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El presidente del Tribunal de Cuentas luso dice que "nadie es inmune a la corrupción, ni yo"

El presidente del Tribunal de Cuentas luso dice que "nadie es inmune a la corrupción, ni yo"

EFE

Más prevención, respeto a las reglas de competencia y formación cívica son algunas de las recetas de Guilherme d'Oliveira Martins, el presidente del Tribunal de Cuentas portugués, para atajar la corrupción, un fenómeno al que "nadie es inmune, ni yo mismo".

"La corrupción no ocurre solo en las altas esferas, comienza en el ciudadano común", alerta en una entrevista con Efe el también presidente del Consejo de Prevención de la Corrupción y del Centro Nacional de Cultura, una de las voces más respetadas en Portugal.

Fue diputado, ministro en varios gobiernos y su nombre suena incluso ahora para las próximas elecciones presidenciales, aunque de eso no quiere hablar: "No me pronuncio porque soy presidente del Tribunal de Cuentas".

Ya es su tercer mandato en el órgano fiscalizador de las cuentas y de la gestión económica del Estado y sector público del país y todavía, dice, queda mucho por hacer en el terreno de la corrupción, en el que el Tribunal que dirige también tiene su propio programa de prevención.

Siguen sorprendiendo escándalos -como el que afecta al ex primer ministro José Sócrates, en Portugal, o al exresponsable del Fondo Monetario Internacional (FMI) Rodrigo Rato, en España-, pero eso demuestra, insiste, que "nadie es inmune" y que hay que seguir reforzando los mecanismos de prevención y de articulación con las autoridades de competencia.

Existe también un factor cultural que, según D'Oliveira Martins, se combate con programas de formación cívica como los que él mismo está llevando a distintas escuelas del país y que han sido reconocidos como pioneros por las Naciones Unidas.

De lo que se trata es de dar ejemplos a los jóvenes, ponerles a pensar y a hacer trabajos concretos, más que darles discursos porque "el problema de la corrupción no es un discurso, el problema de la corrupción es estar atentos y evitar que estas cosas ocurran".

El Tribunal de Cuentas luso se somete cada año a una auditoría independiente y sus jueces son designados, no por criterios políticos, sino por concurso, explica orgulloso, antes de subrayar que todos reconocen el refuerzo de la independencia de la institución.

Eso se ha conseguido con proyectos concretos, respaldados por el Parlamento, como el mecanismo de fiscalización previa, por el que "no se paga ni un céntimo más de lo que está previsto" o de lo que la ley permite para programas a concurso.

Así se evitan "desvíos" que en los últimos años hicieron que el pago final fuese de entre dos a siete veces superior al previsto.

"Se redujeron drásticamente esos desvíos y eso lleva también a reducir el margen de corrupción", dice.

Además, también con el apoyo del Parlamento, se creó el Consejo de Prevención de la Corrupción, que él mismo preside y desde el que se recomendó a los diferentes servicios la adopción de planes de prevención de riesgo de corrupción.

D'Oliveira Martins recuerda que el Consejo de Europa y hasta los técnicos de la troika reconocieron que en Portugal se han hecho progresos muy significativos en relación a la prevención y se han reforzado los poderes del Tribunal.

"No es por casualidad que el Tribunal de Cuentas francés o el español hayan recurrido al portugués" para que les audite, como está haciendo ahora con el de España.

Se trata de una "auditoría entre pares" o "de paz", realizada por el Tribunal de Cuentas luso junto con el Europeo y destinada a indicar "caminos de perfeccionamiento" y reforzar el prestigio de la institución.

Su trabajo en el Tribunal pasa por garantizar el buen uso del dinero público y ahí tiene un ejemplo muy claro: "por cada euro que se emplea en el Tribunal, se ahorran por lo menos nueve euros para el contribuyente".

De cara al futuro, se muestra "convencido" de que, tanto Portugal como España, jugarán un papel muy importante en la Unión Europea (UE) porque, a juicio de D'Oliveira Martins, "tienen condiciones para romper con lo que Europa atraviesa ahora, que es una fase de estancamiento".

Los dos países ibéricos fueron "casos de éxito" en la ampliación europea y ahora pueden ayudar a la UE a abrirse y a aumentar su capacidad de crecimiento económico.

A nivel comunitario, D'Oliveira Martins considera necesario "más gobierno económico de la UE, más unión política, más presupuesto comunitario y más cooperación para el desarrollo".

Y es que, para él, "Europa es hoy más necesaria que nunca, es una cuestión de supervivencia".

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Publicado el
22 de abril de 2015 - 14:46 h

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