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Una tercera edad con calidad

Una empresa gallega centra la atención a la tercera edad en las capacidades de la persona en lugar de fijarse en sus carencias

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Trabajo en un centro de día para mayores.

Trabajo en un centro de día para mayores.

La tercera edad es cada vez menos el último tramo vital. Nuestras comunidades están cada vez más cuajadas de personas mayores de 65 años. Y un buen pedazo de ese grupo no se ha resignado a convertirse en un carga. Ni a renunciar, dentro de sus posibilidades, a la actividad y la autonomía. Por eso la atención y promoción de personas mayores se está convirtiendo en un sector apto para desarrollar proyectos que afiancen la idea de independencia-atención de ese sector de la sociedad.

Saraiva es un emprendimiento social dentro de este segmento que pone en valor la edad de los que acumulan experiencia. En una población cada día más envejecida (más del 10% está por encima de los 60 años según el Instituto Nacional de estadística) y con la esperanza de vida alargándose (82 de media años según la Organización Mundial de la Salud), conseguir dotar de calidad a los años que se van prolongando las historias vittales es una manera de conseguir una población y una comunidad más justa con todos los sectores de la sociedad. Huir de una mera asistencia de mínimos y enfocada en lo médico-sanitario (aunque tenga su importancia) consigue convertir un tramo de la vida que podría anteriormente estar destinado al beneficio de inventario en una parte más con sus posibilidades y riquezas.

¿Qué les hace peculiares? Desde que nacieron en 2005, Lucía Saborido y Ricardo Fra, ambos gerontólogos, buscan crear un nuevo modelo de centro en el que cada usuario reciba un servicio totalmente personalizado en función de sus capacidades. Se trata de un modelo "basado en la propia persona" en su biografía y experiencia irrenunciable e intransferible. "Una metodología centrada en las capacidades y habilidades, no en los déficits y necesidades". Una fórmula que incentiva lo positivo para paliar la carencia. Como darle la vuelta al sector que, en muchas ocasiones, trabaja a partir de los huecos para ir  parcheando. El trabajo supone acercarse a la persona, investigarla para llegar a dibujar un camino particularizado: "Los soportes y estrategias adecuadas que fomentan su participación activa en la toma de decisiones". Colocar a esa persona mayor que se tiende a arrinconar y tratar como un paciente sin más, en el centro de su propia atención.

Un grupo de ancianos en un centro de día

Un grupo de ancianos en un centro de día


La recopilcación de intereses, gustos, tendencias del mayor por parte de los profesionales es lo que les la la información necesaria para ayudar en el rediseño de un proyecto de vida con mimbres a base de conceptos como dignidad, autonomía, participación, independencia, individualidad, bienestar...

Las áreas donde están desarrollando esta idea de acercarse a la vejez son los clásicos del trato con la tercera edad. Es aplicable. Los centros de día lanzaron el proyecto (en 2008 con su segundo edificio). Pero también inciden en la ayuda a domicilio ya que "hay mayores que no tienen que ingresar en ningún centro en ninguna residencia. Que con una sistema bien habilitado pueden mantenerse en su domicilio: “Con lo importante que resulta para muchos seguir arraigados al espacio donde han desarrollado su proyecto vital”. Dotar a esas personas de las ayudas mínimas para las labores cotidianas de mantenimiento es una vía “que potencia la propia autonomía evitando una posible institucionalización”.

Pero, según se avanza la vida en la sociedad occidental en concreto, se ha multiplicado el problema de la desmemoria con lo que el programa se ha diversificado para implementar "terapias individualizadas y grupales de estimulación cognitiva reforzada con fisioterapia. Se trata de un tratamiento no farmacológico y su objetivo es prevenir, ralentizar, mantener y mejorar las capacidades cognitivas como la memoria, la atención, el cálculo, el lenguaje", ¿para qué? Mantener el contacto con la realidad de ahora al tiempo que no se diluye las memorias que conforman "lo que hemos sido".

El proyecto de Saraiva recibió en 2006 el premio XXV años del Parlamento gallego y acaba de ser elegido finalista de Momentum Project (emprendimientos sociales impulsados por BBVA y Esade)

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