¿Por qué el Triceratops tenía una nariz tan grande? La utilizaban no solo para oler, según un estudio
Casi todo el protagonismo del Triceratops se lo llevan los tres cuernos de su cráneo, que además dan sentido a su nombre. La distribución era la siguiente: dos largos por encima de los ojos y otro más corto, cercano a la nariz de este dinosaurio herbívoro que vivió en el Cretácico superior, hace aproximadamente entre 68 y 66 millones de años.
Sin embargo, sus icónicos cuernos han opacado otras cuestiones, como el tamaño de su nariz, inusualmente grande en comparación con la mayoría de los animales. Ahora, una nueva investigación publicada en la revista The Anatomical Record da nuevas pistas sobre esta cuestión y la vincula con la utilidad que tenía esta parte para los Triceratops.
Los investigadores reconstruyeron cómo se integran en los cráneos los nervios, los vasos sanguíneos y las estructuras para el flujo de aire. Y concluyeron que los dinosaurios con cuernos probablemente usaban la nariz no solo para oler, sino también para controlar la temperatura y la humedad.
Un cráneo de lo más particular
Los dinosaurios exhibían una amplia gama de tipos de cráneos, aunque aquellos con cuernos presentaban cráneos más elaborados e inconfundibles, como en el caso del Triceratops. Esa singularidad ha hecho que la anatomía de sus cráneos sea más desconocida y el equipo de científicos se propuso explorar los tejidos blandos internos utilizando las herramientas a su disposición.
“El triceratops, en particular, tenía una nariz muy grande e inusual, y no lograba entender cómo encajaban los órganos en ella, a pesar de recordar los patrones básicos de los reptiles. Eso despertó mi interés por su anatomía nasal, su función y su evolución”, explica en un comunicado el investigador asociado del Museo de la Universidad de Tokio, Seishiro Tada.
Para ello, utilizaron datos de tomografía computarizada basada en rayos X de un Triceratops, así como el conocimiento de la morfología del hocico de los reptiles contemporáneos. “Encontramos algunas características únicas en la nariz y proporcionamos la primera hipótesis integral sobre la anatomía de los tejidos blandos en los dinosaurios con cuernos”, celebra Tada.
En primer lugar, apreciaron que estos dinosaurios tenían un cableado inusual en la nariz. A diferencia de otros reptiles, la forma del cráneo bloqueaba el paso de los nervios y los vasos sanguíneos a las fosas nasales. Y los tejidos evolucionaron de esta manera para sostener su gran nariz. Los investigadores también encontraron una estructura especial en la nariz del Triceratops llamada cornete respiratorio, que casi ningún otro dinosaurio posee y que ayudaban a controlar la temperatura y la humedad.
“Aunque no estamos 100 % seguros de que el Triceratops tuviera un cornete respiratorio, ya que la mayoría de los demás dinosaurios no tienen evidencia de ellos, algunas aves tienen una base de inserción (cresta) para el cornete respiratorio y los dinosaurios con cuernos también tienen una cresta similar en una ubicación similar en la nariz. Por eso, concluimos que tienen el cornete respiratorio como las aves”, concluye Tada.
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