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ENTREVISTA | Luisa Carcedo, Comisionada contra la pobreza infantil

"Ningún fondo de inversión del país tiene tanta rentabilidad como invertir en la infancia"

La Alta Comisionada asegura que aparte de la injusticia que representa la pobreza infantil es un lastre para la economía y la competitividad de un país

Carcedo intenta implicar a todos los ministerios con un primer objetivo: poner el problema en la "agenda política"

"No hay que exigir mayor rendimiento escolar a los niños pobres para tener una beca como hizo el Gobierno anterior", lamenta la Alta Comisionada

"El sistema no puede segregar entre niños ricos y pobres como está pasando en Madrid, donde la concertada cobra actividades extraescolares", dice Carcedo

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La Alta Comisionada para la lucha contra la pobreza infantil, Luisa Carcedo, en Moncloa

La Alta Comisionada para la lucha contra la pobreza infantil, Luisa Carcedo, en Moncloa OLMO CALVO

Luisa Carcedo (San martín del Rey Aurelio, Asturias, 1953) es la Alta Comisionada para la lucha contra la pobreza infantil, un puesto que creó Pedro Sánchez para colocar el tema en el foco de su Gobierno. Carcedo depende directamente del presidente, aunque trabaja de forma transversal con los ministerios. pone el énfasis en dos aspectos fundamentales en la lucha contra la pobreza infantil: el empleo y la educación. Concede esta entrevista tras la aprobación del Programa VECA, con el que se han duplicado los fondos previstos para comedores y campamentos para paliar los efectos del "olvido del verano". "Ningún fondo de inversión del país tiene tanta rentabilidad como invertir en la infancia", defiende la exsenadora socialista. 

¿Cómo es posible que en un país como España uno de cada tres niños estén en riesgo de pobreza o exclusión?

No es que les haya tocado la primitiva inversa. Hay una situación del entramado económico del país que genera desigualdad y las consecuencias de la gestión de la crisis las pagaron los deciles más bajos de la distribución de la renta. Eso agudiza la desigualdad y una característica de nuestro país es que las familias con niños a cargo tienen más pobreza de media que las familias sin hijos y casi la mitad son las monoparentales, bueno, monomarentales porque la mayoría son de madres solas.

¿Cuál es el riesgo a futuro?

Hay estudios del economista Harry Holzer que dice que en EEUU la pobreza infantil cuesta el 5,4% del PIB. En España no tenemos datos, pero se puede intuir lo que cuesta no invertir en infancia y que tiene como consecuencia la pobreza infantil, que se expresa en riesgo de exclusión, mayor riesgo de delincuencia, de pérdida de salud, menos formación y menos capacitación... Son carne de cañón para empleos mal retribuidos o directamente desempleo... Todo eso son costes económicos para el país, o pérdida de oportunidades o de competitividad de país. Es un lastre para la propia economía. Para quienes solo miran la rentabilidad económica y dicen que es dinero que tiras y que vas a fomentar vagos, el invertir en infancia es la rentabilidad mayor. Ningún fondo de inversión del país tiene tanta rentabilidad como invertir en la infancia.

La primera medida del Comisionado ha sido duplicar los fondos de este verano para el Programa VECA, ¿tienen algún dato de cómo está funcionando?

Es difícil porque el programa no lo ejecutamos nosotros directamente, sino que se gestiona a través de comunidades y ayuntamientos. Lo que estamos pidiendo es que se incrementen las actividades y el número de niños becados para que se pueda a extender a más de los 33.000 del año pasado. No me atrevo a cuantificar porque el programa se sacó con estos programas ya en marcha en ayuntamientos y comunidades. La aspiración es reforzarlos y lo que más valor tiene es poner en la agenda este asunto, poner en la conciencia colectiva que año tras año la cronificación de esta situación en algunos niños es un riesgo y produce lo que se llama el olvido del verano.

¿Qué quiere decir el olvido del verano?

Los niños con menos recursos dejan de tener contacto con la cultura, con el refuerzo educativo, con el acceso a formación en idiomas, con el ocio educativo... y toda esta pérdida acumulada que otros niños sí tienen suponen retrasos y desventajas para los que están en esta situación. Lo importante es que estas actividades sean inclusivas y no haya actividades para niños pobres.

¿Y qué hay pensado para después del verano? ¿Se va a reforzar la lucha contra la pobreza infantil?

Por supuestísimo. Este es un programa de una realidad que pasa cada verano. A partir de ahora queremos crear un programa sistemático con una aspiración de cobertura universal y conseguir recursos para que tenga una financiación más potente. Nosotros llegamos en junio, pero esto se puede planificar tranquilamente con la participación de ayuntamientos y comunidades. Hay que ponerlo en activo y diseñar un programa que llegue a todos los niños que están en esta situación.

Este programa es muy específico del verano. ¿Qué otras medidas tienen previstas?

Hay que situar de una vez en la agenda política un asunto trascendental que es la pobreza infantil y que afecta a muchos aspectos de la vida cotidiana desde la educación, la sanidad, las rentas de las familias... Por ejemplo, el programa de lucha contra la precariedad laboral que anunció la ministra de Trabajo es una pieza importantísima para combatir la pobreza infantil porque se produce en las familias con ingresos muy bajos o sin ingresos. Entonces, que las rentas del trabajo tengan una retribución digna, que se mejoren las rentas de las familias en situación más precaria, es una manera de combatir la pobreza infantil.

Queremos poner la mirada en la situación de desigualdad y las decisiones políticas si influyen en un sentido o en otro. Por ejemplo, el PP decía que los españoles tenían 9.000 millones de euros más en los bolsillos con su reforma fiscal, pero la pregunta que hay que hacerse es ¿en qué bolsillos? En las grandes corporaciones, en las rentas de más de 60.000 euros... a las rentas bajas no llegó nada y las medias quedaron parecidas. Vamos a ver qué medidas se impulsan y cómo impactan en los distintos niveles de renta y en las familias con niños. La mirada de los derechos de la infancia es otra obligación.

¿Se están incumpliendo los derechos de los niños?

Hay dos derechos que ponemos en el frontispicio del programa VECA porque están afectados por este summer gap, uno es el derecho al bienestar material (a la alimentación que es lo más básico) y otro que es el derecho a la cultura y al ocio. Esos dos derechos están ausentes en el verano para estos niños.

¿Incluirán en los Presupuestos Generales del Estado el ingreso mínimo vital que plantearon en la oposición?

Se está viendo el techo de gasto y qué márgenes hay. De momento estamos trabajando en ello. No estoy en condiciones de adelantar nada.

¿Pero la idea es hacerlo?

La idea está ahí y eso está muy trabajado ya. Veremos cómo se presenta el escenario, pero son asuntos muy serios como para yo adelantarme. Se está empezando, todavía no tenemos ni el techo de gasto. Iremos viendo.

¿Hay margen de actuación con los actuales presupuestos para luchar contra la pobreza infantil?

Hay margen de mejora en la orientación de las becas, de recuperar el programa PROA de lucha contra la exclusión escolar... Hay medidas que no son muy costosas que se pueden poner en marcha.

¿Está en contacto con Educación para ello?

La ministra en su comparecencia mencionó la coordinación con nosotros para prevenir la exclusión escolar. La OCDE también nos ha llamado la atención porque no estaba funcionando el ascensor social, que es la columna vertebral del estado de bienestar.

¿Se van a cambiar los criterios para otorgar las becas?

Eso no lo puedo decidir yo, lo tiene que decidir la ministra de Educación. Hizo una declaración de intenciones con el sentido que queremos dar al sistema educativo, que tiene que evitar la segregación escolar de niños ricos con niños ricos y niños pobres con niños pobres.

¿Esto se hace?

En Madrid se hace bastante, porque la concertada, que es ya casi la mitad, por actividades extraescolares cobran, por ejemplo.

¿Cómo se rompe esta tendencia?

Formalmente no se puede cobrar en los centros concertados. Pero la tendencia se rompe sencillamente apostando por una educación pública como columna vertebral del Estado del bienestar. Tenemos que conseguir que los servicios públicos sean de tal calidad que todos los ciudadanos aspiren a ellos, como en el sistema sanitario público, a donde uno va cuando está malo de verdad. No se puede abandonar, como se vino abandonando, el sistema educativo público y mientras tanto los centros privados, que pueden ofrecer otros tipo de actividades, van generando segregación escolar y eso es lo que hay que evitar. La educación tiene que ser inclusiva. La escuela tiene que ser el primer elemento inclusivo y de garantía de igualdad de oportunidades para todos.

Respecto a las becas, ¿se debe recuperar la primacía del nivel de renta sobre la excelencia?

Claro. Méndez de Vigo ya rebajó las previsiones de 6 a 5,5. No hay que exigir mayor rendimiento escolar a los niños pobres para tener una beca. Tenemos que velar porque lo mejor sea accesible para todos y eso se garantiza con la escuela pública.

¿Qué explica las diferencias en los niveles de pobreza infantil entre las comunidades autónomas?

El nivel de renta de las comunidades.

En el reparto, por ejemplo del programa VECA, ¿cuál es el criterio para el reparto por comunidades?

Hay acuerdos con las comunidades de criterio de reparto que quiero respetar.

Andalucía, que tiene un nivel de pobreza infantil más elevado, por ejemplo, que Euskadi, ¿está recibiendo más fondos?

Está haciendo mucho esfuerzo. Hay que tener en cuenta que los criterios que maneja el Ministerio de Sanidad y Bienestar Social introduce varios parámetros, pero son cuestiones que tienen que acordar las administraciones. En lo que queremos insistir es en que se impulse el programa.

La Alta Comisionada para la lucha contra la pobreza infantil, Luisa Carcedo, en Moncloa

La Alta Comisionada para la lucha contra la pobreza infantil, Luisa Carcedo, en Moncloa OLMO CALVO

El presidente dijo que hay que movilizar todos los recursos del ámbito público y también privado, ¿cómo se puede desde el ámbito privado contribuir a la lucha contra la pobreza infantil?

Ya hay participación a través de las organizaciones del tercer sector. Hay empresas que ya están aportando y estas organizaciones tienen ya algunos programas subvencionados por empresas. Es un poco prematuro, no quiero adelantar nada porque estamos pensando cómo articularlo para que sea lo más efectivo posible.

¿Pero hay previsto hacer un plan?

Se trata de canalizar bien los recursos privados para esta misión y vaya dirigido a quien lo necesita de forma discreta.

¿Serían ayudas económicas o para planes específicos, como el programa VECA?

Serían de este estilo porque ayudas económicas es más complicado. Pero estamos pensando cómo articularlo.

¿A esas empresas se les debe bonificar esa labor o debe ser altruista?

Debe ser en el ámbito de su Responsabilidad Social Corporativa y eso está regulado ya. Cualquiera que dona a una organización de estas, tiene mecanismos de desgravación.

¿Se ha marcado algún objetivo cuantificable de dónde se quiere llegar en la lucha contra la pobreza infantil?

Queremos ver la eficacia de cada medida cómo va reduciendo la desigualdad, qué impacto tiene en estas poblaciones. Se trata de poner el foco permanentemente en esta cuestión. Por ejemplo, antes se decía que la pobreza tenía cara de mujer mayor. Con la mejora de las pensiones, el complemento mínimo, las pensiones no contributivas, la dependencia... se consiguió bajar mucho el nivel de pobreza en la población mayor. Ese objetivo como país lo conseguimos. Pues vamos a ponernos con los niños. Nos va mucho como país porque es la generación que va a llevar las riendas del país en breve.

Hace todo el rato mención a que es una cuestión de país y que ha sido el país el que ha abandonado a los niños. ¿La UE tiene algo de responsabilidad? ¿Debería hacer algo más?

Creo que sí. El programa de garantías de ingresos que se habló en varias ocasiones no se ha puesto en marcha. Hay países que hicieron esfuerzos, como Reino Unido con Blair y Gordon Brown, y rebajaron muchísimo las cifras de pobreza infantil. Pero como UE se debería poner la mirada más en la construcción de ciudadanía europea desde esa óptica pensando también en la justicia intergeneracional.

¿Tienen algo en mente para mejorar la situación de los migrantes menores no acompañados?

Es un problema serio porque están llegando muchos menores y sobre todo en lugares como Andalucía. Es una de las cuestiones en las que la ONU dio un toque a España. Hay dos temas fundamentales: uno, la seguridad de los menores que llegan y específicamente de las niñas; y, segundo, la inclusión social y asegurar la escolarización. También hay que pensar en la respuesta que les podemos dar porque hay un problema serio de los menores no acompañados y también cuando salen de las instituciones de tutelaje, qué salida se les está dando.

¿Se está trabajando en algún plan concreto?

Estamos intentando coordinar el asunto, que afecta a varios ministerios y hay zonas que están teniendo mucho problema, como Andalucía. Tenemos que pensar cómo reunir recursos y coordinar esfuerzos.

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