El naufragio del Antilla: la historia de cuando la Segunda Guerra Mundial llegó al Caribe que hoy se puede ver buceando
“Embárcate en una aventura en catamarán hasta el lugar más famoso para practicar snorkel en Aruba: el naufragio del Antilla”. Esta es solo una de las muchísimas ofertas que ofrecen las compañías de esta isla del Caribe para llevar a los turistas hasta las profundidades del mar en las que se encuentran los restos de este barco, uno de los naufragios más accesibles del mundo.
Los restos del Antilla, buque alemán de 122 metros de largo, se encuentran en la bahía de Malmok, a tan solo 18 metros de profundidad. Así que cada año, miles de viajeros se ponen las gafas de bucear para ver lo que queda de este barco, cuya historia está directamente relacionada con la Segunda Guerra Mundial. ¿Qué es lo que le ocurrió para acabar en el fondo marino?
Viajamos hasta 1939
Cuando pensamos en la Segunda Guerra Mundial, solemos colocar en Europa el principal escenario de las batallas, pero el Caribe también tuvo un papel estratégico fundamental en el conflicto. Esta región no solo era clave por sus rutas marítimas sino, sobre todo, por la producción y el transporte de petróleo. Las islas de Aruba y Curazao tenían algunas de las refinerías más importantes del mundo, esenciales para los esfuerzos bélicos.
En este contexto, el SS Antilla fue construido en la primavera de 1939 por el astillero Deutsche Werft, uno de los principales constructores navales del país en esa época, en Hamburgo. Este no era un buque militar, sino que fue diseñado específicamente para operar en rutas comerciales entre Europa y el Caribe, lo que explica su nombre, tomado de una ciudad de Cuba.
El 9 de agosto 1939, el Antilla partió de Curazao hacia Galveston (Texas), donde cargó 3.000 toneladas de azufre con destino a Europa. Sin embargo, el 25 de agosto, mientras aún se encontraba en la ciudad estadounidense de Galveston, recibió un mensaje de radio que venía directamente de Alemania que incluía una palabra clave: “Essberger”. La historia del barco estaba a punto de cambiar.
El estallido de la guerra
Para el capitán del Antilla, Ferdinand Schmidt, esa palabra era una señal importante: debía abandonar inmediatamente las principales rutas marítimas, lo que significaba que Alemania estaba a punto de declarar la guerra en Europa. Pero el barco no era lo suficientemente rápido como para llegar a mar abierto a tiempo y, como los holandeses seguían siendo oficialmente neutrales, decidió viajar hasta Aruba (entonces parte de las Antillas Neerlandesas).
Tras permanecer atrapados en el Caribe durante meses, llegó el 10 de mayo de 1940, cuando Alemania invadió los Países Bajos. Las autoridades neerlandesas ordenaron entonces capturar todos los barcos alemanes en la isla, pero el capitán del Antilla decidió que este no caería en manos enemigas. Schmidt ordenó a la tripulación abrir las válvulas para hundir intencionadamente al barco, que acabó en las profundidades de la bahía Malmok. Hoy sus restos siguen contando la historia de este buque desde debajo del agua.
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