Se considera usted crítico?

La definición de crítico referida a mi persona no me gusta demasiado porque yo ni estoy en un sector ni estoy en otro. Lo que he intentado siempre en mi vida política y personal es huir del gregarismo. No he confabulado con nadie dentro del partido ni me he puesto de acuerdo con nadie para adoptar determinadas iniciativas. Yo cuando se planteaban los temas en la Ejecutiva he votado en coherencia con lo que opinaba. Pero no me siento cómodo hablando de un sector o de otro.

En su discurso ante el Consejo General Rivera pidió "lealtad al proyecto". ¿Se dio por aludido?

No, en la medida de que no hubo referencias particulares, no. Yo estoy muy tranquilo con mi lealtad al proyecto político que representa Ciudadanos. Cuando hago un balance de los cinco años en los que he estado colaborando con Cs solo puedo decir que yo he dado la cara por ese proyecto desde que me pidió Rivera que participara en el Teatro Goya para explicar la necesidad de que hubiera una convergencia entre UPyD y Cs. Luego dimití de mi puesto en el Parlamento Europeo para irme con él al Congreso de los Diputados, en donde he estado dos legislaturas intentando colocar en la agenda internacional de Ciudadanos, que no existía hasta entonces, temas como Venezuela o Cuba. Así que el balance que hago en cuanto a mi trayectoria dentro de Ciudadanos ha sido de una absoluta lealtad. Incluso en la votación aquella del 24 de junio en la que yo di mi opinión y voté en consecuencia.

Pues parece que para Rivera discrepar de una estrategia dentro de Ciudadanos es ser desleal.

No lo sé. Eso habría que preguntárselo a él. No me siento identificado, como he dicho, en una posición de deslealtad en relación con el partido. Yo no considero que haya actuado de forma desleal en absoluto.

Habla usted de su trabajo en Ciudadanos en pasado. ¿Va a continuar en el partido o se plantea dejar la militancia para iniciar una nueva etapa?

Yo paso a otra etapa de mi vida en la medida en que no tengo cargo institucional y en que tampoco estoy ya en la Ejecutiva de Ciudadanos. Pero quiero seguir colaborando en que un proyecto como el de Ciudadanos siga adelante. Yo he visto durante mi etapa política cómo proyectos como UCD, el CDS o UPyD han fracasado. Me parece que Ciudadanos no debe seguir ese mismo camino y hay que apoyarlo, y yo lo apoyaré en la medida en que me sea posible.

¿Qué le parecen los cambios que ha aprobado el Consejo General: la ampliación de la Ejecutiva a 50 miembros y a 20 la Permanente, y que Rivera haya decidido que entren sus nuevos fichajes y cese a cinco personas?

Dentro de las competencias que tiene Albert Rivera en los estatutos él puede echar a quien considere oportuno con lo cual nada hay que decir desde el punto de vista formal. Y sobre las incorporaciones, son para potenciar la presencia territorial y de las personas que están desarrollando ya funciones importantes a nivel institucional en los distintos territorios. No pongo mayor objeción a ese planteamiento

¿Cuál es su diagnóstico o análisis de la crisis por la que atraviesa Ciudadanos?

Yo creo que lo que hay es una apertura de un debate en relación con un elemento que me parece táctico, que es un apoyo o no a una investidura, un apoyo que en mi opinión creo que debería condicionarse a un determinado tipo de actitudes que debería adoptar el candidato a presidente del Gobierno, que ya fue rechazado por la Cámara. Para mí hay tres elementos fundamentales. Primero, una línea roja que es Navarra. No se puede entregar Navarra a Podemos y a los nacionalistas con una gravísima abstención de Bildu que puede condicionar la legislatura navarra; lo segundo, descartar los indultos tras la sentencia del procés; y tercero, una política económica que fuera razonable de acuerdo con los criterios que emanan desde Bruselas. Esos tres elementos podrían haber condicionado una actitud activa o proactiva por parte de Ciudadanos en relación con el voto de la investidura de Sánchez.

Todavía hay tiempo, ¿o una abstención in extremis de Rivera es ya impensable?

Bueno, es que esta semana parece que se va a consolidar lo de Navarra y eso es ya cruzar una línea roja que ya no va a hacer posible reconducir cualquier tipo de actitud.

Usted, sin embargo, defendió negociar una abstención, como propuso Garicano para evitar el apoyo de los nacionalistas. ¿Ya no la defiende?

Habría que ver si el candidato a presidente del Gobierno va a ser el mismo o no lo va a ser y si hay una segunda investidura o no la va a haber. En definitiva, hay que despejar una serie de incógnitas que deberían quedar despejadas antes de pensar en posibles soluciones o actitudes. Y lo de Navarra, que eso para mí es clave.

¿Ese posicionamiento de Cs debería haberse llevado a debate del Consejo General? ¿No le extraña que en el máximo órgano de un partido no se traten estos temas y nadie pida la palabra?

En las reuniones en las que yo he asistido de los Consejos Generales así ha sido un poco la tónica, sí.

¿Y eso es normal en un partido que presume de mucha democracia interna?

Bueno, son los consejeros los que pueden pedir la palabra. Si no la piden, será problema de los consejeros. Yo mi opinión la he expresado en las Ejecutivas.

¿Cree que en Ciudadanos hay miedo a opinar y a discrepar internamente por temor a represalias?

Yo, personalmente, no lo he tenido, la verdad. No sé si otros compañeros lo puedan tener. Yo, desde luego, no me aplico ese cuento.

¿Ciudadanos es un partido liberal progresista?

Ciudadanos es un proyecto de partido liberal progresista que creo que debe seguir trabajando en ese terreno. El resultado de ese proyecto habrá que ir valorándolo y analizándolo en consecuencia.

¿Ve que esa es la senda por la que camina ahora?

Yo creo que en este momento esa valoración no se ha hecho adecuadamente entre el resultado de las elecciones del 28 de abril y el 26 de mayo. El 28 de abril estuvimos a punto de dar el sorpsasso al PP y el 26 no se produjo, sino que se confirmó que había una gran distancia entre los dos partidos. Cuando se cierran las urnas, la ambición política, que por descontado es algo positivo, hay que administrarla adecuadamente en función de los votos recibidos y de la posición que te dan en el tablero político. Lo que habría convenido, en mi opinión, era hacer jugar políticamente esos votos a favor de una solución de gobierno en España para que ese Gobierno no cayera en los ámbitos erróneos que son el populismo, el nacionalismo y el soberanismo identitario de los partidos separatistas.

La cúpula de Ciudadanos niegan un giro a la derecha, ¿usted lo percibe?

La idea de ambicionar la representación del centro derecha como partido mayoritario no me parece ilegítima y me parece muy bien que se mantenga. Cuando se encienden las luces verdes y comienza una campaña electoral, todos los partidos quieren conseguir los mejores resultados posibles. Nadie quiere ser un partido bisagra. Pero cuando terminan las elecciones, cada cual debe hacer recuento de sus votos y tomar las decisiones que los votos les han dado. Ese creo que debe ser el elemento que debería definir un cambio de posición de Ciudadanos.

¿Y aceptar incluso a Vox como aliado a la hora de conformar gobiernos?

Vox es un partido político que tiene unas referencias ideológicas de un nacionalismo catolicista un tanto casposo y en absoluto está dentro de mi posición política. Pero también hay que decir que a veces se es bastante injusto con Vox cuando se dice que es equiparable a Bildu. Yo he estado como parlamentario vasco con Santiago Abascal y teníamos enfrente a Arnaldo Otegi. Y creo que la diferencia es bastante clara.  

¿Le gustó al intervención de Albert Rivera en la investidura hablando de "la banda y "el plan de Sánchez"?

A veces hay intervenciones mejores y otras que no son tan buenas. Pero, en definitiva, es lo que dijo, no quiero opinar en concreto sobre esas afirmaciones.

Usted proviene de UPyD y vivió los intentos de convergencia de ambas formaciones. ¿Qué falló entonces?

Falló básicamente la idea de que había que apropiarse de un proyecto político que fue muy ilusionante, que fue el de UPyD, por parte de una persona que no comprendió que había una necesidad de compartir el espacio con otro partido político. Normalmente, cuando te pones de acuerdo para que en un espacio político haya una sola formación política, has conjurado el peligro de que cuando tú no lo haces son los ciudadanos los que toman la decisión de quién es el que va a ocupar ese espacio político. Si tú no resuelves el problema interno, son los ciudadanos los que lo resuelven. Yo ya vaticiné que UPyD iba a sufrir un batacazo enorme por culpa de no haber querido compartir el espacio político con Ciudadanos y fue Ciudadanos el que se quedó con ese espacio político.

Se refiere a que el error fue de Rosa Díez.

Me refiero a Rosa Díez y al equipo que formaba en ese momento la Ejecutiva. Hubo una idea muy concreta de ella y de su equipo de no compartir ese espacio.

¿Y Ciudadanos y Rivera no tuvieron ninguna responsabilidad en que no se lograra ese acuerdo?

Ciudadanos fue el que propuso llegar a un acuerdo con UPyD. El que dio el paso para llegar a un acuerdo fue Rivera.

Salvando las distancias con UPyD, que no llegó a obtener la representación que tiene ahora Ciudadanos, ¿cree que Ciudadanos corre el riesgo de ir desinflándose también poco a poco?

Hay una situación siempre complicada en el panorama político español y es que proyectos como el de Ciudadanos tienen una determinada complejidad y dificultad para consolidarse. Ya hemos visto el caso de UCD, el de la operación reformista, el del CDS y más, recientemente, el de UPyD. Evidentemente, es muy complicado, y más con una ley electoral que protege a los partidos mayoritarios, a los partidos tradicionales del centro izquierda y el centro derecha, que una opción de centro pueda avanzar. Por eso yo creo que lo que hay que hacer es apoyar a esa opción para que siga funcionando.

¿Cree que Rivera ha caído en un hiperliderazgo y en la autocomplacencia de ver que todo el mundo le aplaude sin decirle lo que realmente piensan?

Algunos no lo dirán, pero otros sí lo decimos en privado y en público. Yo estoy convencido de que él escucha lo que le decimos. Pero luego es verdad que actúa en consecuencia con lo que considera más adecuado.

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