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Socialistas y 'comunes' endurecen sus reproches mutuos en disputa por el electorado de izquierdas

Pedro Sánchez y Miquel Iceta tratan de situar a En Comú en la órbita de las fuerzas independentistas

Xavier Domènch y Ada Colau atacan al PSC por su acuerdo con los herederos de Unió y sitúan a Iceta junto al PP y Ciudadanos por el apoyo al 155

El PSC se revuelve contra la alcaldesa de Barcelona con el convencimiento de que se romperá el acuerdo de gobierno y advierte de que complica futuros entendimientos

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Iceta y Domènech se reúnen con el debate sobre el referéndum catalán de fondo

Iceta y Domènech se saludan antes de una reunión en la que también participó Marcelo Expósito. EFE

Quedan 40 días para las elecciones catalanas del 21D y el ambiente ya es de campaña total. Los partidos van perfilando sus candidaturas y fijando posiciones. Mientras  las fuerzas independentistas arman su estrategia con los principales referentes en prisión o en Bruselas, como el caso de Carles Puigdemont, PSC y los 'comunes' luchan por atraer al electorado de izquierdas no independentista. Ambas formaciones han subido el tono y han endurecido sus reproches mutuos conscientes de que se disputan a una parte relevante del electorado. 

El candidato socialista Miquel Iceta se anotó el primer tanto de la batalla con la adhesión a las listas del PSC al exfiscal Anticorrupción Carlos Jiménez Villarejo, de quien Podemos presumió durante un corto periodo de tiempo por tenerle de su lado –fue uno de los cinco eurodiputados que consiguió el partido de Iglesias en su estreno en las elecciones europeas–. Villarejo cerrará la lista del PSC por Barcelona. 

El PSC ha sumado a candidatos independientes y vinculados con la izquierda catalana, como Beatriz Silva, fundadora de Federalistas d'Esquerres. Pero Iceta pone el énfasis en la "transversalidad" de su candidatura en un momento en el que cree que la batalla en Catalunya se juega en una clave distinta a la estricta del eje izquierda-derecha. De ahí la suma de representantes  de las principales entidades no soberanistas, como el vicepresidente de Sociedad Civil Catalana, Àlex Ramos; o los miembros de Tercera Vía Mario Romeo, Victoria Camps, o Carme Valls. El mayor golpe de efecto fue, no obstante, la integración de los herederos de la Unió de Josep Durán i Lleida, como el exconseller Ramón Espadaler, bajo el pretexto de llegar al "catalanismo moderado"

Los 'comunes' sitúan al PSC en la derecha

Ese ha sido uno de los principales argumentos de los 'comunes' para pasar al ataque."No entiendo, como mujer de izquierdas, que Iceta se alíe con PP y Ciudadanos, y sume a sus filas a Unió, un partido de derecha en contra de los derechos LGTBI. Si esto es la izquierda, que venga alguien y me lo explique", reprochó la alcaldesa de Barcelona, Ada Colau.; "¿Adónde has ido a parar, PSC? ¿Quo vadis, PSC?", se ha preguntado el candidato de los 'comunes' y Podem, Xavier Domènech, que ha reprochado a los socialistas que presuman de "políticas sociales" cuando se alían con la derecha que "niega el libre derecho a decidir de las mujeres y de los homosexuales".

El 155 es otro de los dardos de los 'comunes' contra el PSC así como la posición que han mantenido los socialistas ante el encarcelamiento de los representantes de la ANC y Òmnium y de los miembros del Govern. "No entiendo que no se pida la libertad de compañeros, aunque no sean de tu partido, por mucho que sean adversarios políticos", dijo la alcaldesa de Barcelona."No puedes ser alternativa cuando pasas del 'no es no' al 'sí pero no' y luego al 'sí, sí'", reprochó Domènech sobre el apoyo de Pedro Sánchez y Miquel Iceta a la aplicación del 155.

Los socialistas consideran que el 155 no les pasará tanta factura como pensaron en un inicio y se esfuerzan por explicar que no lo querían pero que fue irremediable ante la declaración unilateral de independencia.  "En el momento en el que hay un precipicio hay que pararlo", señalan fuentes del PSC, que aseguran que el 155 se ha puesto en marcha con la "mínima expresión" y con el único fin de convocar elecciones.

El PSC cree que achicará el espacio de los 'comunes'

PSOE y PSC acusan a Iglesias y sus socios en Catalunya de "poner una alfombra" al independentismo. Consideran que les han hecho el juego al participar en el referéndum del 1-O, al asistir a las manifestaciones –como la convocada este sábado para exigir la liberación de los "presos políticos– o al votar en la proclamación de la república catalana en el Parlament, aunque lo hicieran en contra. 

Cada vez más alejado de su "socio preferente", Pedro Sánchez cargó con dureza contra Pablo Iglesias y sus aliados en Catalunya, a los que acusó de "acompañar en este viaje al secesionismo de las élites". "¿Qué izquierda es esa que justifica que haya presos políticos en otros países y se lleva las manos a la cabeza de que en España haya políticos presos por saltarse la ley?", se preguntó en su discurso ante el Comité Federal en el que también aseguró que no se puede culpar a los jueces de la situación que atraviesa Catalunya. Un discurso muy alejado del de Iglesias y En Comú.

En el PSC están convencidos de que sacarán rédito de la crisis de Podem así como de la posición que han mantenido los 'comunes' ante el desafío soberanista: "Se han quedado en tierra de nadie –aseguran fuentes del partido de Iceta–. Podemos tiene que decirnos qué defiende. En política hay que tener una posición coherente". Mientras tanto, los socialistas enarbolan la bandera de la izquierda frente a Iglesias y Domènech tratando de situarles en la órbita de ERC: "No hay ninguna bandera de izquierdas en la causa independentista". 

Malestar en el PSC con Ada Colau

Lo que ha tensado aún más ha sido la decisión de Ada Colau de  someter a las bases de Barcelona En Comú el pacto de gobierno que alcanzó hace apenas un año y medio con el PSC. Los socialistas catalanes reprochan a la alcaldesa que 10.000 personas vayan a decidir el futuro de la capital catalana, pero lo que peor ha sentado al PSC es que Colau "no se haya mojado" en defender el acuerdo ante sus militantes. Los de Jaume Collboni, segundo teniente de alcalde, le recuerdan que el propio pacto recoge la imposibilidad de romperlo por aspectos que trasciendan a la política municipal. 

En el PSC están convencidos de que en la consulta las bases de Barcelona En Comú optarán por la ruptura del acuerdo. Aunque fuentes del PSC admiten que "como partido" les puede "beneficiar" de cara al 21D, consideran que para "la ciudad es un desastre" por la inestabilidad que, a su juicio, provocará. Colau tiene once concejales de los 41 que forman la corporación. Una de las armas arrojadizas de los socialistas es que la alcaldesa tendrá que apoyarse en el grupo que lidera Xavier Trias, que figura en los Papeles del Paraíso como beneficiario de un 'trust' offshore gestionado desde Suiza

Iceta ha advertido de que la ruptura del acuerdo sellado por Colau y Collboni complicará posibles entendimientos postelectorales. "Tendrá consecuencias más allá de la ciudad", ha asegurado en varias entrevistas. No obstante, las encuestas publicadas hasta el momento no apuntan a la posibilidad de que PSC ni los 'comunes' aspiren a liderar un gobierno, aunque sí les señala como posibles bisagras. No obstante, en el PSC ven inviable un acuerdo de las fuerzas constitucionalistas –Ciudadanos, PSC y PP– porque "no suman" y "los 'comunes' no sumarían sus votos ni a PP ni a Ciudadanos", según fuentes próximas a Iceta. Aún así, el primer secretario del PSC está convencido de que "después del 21D habrá que seguir apostando por la transversalidad". 

El PSOE entra en campaña para 2019

"La unidad del PSOE está más que demostrada hoy". Los socialistas salían del Comité Federal con el convencimiento de que hay un cierre de filas en torno a Pedro Sánchez y Miquel Iceta ante el 21D. "Es lo que toca", reflexionaba una miembro del máximo órgano entre congresos. No siempre fue así en esas reuniones en las que en la anterior etapa se cuestionaba la actuación diseñada por Ferraz. La victoria de Pedro Sánchez en las primarias frente a Susana Díaz le ha dado el poder prácticamente absoluto del PSOE y, desde luego, una mayoría abrumadora en los órganos de dirección. Los barones están diluidos. 

Sánchez es consciente de esa situación y ha pedido a los suyos que, una vez superadas las cuitas internas resueltas en los procesos regionales, el PSOE ponga en marcha la maquinaria electoral. A pesar de que aún queda un año y medio para los comicios municipales y autonómicos, el secretario general ha dado el pistoletazo de salida a lo que considera será el inicio del cambio en España. 

"Tenemos por delante la inmensa tarea de construir el cambio político que los ciudadanos y ciudadanas esperan, y que saben que ha de venir de la mano de nuestra organización. Primero, en el próximo 21 de diciembre en Cataluña, y en muy poco tiempo, cuando nos enfrentemos a un 2019 en el que las elecciones municipales, autonómicas y europeas deben ser, serán  estoy convencido- la primera estación del cambio político que necesita nuestro país", ha expresado.

"El PSOE reivindica su lugar como izquierda que se sabe capaz de volver a ser la primera fuerza política de este país. Que ya no mira por el retrovisor sino que es alternativa a un gobierno sin alternativas para hacer frente a los desafíos de la sociedad española", ha zanjado. En Ferraz dan por hecho que tienen el liderazgo de la izquierda y que la competencia con Unidos Podemos forma parte del pasado. 

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