Los bocetos inéditos que demuestran que el brazo de la Estatua de la Libertad se modificó en el último momento

El trazo en rojo apareció cuando la obra estaba avanzada, lo que refuerza la teoría de una corrección improvisada y sin consultar al equipo de ingenieros

Héctor Farrés

27 de junio de 2025 14:22 h

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Un trazo en rojo se escapa del plano original. No hay firma ni iniciales que indiquen quién lo dibujó, pero la línea inclinada que marca un nuevo ángulo en el brazo de la Estatua de la Libertad no se parece al resto. Sobre la tinta azul del boceto técnico, alguien trazó una corrección a mano alzada, como si tuviera prisa. Esa anotación rompe con el resto de los cálculos y proporciones. Y, aun así, fue esa versión la que acabó en el monumento final, levantado años después frente a la bahía de Nueva York.

Un trazo rojo que cambió la silueta de la Estatua de la Libertad

El documento que contiene esa modificación apareció en 2020 en California, cuando la galería del marchante Barry Lawrence Ruderman recibió un lote adquirido en una subasta en París. Se trataba de material original del taller de Gustave Eiffel. Aunque en el catálogo solo se hablaba de copias de planos, lo que llegó dentro del paquete era mucho más valioso: 22 dibujos originales, con anotaciones manuscritas, cálculos estructurales y correcciones visibles.

La carpeta, deteriorada por el tiempo y la humedad, fue enviada a un conservador que logró separar las hojas pegadas sin dañarlas, gracias a un tratamiento en cámara húmeda. Entre los documentos, aparecieron esquemas del esqueleto interno de la estatua, detalles del hardware necesario para unir la estructura metálica a la base de hormigón y estimaciones de peso y resistencia al viento.

La inclinación del brazo fue una decisión tardía y posiblemente unilateral

Uno de los dibujos mostraba un cambio evidente en el diseño del brazo que sostiene la antorcha. En lugar del ángulo vertical que se había previsto, aparecía una inclinación hacia fuera, reforzada con una línea en rojo. Según explicó el historiador Edward Berenson en un artículo de Smithsonian Magazine, esa modificación podría corresponder a una intervención de última hora para adaptarse al gusto del escultor: “Parece que alguien está intentando averiguar cómo cambiar el ángulo del brazo sin destruir la estructura de soporte”.

Eiffel no habría dado su visto bueno a este arreglo de última hora

La fecha del plano refuerza esta hipótesis. El trazo en rojo aparece en un esquema fechado el 28 de julio de 1882, cuando gran parte de la estatua ya se encontraba terminada. Si Frédéric Auguste Bartholdi decidió alterar la posición del brazo en ese momento, es probable que lo hiciera sin consultar con Eiffel, que ya estaba implicado en otros encargos. Berenson sugiere en ese mismo artículo que “Bartholdi minimizó las aportaciones de Eiffel porque era un tipo bastante egocéntrico”.

Los ingenieros que trabajaban con Eiffel habían ideado un sistema flexible de hierro forjado con muelles internos para amortiguar el impacto del viento, lo que permitió que la estructura aguantara sin refuerzos adicionales hasta las restauraciones de los años ochenta. Además, incorporaron un aislamiento de amianto entre el hierro y el cobre para frenar la corrosión provocada por el aire marino, una solución eficaz en su momento, aunque más tarde generó problemas por su toxicidad.

Las consecuencias de esa elección aún afectan a la conservación del monumento

La estatua, con sus 93 metros de altura, necesitaba una base sólida para resistir las rachas del puerto neoyorquino. En ese contexto, los dibujos originales muestran un hombro más ancho y robusto en las primeras versiones del brazo. Esa parte reforzada tenía sentido desde el punto de vista estructural, ya que debía sostener el peso de la antorcha y mantener la estabilidad general de la escultura.

Sin embargo, en una de las hojas, alguien redibuja la línea del brazo con una inclinación mayor, reduciendo la masa del hombro. Esa decisión, vinculada al estilo más esbelto que prefería Bartholdi, acabó imponiéndose, aunque comprometiera la integridad del diseño original. Según el análisis de Berenson en su libro The Statue of Liberty: A Transatlantic Story, esa preferencia estética terminó imponiéndose, incluso si suponía debilitar la estructura concebida por Eiffel.

Eiffel estaba centrado en otros proyectos.

Las consecuencias de ese cambio se manifestaron años más tarde. En 1916, una explosión cercana dañó la estructura, y la fragilidad del brazo obligó a limitar el acceso del público a esa zona. Ya en las reformas de los ochenta, los técnicos plantearon reforzar esa parte con los cálculos originales, pero los responsables de conservación lo descartaron para preservar el diseño final de Bartholdi.

La historia del hallazgo de los planos, más de un siglo después de la construcción del monumento, añade una pieza clave a la cronología técnica de uno de los iconos más reconocibles del mundo. El cruce entre arte e ingeniería no siempre fue armónico, pero el resultado sigue en pie, con su brazo inclinado como alguien decidió a última hora, con un simple trazo rojo.

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