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Edward St. Aubyn: el rayo vengador de la literatura

El escritor más infravalorado de Inglaterra estuvo en Barcelona presentando una sátira despiadada e hilarante de la aristocracia británica donde se combinan el abuso infantil y la drogadicción con vacaciones en el sur de Francia.

Mondadori presenta los tres libros Da igual, Malas noticias y Alguna esperanza compilados en un gran volumen llamado El Padre

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Edward St. Aubyn

Edward St. Aubyn

Te joden la vida mamá y papá / no lo hacen aposta pero lo hacen igual. Nadie lo sabe mejor que Edward St. Aubyn (se pronuncia San Tobín), cuya decadente dinastía literaria es un retrato asombrosamente literal de la suya propia. Como su protagonista Patrick Melrose, St Aubyn fue agredido sexualmente de los cinco años a los ocho por un padre despiadado, descuidado por una madre alcohólica y narcisista y despilfarró su veintena y la herencia familiar en un festival de heroína que, segun dicen, esnifaba con la ayuda del mismo boli Bic con el que escribía los exámenes en el selecto Westminster de Londres.

Tanto Patrick como Edward profundizan en su drama personal a través del humor más negro: Creo que la muerte de mi madre fue lo mejor que me había pasado desde... bueno, desde la muerte de mi padre- empieza su última novela. Hablamos con él de las heridas familiares y el poder liberador de la escritura.

Esta trilogía del padre precede a dos libros sobre la madre. ¿Habrá un tercero para completar una segunda trilogía?

Esta trilogía había sido escrita originalmente como tal y pensé que había terminado con los Melrose hasta que, diez años más tarde, empecé a escribir lo que sería Leche materna. Durante mucho tiempo me resistí a aceptar que se trataba de un nuevo libro de la saga, pero estaba ambientado en el sur de Francia, la madre era una filántropa compulsiva... gradualmente se hizo evidente que había creado un simulacro del universo Melrose y lo tuve que aceptar.

Entonces pensé que tendría que escribir una trilogía de la madre para equilibrar la del padre, y me equivoqué de nuevo, porque acabé escribiendo sólo dos libros: Leche materna y At Last (Al fin, todavía no publicada en castellano). Aunque, para hacer honor a la verdad, los dos últimos tienen la misma longitud que los tres primeros.

Son libros intensamente autobiográficos.

Sí, pero cada vez lo son menos. Cuando escribes una serie, las exigencias de la narración demandan que te vayas alejando de las referencias autobiográficas. Creo que At Last no refiere a nada que me haya ocurrido en la realidad, es más bien la resolución necesaria de los cuatro primeros libros. Y es verdaderamente un alivio de la vida que te da el arte. Estoy encantado de trasladar el peso de una sobre el otro.

¿Tuviste que esperar a que estuvieran muertos tus padres para escribirlos?

Mi madre estaba viva, aunque no llegó a At Last, que empieza con el funeral de Eleanor (esto no era inventado). Mi padre es otra historia. Mi batalla con él me tenía demasiado ocupado mientras él vivía como para concentrarme en escribir una novela. Empecé varias novelas mientras estaba vivo pero fueron esfuerzos irrelevantes porque la novela que tenía que escribir era Da igual.

Se dice que, cuando muere un padre maltratador, el hijo queda en un limbo donde ya no puede resolver su conflicto porque la única persona que podía ayudarle se ha ido. Estos libros, ¿han sido un exorcismo?

El conflicto que estas describiendo es el tema que ocupa Malas noticias, donde Patrick busca maneras de liberarse de la influencia de su padre, pero lo único que encuentra son precisamente aquellas cosas que caracterizaban a su padre: odio, desprecio, desdén, etc. Y cuando su padre muere, parece que será el final de algo pero resulta ser el principio de la verdadera lucha, que es librarse de la versión del padre que ha internalizado, una parte mayormente compuesta de indentificación con el agresor, si queremos ponerlo en términos psicológicos.

Creo que en mi vida real ese proceso no fue tan sencillo. He sido un lector apasionado desde que era pequeño y siempre tuve el impulso de escribir novelas bien escritas, que atraparan al lector y alejarme de la confesión y la autocompasión. Por eso no he escrito novelas y no memorias. La novela permite acceso a múltiples puntos de vista. No estaba interesado en los hechos de mi vida sino en la verdad dramática de una situación compleja que no comprendía. Pensé que la entendería mejor escribiendo una novela.

Dicho esto, la primera responsabilidad del novelista es interesar al lector, no sentirse mejor consigo mismo. De hecho no me sentí mejor; escribir No importa ha sido la experiencia más traumática de mi vida adulta y escribir el resto tampoco ha sido nada fácil. No es tan simple como eso que se dice: sácatelo de dentro y te sentirás mejor.

El nudo de la primera novela es una escena brutal en la que Patrick es violado por su padre por primera vez y le vemos abandonar su propio cuerpo para trasladarse a otros objetos. Más adelante es incluso poseído por las voces de otras personas.

Efectivamente esa fragmentación es el resultado de haber sido destruído en lo más fundamental: puede hablar con las voces de otros pero nunca con la suya. Y también hay conexiones entre esa desvinculación del cuerpo y la adicción a las drogas. Esto es exáctamente lo que ocurre en esta trilogía: es la historia de una crisis, las consecuencias de esa crisis y su resolución.

Lo más llamativo de tus novelas es que cuentan una historia aterradora sin dejar de ser terriblemente divertidas. ¿Es la comedia la única manera de pronunciar lo impronunciable?

No puedo hablar por el resto pero en mi caso, las dos tendencias coexisten. Los tres primeros libros son tragedias con una superficie cómica: son libros de crueldad, de encarcelamiento y adicción, libros acerca de un hombre de gran talento e inteligencia destruído por sus perversiones y el dolor que siembra a su alrededor. Es un relato de destrucción, pero con la cara cómica. Pero no lo planeé así, no es una estrategia. Patrick le dice a Delia (su mujer): El sufriento es algo que ocurre mientras alguien está comiendo. Así es como veo yo el mundo; al mismo tiempo insoportable y completamente ridículo.

También pasa que, cuando escribo sobre las emociones de alguien, siento una necesidad insuperable de cambiarle el tono, como una manera de poner distancia, de no entrar demasiado. Si no fueran cómicos, mis libros serían insoportables.

Te han comparado frecuentemente a Evelyn Waugh, Wodehouse y Tennessee Williams, porque tus personajes que parecen salidos de Brideshead, con sus vidas opulentas, sus conversacones ácidas y sus tóxicas relaciones familiares. ¿Son esas tus referencias? ¿Cuál es tu panteón de héroes literarios?

Respeto mucho a Waugh pero no me siento particularmente cercano a él, sólo nos une ese tipo de sátira sobre la clase alta en Inglaterra. Mi panteón de héroes incluye muchos otros escritores. Malas noticias está lleno de ellos porque Patrick está obsesionado con sus voces, y él está solo con todas esas voces que le invaden, fragmentos de escritura ajena: Nightwood de Djuna Barnes, El mito de Sísifo de Camus, Tennyson cuando cruza el cementerio, Joyce...

Ese libro (el segundo de la trilogía) está enhebrado con las voces literarias que más me han influído. Y no importa si el lector los pilla o no, sólo importa como un retrato de la permeabilidad de Patrick y la influencia de otras literaturas en mi escritura.

Has dicho en otras entrevistas que no lees las novelas de otros mientras escribes. ¿Es para evitar tu propia permeabilidad?

Claro, no leo ficción cuando escribo -y hace mucho tiempo que no leo ficción. Cuando estoy descansando entre libro y libro puedo leer alguna novela, pero lo que más hago es releer libros que añoro. Pero piensa que empecé a escribir No importa cuando tenía 28 años, así que he tenido tiempo de sobra para leer antes de ser novelista.

Acabas de terminar un nuevo libro. ¿Se puede contar algo?

Se llama Lost for Words, y es una sátira acerca de un premio literario. Pensé que lo había acabado en mayo pero me había vuelto a equivocar. Se publicará el próximo mayo en Inglaterra y EEUU, Francia y Alemania. Es mi tercera excusrión lejos de la órbita Melrose y siempre un descanso para mí, unas vacaciones literarias.

Es la segunda vez que das por acabada la saga Melrose. ¿Crees que te volverán a reclamar? ¿Sientes su poder gravitatorio llamándote?

De momento no hay noticias de ese planeta, no da señales de vida. Pero eso ya ha ocurrido antes, cuando acabé la trilogía de El Padre, y diez años más tarde me volvió a llamar. Por eso digo que hay que tomarselo con cierto escepticismo, porque soy una persona cuyas predicciones han resultado ser falsas en al menos dos ocasiones.

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