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¿Cómo mejorar la calidad del aire? Peaje urbano para los coches y más peatonalización

Xavier Querol, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, propone el desarrollo de planes de calidad del aire a escala metropolitana y no solo a nivel local, y la mejora del transporte público para que sea económico y confortable

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Las muertes por contaminación del aire se duplicarán o triplicarán para 2060

Las muertes por contaminación del aire se duplicarán o triplicarán para 2060 EFE

Las ciudades no dejan de crecer y con ese crecimiento también los efectos de la contaminación atmosférica. Esa contaminación puede tener efectos a varias escalas, según Xabier Querol, investigador del Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua, quien ha intervenido en los cursos de verano de la Universidad del País Vascoo dedicados a la influencia del tiempo y el clima en la salud.

Las consecuencias de esa contaminación atmosférica pueden ser a nivel global o “macro escala”, donde se encuentran, entre otros, los gases de efecto invernadero o el carbón negro. “Aunque estos gases se emitan localmente, tiene efectos globales”. Por otro lado está la “meso escala”, que empieza a deteriorar la calidad del aire y en la que se encuentra “lo que se denomina lluvia ácida y ozono troposférico.  Un caso frecuente hace algunos años era, por ejemplo, cuando se emitían chimeneas con ácido sulfúrico en el centro de Alemania y se transportaba hacia Escandinavia. La acidez se producía a 500 kilómetros de donde se había originado”.  A este nivel, la calidad del aire ya afecta tanto a la vegetación como a la salud humana. Finalmente, en las repercusiones a  “micro escala”, la escala espacial es inferior a unos pocos kilómetros.

Para luchar contra la contaminación que tiene que ver con la calidad del aire, es decir, “aquella que afecta directamente a la salud”,  la Unión Europea ha optado por la Estrategia Temática Europea, en la que se aglutinan estrategias europeas, nacionales, regionales y locales que han llevado a establecer uno estándares de emisión. Un coche diesel de 1996 emitía 190 mg/km y la directiva actual le permite solo 5mg, lo que supone una reducción de 35 veces. “En 2013 teníamos que volver a dar una vuelta de tuerca al acuerdo, pero el Gobierno de Juncker decidió paralizarlo, por lo que estamos en stand by hasta 2020”, lamenta Querol.

Las partículas en suspensión son las que mayor impacto tienen en la salud, en los ecosistemas, el clima, los materiales de construcción, e incluso la visibilidad. Además de las repercusiones sobre el medioambiente, la calidad del aire tiene efectos negativos en la salud. Se estima que ha provocado alrededor de 480.000 muertes prematuras anuales, que el 80% de las muertes están provocadas por problemas cardiovasculares e infarto y que ha aumentado la morbilidad por el agravamiento de enfermedades respiratorias. Además, afecta a la fertilidad, la gestación, los recién nacidos, la población infantil y el desarrollo de la diabetes tipo 2 en adultos y enfermedades neurodegenerativas.

Un estudio del año 2012 publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) reveló que “la cuarta causa de mortalidad a nivel mundial está relacionada con el uso de combustibles sólidos en la cocina”. La contaminación ambiental, por su parte, es la novena causa global. A nivel europeo, debido a que la quema de carbono y biomasa no es tan masiva como en algunos países asiáticos o latinoamericanos, la contaminación atmosférica ocupa la posición número 11.

Medidas

Con el fin de solucionar esta situación, existen una serie de medidas que ya se están llevando a cabo en ciudades como Estocolmo. Entre ellas, está reducir la entrada del número de coches en grandes ciudades, reducir el espacio para vehículos, aumentar las zonas peatonales y verdes, mejorar y potenciar el transporte público y controlar que los coches que entren sean “coches limpios”.

“Solo hay dos medidas que consigan esto: instaurar peaje urbano, una medida que tras probarse en Estocolmo se llevó a referéndum y la población votó a favor, y aumentar la peatonalización ya que “si no se reduce el número de coches y se aumentan las zonas verdes, seguirá habiendo contaminación”.

Para ello, el investigador propone lo siguiente: el desarrollo de planes de calidad del aire a escala metropolitana y no solo a nivel local, la mejora del transporte público para que sea “económico y confortable”, establecer “zonas de baja emisión” como las que va a implantar la DGT a partir de diciembre con las pegatinas de colores que van a tener que llevar los vehículos, medidas tecnológicas como los coches electrónicos y los autobuses híbridos, y las estrategias a largo plazo como “ubicar colegios, hospitales, residencias, etc. Alejados del tráfico”.

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