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Quién contamina y quién paga

¿Estás notando que cada vez los veranos son más largos? ¿Te has dado cuenta de que las estaciones de transición (otoño y primavera) no se desarrollan? Son solo algunas consecuencias del denominado cambio climático que percibimos en Europa. Pero las más graves no las vemos desde aquí.

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Una campesina en su casa de Burkina Faso. Imagen de Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Una campesina en su casa de Burkina Faso. Imagen de Pablo Tosco/Oxfam Intermón

Las poblaciones más vulnerables del mundo son las que sufren de manera más drástica los efectos del cambio climático desde hace años. Paradójicamente, son las menos responsables de las emisiones causantes del cambio climático. Son la mitad más pobre de la Tierra, alrededor de 3.600 millones de personas que solo generan el 10% de las emisiones de gases de efecto invernadero.  Y viven en países que no cuentan con recursos para frenar esta situación. Estamos ante un clima cada vez más extremo que genera cada vez más pobreza.

Frente a ellos nos encontramos los países desarrollados que generamos el 90% de las emisiones y sí podemos destinar recursos para frenar los efectos del cambio climático. Han pasado varios años desde que las alarmas ante el aumento de temperaturas en la tierra saltaran. Eran los países menos desarrollados los afectados por sequías, inundaciones, hambre, desastres naturales y perdida de medios de vida. Ahora, los efectos del cambio climático nos están tocando de cerca a los países desarrollados y en desarrollo. A todos nos afectan, pero a los países vulnerables, mucho más.

Burkina Faso es uno de los países más pobres del mundo, el 40% de su población vive bajo el umbral de la pobreza y alrededor del 10% sufre hambre crónica. Su situación geográfica en el desierto, sin salida al mar, no acompaña al desarrollo del país. Sin duda, Burkina Faso es uno de los países que va a vivir las consecuencias más graves del cambio climático en los próximos años. Se estima que las temperaturas subirán por encima de la media mundial para 2080-2090, y se incrementarán en 3 ó 4º grados respecto al periodo de 1980-1990. El clima derivará entre periodos extremos cálidos y secos, provocando riesgos periódicos de sequías y de inundaciones.  

La falta de lluvias, su irregularidad, pero también su exceso, afecta de manera directa a la producción y las reservas de aguas disponibles. En un contexto donde el 80% de las poblaciones rurales pobres viven de la agricultura, los efectos del cambio climático se traducen en un aumento de la escasez de ingresos y comida. También en un mayor riesgo en materia de salud para las familias más vulnerables.

Como en otros sitios, en Burkina Faso son las mujeres las que más sufrirán los efectos del cambio climático. La falta de acceso a la tierra de las mujeres, se traduce en falta de productividad y mayor exposición a las consecuencias de una mala cosecha. Cuando los alimentos escasean por inundaciones o sequías son las mujeres las primeras que reducen la ingesta de alimentos, con efectos negativos directos como cansancio, problemas en su salud y en la de sus bebés.

La adaptación no es una opción, sino la única salida para estas personas. La falta de dominio de estos cambios climáticos y su impacto en su economía rural hace que se favorezcan prácticas negativas como la venta de animales o la migración forzada en búsqueda de las mejores condiciones de vida, a menudo en zonas urbanas superpobladas.

¿Podemos hacer algo desde aquí? Para poder abordar todas las causas estructurales de las desigualdades generadas por los efectos del cambio climático debe existir un compromiso de todos los gobiernos responsables del problema. Y para ello, aportar fondos que permitan a las comunidades más vulnerables estar preparadas ante el cambio climático.

España es uno de los países que más emisiones causantes del cambio climático genera. Sin embargo, no tiene un compromiso fuerte contra el cambio climático. El Gobierno español debe asumir su responsabilidad y aportar fondos que permitan a las comunidades más vulnerables poder comenzar a adaptarse ante el cambio climático. El Gobierno español ha aportado menos del 1% de lo que debería para que las personas más pobres puedan adaptarse a las consecuencias del cambio climático.

Es importante exigir al Gobierno que cumpla sus compromisos financieros para ayudar a las poblaciones más vulnerables. Ante el cambio climático: Ya no más excusas.

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