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Los eternos jornaleros del Guadalquivir

Una ruta por los molinos del río Guadalquivir a su paso por Córdoba adentra al visitante en civilizaciones pasadas. En total, existen once molinos, en su mayor parte construcciones de las épocas omeya y califal (siglo VIII a XI) que son muestras de la arquitectura preindustrial en un entorno de especial interés paisajístico y cultural.

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Molino de San Antonio, en Córdoba.

Molino de San Antonio, en Córdoba.

Casi todos ellos permanecieron en activo hasta mediados del siglo XX, tomando el agua del río para alternar sus labores de molienda con la actividad textil y, también, como pequeñas centrales hidroeléctricas. Ahora, cuando su función original se han perdido, muchos de estos molinos han sido recuperadas para el turismo y actividades culturales, además de para contar la historia que han vivido como compañeros inseparables del Guadalquivir durante siglos.

Inscritos como monumentos en el Catálogo del Patrimonio Histórico Andaluz, en esta propuesta de ruta tienen cabida los cinco molinos del río a su paso por el casco histórico de la ciudad.

Molino de Martos, en Córdoba.

Molino de Martos, en Córdoba.

Molino de Martos

Ubicado en la presa conocida históricamente como "parada de San Julián", fue el molino más importante de cuantos se instalaron en esa azuda y ha mantenido hasta la actualidad esa denominación, derivada de su emplazamiento junto a la Puerta de Martos. El uso de este molino está ligado a la evolución histórica e industrial de la ciudad, pasando de ser aceña harinera, durante la época islámica y bajomedieval, a convertirse en molino de regolfo y batán ya a mediados del siglo XVI.

Anteriormente, entre 1236 y 1550, el Molino de Martos, propiedad de la Orden Militar de Calatrava, fue una típica aceña medieval integrada por cinco grandes ruedas verticales que daban movimiento a cinco piedras de moler. Esas aceñas fueron sustituidas entre 1550 y 1565 por el edificio renacentista que hoy se conserva, destinado a albergar diez piedras impulsadas mediante un nuevo sistema de regolfo –vuelta del agua contra su curso-. Con posterioridad, este molino sirvió para labores con paños de lana y como almacén para la harina molida.

Actualmente, el Molino de Martos es sede del Mueo Hidráulico donde se puede conocer la interpretación de la historia a través de la cultura, la gestión del agua y la tradición en el uso de las plantas como fuente de alimento (harinas de cereal), tintóreas (paños y tejidos), encurtidoras (pieles) o fibras vegetales. 

Molino de San Antonio, en Córdoba.

Molino de San Antonio, en Córdoba.

Molino de San Antonio

El origen de este molino se fecha probablemente en época medieval. Hay documentos del siglo XVIII que constatan que el edificio original era de una sola planta. Fue molino harinero y debe su nombre a una imagen de San Antonio que antaño se ubicaba en una hornacina existente en la fachada. Estuvo en funcionamiento hasta mediados del siglo XX, en que se usó el edificio para construir barcas para cruzar el Guadalquivir. Las crecidas del río y los cambios del sistema hidráulico, motivaron sucesivas reformas estructurales. Su actual estado es resultado de una última rehabilitación que concluyó en 2008 y en ella destaca la recuperación de la cubierta de madera, los cuerpos constructivos, el tajamar y el azud que comunica con los demás molinos.

Molino de Enmedio, en Córdoba.

Molino de Enmedio, en Córdoba.

Molino de Enmedio

Como su nombre indica, este molino permanece en mitad del cauce del Guadalquivir, junto al Puente Romano. Formaba parte del conjunto de los once molinos del río a su paso por el término de Córdoba y, aunque inaccesible actualmente por su ubicación, se puede contemplar su estructura desde ambas orillas y desde el propio puente.

Molino de la Albolafia, en Córdoba.

Molino de la Albolafia, en Córdoba.

Molino de la Albolafia

Es el más emblemático de los molinos hidráulicos y aparece en el escudo de Córdoba con la noria de agua que le da su singularidad. Aúna elementos arquitectónicos de distintas épocas ya que, como molino harinero, su origen se remonta a la época romana. Posteriormente, su rueda hidráulica la mandó construir Abderramán II para elevar el agua del río y conducirla hasta el Palacio de los Emires. Y ya en el siglo XII, fue reconstruida por Abú l-Áfiya, de donde le viene el nombre.

En 1492, Isabel la Católica, alojada en el Alcázar de los Reyes Cristianos, mandó desmontar la rueda de la noria por el chirrido que producía que le impedía conciliar el sueño. Pero en el siglo XVI, la congregación de Jesús y María, que era entonces su propietaria, se ocupó de su restauración. Desde entonces, la noria fue reflejada, junto con la Mezquita y el Puente Romano, en el sello de la ciudad. Ya a mediados del siglo XX, se llevó a cabo la restauración del molino, entonces en estado de total abandono, incorporándose una fiel reproducción de la noria original que hoy puede verse. 

Molino de la Alegría.

Molino de la Alegría.

Molino de la Alegría

Integrado en el Jardín Botánico de la Córdoba como Museo de Paleobotánica, este molino data de los siglos XV al XVI, aunque su actual estado se debe a las reformas realizadas a comienzos del siglo XX.

Fue construido entre dos canales aliviadores, con azud y puentecillo de conexión a tierra y tenía tres salas paralelas dedicadas a las labores de molienda. En su fachada elevada de tres plantas, se distingue la baja de sillares de piedra y las otras dos, ya del siglo XIX, de ladrillo.

A principios del siglo XX se unió a una construcción anexa para convertirse en fábrica de harina. Después funcionó como central hidroeléctrica y recientemente ha sido restaurado para su adecuación como museo que se puede visitar dentro del Jardín Botánico.

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