200 discapacitados más con empleo, pero solo en los centros especiales
Traspasar la barrera que separa a los trabajadores con diversidad funcional del mercado ordinario es un difícil reto al que se enfrentan desde hace años las entidades vascas de Trabajo Protegido. Estas empresas que trabajan en la generación de empleo para discapacitados han conseguido crecer en plena crisis. En breve otra compañía más se unirá a las 10 integradas en ELHABE (Euskal Herriko Lan Babestuaren Elkartea), organismo que representan el 90% de todos los centros especiales existentes en Euskadi. En un año han conseguido crear 200 nuevos puestos pero en su propio seno.
Lo complicado es el transvase de los centros especiales al mercado laboral. Las ofertas escasean y el porcentaje de contratos superiores al año o indefinidos cae en picado. La mayoría de las propuestas de empleo son cortas, no superan los tres meses de duración. “Sin contar el periodo de crisis actual, la mayor dificultad que habitualmente nos encontramos es el desconocimiento y el miedo a contratar a personas con discapacidad”, explica Pablo Moratalla, coordinador de Elhabe, organismo que representa el 90% de todos los centros especiales existetes en Euskadi. Los empresarios y gerentes aún no son conscientes de las capacidades de estas personas. Miran más sus incapacidades que sus habilidades y eso les frena las contrataciones. “Nuestra labor, por tanto, se enfoca a sensibilizar y dar a conocer las capacidades de este colectivo”, insiste Moratalla.
A estos impedimentos de acceso al mercado laboral se unen las diferencias salariales registradas entre los trabajadores con alguna discapacidad y el resto. Según el último informe del Instituto Nacional de Estadística los empleados con diversidad funcional cobra el 11,5% menos que los demás.
Doble discriminación
Esas desigualdades son mayores para los hombres -cuyo salario en un 16,7% infgerior en el caso de los discapacitados- que para las mujeres con un 6,3% menos de sueldo que sus homologas sin discapacidad. “No nos extrañan esas cifras. de todoas formas en el caso de la mujer la distancia es menor entre el colectivo de los discapacitados que en el resto. Pero aquí hablamos de doble discriminación, por un lado por se mujer y por otro tener una discapacidad”, explica Moratalla. Donde más se dan esos diferencias es en los puestos de ocupación altos como directores, gerentes, técnicos, profesionales científicos o intelectuales.
Este panorama desalentador no frena a las empresas de Elhabe para continuar con sus políticas de integración laboral. Uno de sus principales tareas es identificar las posibles oportunidades de empleo relacionadas con los procesos de subcontratación o licitación de nuevos proyectos vinculados a la Administración.
Actualmente en sus centros de empleo protegido dan trabajo a 6.143 personas con discapacidad. De ellas 3.980 son hombres y 2.163 son mujeres.