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Podemos se acerca a Rufián mientras Sumar se enreda en la sucesión de Yolanda Díaz

Rufián, Montero y Belarra, en el Congreso de los Diputados, en una imagen de archivo.

José Enrique Monrosi / Arturo Puente

19 de marzo de 2026 22:03 h

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Podemos mueve ficha. La formación de Irene Montero, Ione Belarra y Pablo Iglesias se acerca a Gabriel Rufián en pleno proceso de reseteo de la izquierda de cara al nuevo ciclo electoral. El portavoz de ERC en el Congreso, que ya amagó hace un mes con dar un paso y organizó un acto con Emilio Delgado (Más Madrid) para pedir la unidad de todas las formaciones progresistas, compartirá ahora cartel con la eurodiputada y exministra de Igualdad el 9 de abril en Barcelona. Un acto que pone sobre la mesa el horizonte de un posible acuerdo para las elecciones generales mientras los partidos de Sumar se enredan en la sucesión de Yolanda Díaz.

Fuentes de Podemos llegan a asegurar que Montero y Rufián han comenzado ya a hablar sobre “cómo colaborar de cara a unas futuras elecciones generales”. Y la propia Irene Montero abrió incluso de par en par la puerta a formar tándem con el portavoz independentista. “A mí hacer equipo con Gabriel me parece una muy buena idea. Ahora mismo, todo lo que estamos haciendo la gente de izquierdas no es solo para las elecciones generales, pero es también para las elecciones generales”, dijo Montero en una entrevista este jueves en TVE.

La secretaria general del partido, Ione Belarra, fue aún un paso más lejos y mencionó abiertamente una posible alianza electoral para hacer frente a las derechas y recuperar la “esperanza” para la izquierda. “Esa esperanza es necesaria ofrecérsela a la gente y a mí no se me ocurre un equipo mejor para poner ese proyecto en marcha que el equipo de Montero y Rufián”, dijo en declaraciones a TVE.

Desde el entorno de Gabriel Rufián, sin embargo, se apresuraron a bajar el suflé, quizás temerosos de las reacciones de su propio partido. En su equipo se limitan a apuntar que se trata únicamente de una “charla” y se desmarcan de cualquier hipótesis de negociación de coaliciones y de que el encuentro con Podemos implique ningún tipo de alianza futura.

“Esos titulares, provocados quizás por una de las dos partes, son interesados. De lo que se trata es de debatir cómo y de qué manera encaramos las izquierdas el futuro inmediato. Quienes deciden la política de alianzas son los partidos. Y el partido de Gabriel Rufián es Esquerra Republicana de Catalunya”, dijo en La Sexta Joan Tardá, el histórico portavoz de ERC y persona más cercana a Rufián entre los republicanos.

El anuncio del acto con Rufián, Montero y Xavier Domènech en Barcelona, que empezó a prepararse a finales de febrero, cogió a la mayoría de ERC con el pie cambiado. Un dirigente confesaba su estupor ante los titulares que hablaban de una candidatura conjunta con Podemos. “No sabría decirte ni quién es la gente de Podem en Catalunya”, apunta.

La iniciativa del diputado republicano en Madrid generó primero sorpresa y, después, enfado en la dirección. Fuentes de ERC recuerdan que el partido se ha posicionado de forma clara sobre la cuestión y que Oriol Junqueras ha sido rotundo al afirmar que Esquerra se presentará en Barcelona, Tarragona, Lleida y Girona y que lo hará con sus propias siglas. Además, descartan que se esté negociando ninguna coalición.

“Rufián insiste en el peligro de la extrema derecha, ¿cree que no sabemos lo que es?”, se pregunta este mismo dirigente. “Lo que pasa es que nosotros consideramos que es mucho más útil que haya diferentes izquierdas que puedan cubrir a más votantes”, abunda. En la cúpula republicana hace semanas que temen que la iniciativa de Rufián les acabe haciendo perder votos.

La crisis de las izquierdas

El movimiento de Podemos supone, en realidad, un volantazo en su propia estrategia política e incluso en la relación con Rufián, que en los últimos meses había llegado a lamentar públicamente los constantes dardos recibidos por los morados. “Sólo lo diré una vez. Sería de agradecer que cierta izquierda (ahora) pura entendiera que se puede no estar de acuerdo SIEMPRE con ellos e incluso CAMBIAR de opinión sin que eso signifique que existe un plan mediático masónico en su contra y sin que monten campañas digitales bully en contra. Primero porque es mentira. Segundo porque es muy cansado. Tercero porque ahuyenta a la gente NORMAL. Y cuarto porque es EXACTAMENTE lo mismo que hace la derecha. Hagan el favor que se les defiende y defenderá pero a veces lo ponen muy difícil”.

Pablo Iglesias llegó a decir públicamente que, en su opinión, Gabriel Rufián demostraba con su actitud hacia agitadores fascistas como Vito Quiles no ser suficientemente de izquierdas. “Yo le quiero mucho, pero le veo tan en el PSOE últimamente...(...) Vito Quiles es un escuadrista, es un provocador, y a esta gente no hay que darles ni un milímetro. Yo cada vez que veo a mi amigo Gabriel Rufián de compadreo con este es como... Gabriel, vamos a dejar de hacer el gilipollas. ¡Son fascistas!”, dijo en TVE.

Pero este acercamiento se produce en un contexto político muy concreto. Por un lado, el paso junto a Rufián llega tras las debacles electorales de Aragón y Castilla y León, donde los morados se quedaron sin representación parlamentaria con los peores resultados de su historia. Una crisis política en toda regla que hace crecer los temores internos sobre la viabilidad de que Podemos continúe su aventura política en solitario de cara a las generales tras su ruptura con Sumar.

En los últimos meses, de hecho, han crecido las voces internas que piden un cambio de rumbo. En plena precampaña de las elecciones a la Junta de Andalucía, varios dirigentes autonómicos se revolvieron contra la dirección estatal para exigir que la alianza electoral con el resto de las formaciones de izquierdas se mantenga vigente.

Pero los de Montero y Belarra, además, deciden compartir cartel con uno de los políticos de izquierdas más populares para los votantes progresistas coincidiendo también con la travesía del desierto que afronta Sumar. La coalición impulsada por Yolanda Díaz anda inmersa en los líos internos de las formaciones políticas de ese espacio por la búsqueda del sucesor o la sucesora de la vicepresidenta, que dejó el asiento vacante tras anunciar que no repetirá como candidata. Además, Sumar también lleva la crisis a cuestas de los resultados electorales cosechados principalmente en Castilla y León, donde tampoco consiguieron representación en las Cortes.

En la digestión de ese batacazo, el coordinador federal de Izquierda Unida, Antonio Maíllo, pidió al conjunto de partidos del espacio político acelerar el proceso de decisión del nuevo líder. Y tal y como publicó este periódico el nombre de consenso en la propia IU, Más Madrid, Movimiento Sumar y Comunes es el de Pablo Bustinduy.

Según confirman desde la dirección de esas cuatro formaciones políticas a elDiario.es, “llevan meses” tratando de “convencer” al ministro de dar un paso del que, por ahora, reniega. “No creo que sea el papel que yo debo asumir”, volvió a desmarcarse este miércoles. La publicación de esa petición expresa de los partidos a Bustinduy molestó al ministro, que lo recibió como un intento de presión por parte de las formaciones políticas, según confirman fuentes al más alto nivel de ese espacio. Y por eso, admiten, emitieron una nota en la que aseguraron que nunca se lo han llegado pedir formalmente.

Con el ciclo electoral autonómico en marcha y en plena cuenta atrás para las generales, que Pedro Sánchez insiste en fijar en verano de 2027, la pregunta de a quién podrá votar el electorado progresista a la izquierda del PSOE continúa sin resolverse. Por el momento, se amontonan las preguntas sin respuesta, como la de si Rufián se decidirá o no finalmente a romper con ERC para ser candidato estatal, o si ese camino lo compartirá o no con Podemos o incluso si Podemos, a su vez, irá al final de la mano con Sumar. Y no hay indicios de que ninguna de que esas ecuaciones se vaya a despejar pronto.

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