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¿A quién mirar cuando nos matan?

La mujer asesinada en Albox (Almería) había denunciado a su pareja por malos tratos en 2016, pero el hombre fue absuelto por la Justicia

Les parecerá raro a muchos, como siempre, que la víctima no volviera a depositar sus esperanzas en nuestro sistema

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Concentración en Elda (Alicante) por la última víctima de violencia machista

Concentración en Elda (Alicante) por una víctima de violencia machista EFE

La mujer asesinada en Albox (Almería) había denunciado a su pareja por malos tratos en 2016, pero el hombre fue absuelto por la Justicia. La misma Justicia que no la protegió siquiera con una orden de alejamiento. 

Posteriormente -leemos en la prensa- no hubo más denuncias.

Les parecerá raro a muchos, como siempre, que la víctima no volviera a depositar sus esperanzas en nuestro sistema, con todas las campañas de "Hay salida" y de "Denuncia" en la que invertimos el dinero de todas, y que hasta la ministra de Igualdad, Dolors Monserrat, tuitea con su hashtag correspondiente.

Muy raro, y hasta reprobable, como saben, que la víctima no insistiera buscando abogada, denunciando a su agresor, pasando por el trago que supone denunciar y de asistir a un juicio donde unos extraños te hacen preguntas de todo tipo para valorar si te lo estás inventando todo. O incomprensible que, a pesar de que el máximo responsable de acabar con la lacra machista, Mariano Rajoy, insiste en el "No estás sola", la mujer asesinada decidiera pasar por esto así: sola.

Suelen poner esta carga sobre los hombros de las víctimas cada vez que tienen oportunidad, como si fuese cuestión de levantarte del sofá e ir a denunciar a su agresor, obviando por completo que muchas de ellas ni siquiera son conscientes de ser víctimas de violencia de género gracias a la nula información y educación sobre machismo que recibimos las mujeres a lo largo de nuestra vida. Y suelen poner esta carga sobre las víctimas a pesar, también, de saber que muchas están anuladas por la violencia psicológica que sufren, no llegando nunca a dar el paso. Porque por mucho que digan que la sociedad al completo está con ellas, lo cierto es que no lo está: ni nosotras ni ellos sabemos identificarla nada más verla, más bien es al contrario: juicios sumarísimos y rechazo del propio entorno de la víctima cuando sí decide dar el paso, preguntas inquisitivas sobre "¿Estás segura de lo que estás haciendo? Le puedes arruinar la vida". Porque sí, a esto se enfrentan las mujeres que sufren maltrato y deciden contarlo. Por no hablar de los rumores cercanos que debaten sobre su vida, que cuchichean sobre si diría la verdad o se trataría sólo de otra de las muchísimas denuncias falsas que se interponen sobre hombres inocentes. Esas denuncias falsas que en realidad son un 0'01% según los datos de la fiscalía pero que hasta a nuestro ministro de Interior le preocupa como si fuera una plaga. 

Nuestro Ministro de Interior, de todos los delitos habidos y por haber, tuitea únicamente sobre las denuncias falsas de este delito en concreto, aunque las cifras sean irrisorias en comparación con el resto de cualquier delito. 

El desconocimiento y la misoginia es tal, que lo mismo te advierte de que no denuncies en falso que te asegura que en España se dispone de "armas" para luchar contra el maltrato y proteger a las víctimas. 

A ver, qué iba a saber él, es sólo un ministro español...

El anterior Ministro de Igualdad, Alfonso Alonso, también lo tenía claro. 

El mismo año de este tuit,  2016, casi un 40% de las asesinadas por sus parejas había denunciado a su agresor. 

Tras los asesinatos, los máximos responsables de poner fin a la violencia contra las mujeres optan entre dos salidas: o callar o lamentarse. En ningún caso dan una rueda de prensa o piden que se depuren responsabilidades, bajo ningún concepto se problematiza el hecho de que está siendo la misma Justicia quien absuelve a agresores machistas que luego asesinan. Tampoco se interesan por los profesionales que hicieron posible las absoluciones de los agresores (jueces, fiscales, psicólogos), por si habían recibido (y cuánta) formación especializada de violencia de género, ni a la sociedad les llega nunca qué sucede con esas mismas figuras: ¿vuelven a juzgar casos similares? ¿Pasan por algún cursillo de enmienda o ni eso? ¿Más mujeres vuelven a caer en sus manos? De hecho, los miembros de los juzgados especializados en Violencia de Género, ¿qué tipo de formación han recibido?  Ya se pueden hacer una idea.

Pero lo que más claro tenemos es que el Partido Popular ni hace ni hará autocrítica sobre los recortes que este mismo Gobierno perpetra contra la lucha por la Igualdad.

Decía Fátima Báñez (que también fue Ministra de Igualdad en funciones unos meses) que era posible una España libre de violencia contra las mujeres.

Y tanto que es posible. Por eso el feminismo seguirá peleando para hacerlo una realidad mientras ustedes duermen a pierna suelta; peleando contra el machismo y contra su Gobierno, y tratando a ambos como lo que son: un obstáculo en la lucha por la liberación de las mujeres.

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