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El PP declara la guerra a la patronal por su beneplácito a los indultos

Imagen de archivo de Antonio Garamendi y Pablo Casado.

La dirección del Partido Popular está enfurecida con los empresarios que tanto en Catalunya como a nivel estatal han respaldado los indultos a los dirigentes independentistas concedidos por el Gobierno y con esa parte de la patronal que no ha visto del todo mal esos perdones de las condenas de prisión. La formación conservadora siempre ha considerado al empresariado como un aliado en sus políticas fiscales, laborales y económicas. El PP ha asumido a la patronal como parte de los suyos y ha tratado de vincularla también a su acción política, en la que en muchas ocasiones ambas partes sí han coincidido.

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Con todo, el equipo de Pablo Casado se encuentra completamente descolocado por el hecho de que gran parte de los empresarios no hayan apoyado su durísima –aunque ya agotada– campaña contra los indultos, tildados por el propio líder del PP como ilegales e inconstitucionales a pesar de estar plenamente amparados por la Constitución. Una estrategia que se enmarca dentro de su plan para hacer caer al Gobierno progresista al que Génova 13 ha considerado como ilegítimo prácticamente desde el día en el que se constituyó gracias a la mayoría parlamentaria conseguida por Pedro Sánchez en la investidura.

La dirección del PP, que se siente traicionada por el que hasta ahora consideraba como uno de sus principales sectores afines, ha decidido por ello declarar la guerra a la patronal. Casado sostiene que los empresarios que apoyan los perdones a los dirigentes independentistas "no representan a nadie" y son "una platea subvencionada". Este miércoles, la presidenta de la Comunidad de Madrid, Isabel Díaz Ayuso, iba un paso más allá y proponía que la patronal catalana "sufrague con sus impuestos y dinero" el "camino a la independencia" por respaldar mayoritariamente la medida de gracia. Y, a primera hora del jueves, en una entrevista en Telecinco, el secretario general del PP, Teodoro García Egea, ha considerado que "hay muchos empresarios que ahora pueden defender los indultos pero tuvieron que llevar sus sedes fuera de Catalunya". "Los indultos no van a hacer volver a esas empresas a Catalunya", ha zanjado. 

La campaña contra Garamendi

Uno de los gestos que más molestó al PP de Casado fue el de Antonio Garamendi, el presidente de la CEOE –la mayor organización empresarial del país– que el jueves de la semana pasada, durante una entrevista en TVE, sostuvo que, si los indultos a los independentistas catalanes servían para normalizar la situación, "bienvenidos" fueran. Sus palabras no significaron ni mucho menos un apoyo explícito a esos perdones, como bien se esforzó en matizar desde entonces el propio Garamendi en cada una de sus apariciones públicas. Pero sí se situaron muy lejos de los mensajes apocalípticos de las tres derechas –PP, Vox y Ciudadanos–, que consideran los indultos como una suerte de afrenta al Estado de derecho.

Las formaciones conservadoras y sus terminales mediáticas desplegaron entonces toda una campaña contra Garamendi, que este miércoles fue, en cambio, respaldado de forma unánime por la Asamblea General de su organización empresarial con un largo aplauso que le hizo emocionarse. "He de reconocer que he pasado unos días muy malos. Sinceramente lo digo, es un tema auténticamente injusto", apuntó ante sus compañeros.

Su reflexión sobre los indultos escoció especialmente en el PP porque la realizó el mismo día en el que Casado era el principal protagonista de la reunión del Cercle d'Economia, en Barcelona. La de ese pasado jueves fue una jornada completamente aciaga para los intereses del presidente de los populares. A las palabras de Garamendi se sumaron, prácticamente al mismo tiempo, las de los empresarios catalanes que asistieron a la conferencia de Casado.

El vicepresidente del citado Cercle d'Economia que organizaba el acto, Jordi Gual, reclamó al líder del PP que no considerara los indultos como "concesiones vergonzosas" sino como "el inicio de un diálogo que en algún momento pueda acabar en soluciones". "Es necesario alcanzar estos acuerdos con la mirada puesta en el largo plazo pero con el coraje para actuar en el día a día", insistía Gual.

Casado tomó la palabra a continuación y no solo rechazó los indultos sino que no propuso ni una sola medida política para la convivencia en Catalunya. El líder del PP planteó cinco propuestas económicas, centradas en la bajada de impuestos, la creación de infraestructuras o la consolidación de Barcelona como "el Sillicon Valley español", ante la mirada atónita del empresariado catalán, que ha visto mermadas sus expectativas a raíz del estallido del conflicto político en Catalunya.

Los "accionistas" del PP

Tampoco gustó nada a la dirección del PP que el lunes, durante el acto de defensa de los indultos que Pedro Sánchez protagonizó en el Gran Teatre del Liceu de Barcelona, buena parte de los invitados fueran destacados miembros de la patronal catalana. Ese mismo lunes, Casado aseguró que esos empresarios que asistieron al evento convocado por el Gobierno en la capital catalana constituían "una platea subvencionada por los fondos europeos".

Al día siguiente, el líder del PP fue preguntado por esas palabras durante una entrevista en Onda Cero, y respondió lo siguiente: "Lo que estoy diciendo es que no representaban a nadie, a ellos ni a nadie". Sus descalificaciones al empresariado las vinculó con "un vaciamiento del parlamentarismo en España". "Si queremos mejorar la calidad democrática, confiemos en los representantes de la democracia", apuntó el líder del PP antes de quejarse de que el Ejecutivo negocie las leyes con sindicatos, patronal, asociaciones y la sociedad civil. "Voy a acabar negociando una ley con el padre Ángel", ironizó.

También negando la representatividad de las organizaciones empresariales, Casado aseguró que él solo se debe a sus "accionistas", que son "los españoles". "Millones de españoles se sienten identificados con una alternativa de la normalidad, que es cumplir la ley", añadió, en alusión a su propio partido y a su postura acerca de los indultos.

Este miércoles, durante la sesión de control al Gobierno en la que el líder del PP volvió a acusar al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, de "pisotear la ley y la Constitución" por la aprobación de los indultos y le pidió la dimisión, el jefe del Ejecutivo afeó a Casado su guerra contra la patronal. "Lanza usted expresiones contra los empresarios, que le dan más vueltas a usted en la vida de lo que ha demostrado en la carrera política que lleva", apuntó Sánchez. "Ha venido a decir que el PP se debe a los españoles, que sus accionistas son los españoles, como si aquellos que no pensáramos como usted viniéramos de Marte", ironizaba el presidente, que recordaba a Casado que las dos iniciativas contra los indultos que ha planteado en la última semana en el Congreso se han estrellado contra la mayoría parlamentaria que respalda al Ejecutivo.

Ayuso: "Madrid no está para pagar la fiesta de nadie"

A las descalificaciones de Casado contra los empresarios se sumaron también este miércoles los de Ayuso, que compite con el líder de su partido por lograr el protagonismo mediático a nivel nacional tras su arrollador triunfo en las elecciones madrileñas del 4 de mayo. Durante una comparecencia en el Hospital Zendal, la presidenta de la Comunidad de Madrid aseguró que la principal propuesta que planteará a Sánchez durante la reunión bilateral que mantendrán ambos dirigentes el 9 de julio en la Moncloa será que los empresarios catalanes financien "el camino a la independencia" de Catalunya, informa Fátima Caballero.

"El próximo 9 de julio le voy a llevar una propuesta a Pedro Sánchez. Dado que los empresarios catalanes, la mayoría por lo que veo, están a favor de estos indultos y de este camino hacia la independencia, pues que lo sufraguen ellos con sus impuestos y con su dinero. Esa va a ser una de mis prioridades. Madrid no está para pagar esta fiesta a nadie y no pienso permitir que toquen la política fiscal de Madrid para esto. Voy a defender los intereses de Madrid", zanjó.

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