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El feminismo andaluz se organiza para plantar cara al fascismo: “Consentimos prácticas que rompen la convivencia”

Encuentro para la presentación de Feministas frente al Fascismo, en la sede sevillana de CCOO.

Carla Rivero

Sevilla —
23 de septiembre de 2026 21:00 h

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“Este es un acto político”. Unas palabras contundentes frente al veto de la Universidad de Sevilla (US), que rechazó prestar sus instalaciones para que se celebrara el acto de presentación de la plataforma Feministas frente al Fascismo este jueves por su “connotación política”. Lejos de amilanarse, prendió la mecha del espíritu de las organizadoras, que encontraron en CCOO una rápida respuesta. El espacio, estrenado en Sevilla con más de 200 mujeres, traza sus líneas de actuación frente al auge del negacionismo machista y el fascismo, poniendo especial foco en el tratamiento de la igualdad en Andalucía desde los espacios sanitarios, jurídicos y en la política.

Teresa Alba, presidenta de la Asociación Páginas Violeta y ponente inaugural de la jornada en sustitución de Mercedes Arriaga, directora de la Unidad para la Igualdad de la US, tras la cancelación del evento en la institución académica, sonrió ante sus compañeras que, rápidamente, llenaron el salón de la sede del sindicato y se colocaron en los bancos que se trajeron a la sala o se sentaron en el suelo espontáneamente para escuchar durante la tarde a las expertas en género y diversos ámbitos para tratar el estado de la democracia y en el ámbito de los derechos humanos. Entre aplausos y con nuevos ánimos, Alba tomó las reflexiones de Hannah Arendt para recordar que “el poder no es individual, sino poder de grupo, por eso tenemos que empoderarnos colectivamente”.

La plataforma dio sus primeros pasos en febrero de este año en una cita a la que acudieron 70 personas de distintas índoles, desde los campos sociales, políticos, económicos y sindicales. Un encuentro en el que, sostuvo Alba, se manifestó la inquietud común: “Bastará una crisis política, económica o religiosa para que los derechos de la mujer se pongan en cuestión”, citando a la filósofa feminista Simone de Beauvoir.

Los tres estandartes del colectivo son la diversidad, la pluralidad y la intergeneracionalidad, como un movimiento en el que la polaridad “está excluida” para evitar “que la violencia siga tiñendo la sociedad”. “Estamos juntas y muy revueltas”, advirtió frente a las amenazas de los grupos ultra, como Vox, que tachan el articulamiento feminista de “chiringuitos”, aunque, como añadió, “la autogestión” es el pan de cada día para aquellas pequeñas asociaciones que intentan ampliar y mejorar sus acciones en el entorno: “Necesitamos el compromiso del activismo feminista para construir una muralla para detener al fascismo, la amenaza más grande a la que se enfrenta nuestra democracia”.

Recortes en materia de igualdad y banalización del lenguaje

Poniendo el foco en la región, la ponencia marco de la periodista y escritora Mercedes de Pablo Candón y la secretaria de Mujer e Igualdad de CCOO, Vanessa Casado Caballero, situó la controversia política constante en el marco de Andalucía como laboratorio político: la normalización de la extrema derecha. Pero, antes de comenzar, Candón tuvo unas palabras para la vecina madrileña de 87 años desahuciada hoy: “Mi nombre hoy es Maricarmen. Las mujeres siempre vamos a estar al lado de quien nos necesita, y recordemos con nombre propio a aquellos que no votan en el Congreso de los Diputados por las medidas para intervenir el mercado sin que se rompa el eje de la Tierra”.

¿Qué ocurre en Andalucía? Al fin y al cabo, no deja de ser un reflejo de lo que ocurre en la esfera internacional y nacional, donde los grupos ultraconservadores o la manosfera se hacen hueco en el discurso mediático y en la deriva democrática hacia estas opciones que, entre otras cuestiones, niegan la violencia machista o asumen el binarismo sexual y de género como la única via posible. “Desde posiciones aparetenemente no reaccionarias consentimos prácticas fascistas que rompen la costra de nuestra convivencia, y hemos dejado que se devalúe la palabra política o ideología”, declaró la periodista, “cuando habíamos conseguido incluir la igualdad dentro de la cartera de los derechos humanos, esta se rompió, y ahora se firman documentos donde a los niños y niñas se les llama menas, se les pone una estrella amarilla en la solapa, sin que esto sea rechazado por el resto de la sociedad”.

A lo que hacía alusión era al acuerdo de gobierno firmado entre Vox y el PP en Andalucía, al igual que en otras comunidades autónomas donde el pacto se ha dado aunque sea con estos principios xenófobos en los que se enmarca la prioridad nacional. “Acusar a quienes ponían los derechos por delante como buenistas fue el primer paso para perder la realidad nombrada, la palabra”, añadió, para lo que situó al feminismo como “el movimiento más radical de emancipación” y la “solución para salvar a la democracia”.

Encuentro para la presentación de Feministas frente al Fascismo, en la sede sevillana de CCOO.

Entrando en materia, la representante de CCOO señaló varias prácticas cuestionables dentro de la administración pública, concretamente, en el Ayuntamiento de Sevilla, responsable de que la Oficina antiaborto cumple su segunda legislatura tras la cesión del PP a las peticiones de Vox o que haya una reducción de centros dedicados al diagnóstico de enfermedades de transmisión sexual (ETS) mientras que se rechaza la reincorporación de los manuales de educación afectivosexual en los centros educativos de la capital hispalense.

Todo ello, afirmó, en un momento en el que se mantiene la financiación de grupos antiabortistas, como Red Madre, y “se lleva a la irrelevancia al Consejo Municipal de la Mujer y, también, al de LGTBI”. “Sevilla es un buen ejemplo del laboratorio político que, en lo micro, va en consonancia con la estrategia macro del fascismo”, aseveró. En este punto, su compañera de mesa reafirmó que, cuando se recorta en el apoyo al asociacionismo local, “se está dando un paso para aislar a las posibles víctimas de violencia de género, ya que el asociacionismo saca a estas mujeres de las casas y evita que el maltratador las aísle de su entorno”.

El derecho al aborto en Jaén y el sistema jurídico

Una de las grandes preocupaciones desde lo sanitario es la falta de cobertura para ejercer el derecho a la interrupción voluntaria del embarazo en Jaén. La filósofa y portavoz de Mareas Blancas Sevilla, Rocío Martín, hizo hincapié en que el deterioro del sistema público se evidencia cuando lo recogido en la ley no implica que su cumplimiento se vaya a ejercer. “Las mujeres en Jaén están desesperadas: tienen que desplazarse sí o sí, y los únicos tres casos que se han practicado en el hospital universitario fueron aquellos en los que la vida de la mujer corría peligro y, por tanto, era un problema médico, pero, en ningún caso, fue por una decisión libre tomada en las primeras 14 semanas de embarazo”.

Esta controversia, para la que el Defensor del Pueblo Andaluz también ha pedido explicaciones, deriva en un empobrecimiento tanto de las afectadas como de su red, además de la “vergüenza” a la que se ven sometidas. “Si existe una ley que reconoce y garantiza este derecho, ¿por qué las mujeres de Jaén no pueden ejercerla en las mismas condiciones de igualdad que el resto de mujeres?”, zanjó, en un momento en el que, también, la sanidad ha golpeado fuertemente a las mujeres, como ocurrió ahora hace casi un año con la crisis de cribado de cáncer de mama.

Además, para esta legislatura hay un cambio sumamente significativo: Justicia queda en manos de Vox y, tras la polémica suscitada por su nombramiento, las unidades de valoración de género serán examinadas por el líder andaluz del partido Manuel Gavira, consejero del ramo y vicepresidente segundo de la Junta de Andalucía. Mientras el Ministerio de Igualdad pedía explicaciones al presidente andaluz Juanma Moreno por esta decisión que deja a la ultraderecha un organismo indispensable para la evaluación de las víctimas de violencia machista, desde el encuentro de Feministas frente al Fascismo, Amparo Díaz, abogada experta en la materia, ponía el dedo en la llaga.

“Hemos pasado en diez años de un sistema que se esforzaba en llevar a cabo una justicia igualitaria a una situación actual en la que, si se esfuerza alguien, le hacemos la ola”, manifestó. Desde los turnos de oficio, “infrafinanciados y con un personal sobresaturado”, aludió al mal presente en los tribunales andaluces: “Tenemos a médicos forenses negacionistas en las unidades de valoración, al igual que a jueces o juezas que niegan la violencia de género o a abogados que son maltratadores”, señaló.

“La falta de dotación, capacidad, interés, y el uso reiterado de procedimientos judiciales para maltratar a las víctimas” son los fallos más acuciantes a resolver, ya que, como indicó, “los maltratadores ya lo saben y, en este maltrato institucional, no podemos exigir a las víctimas que denuncien, sino que tenemos que organizarnos desde fuera”.

Llamando a la acción colectiva, Díaz invitó a las participantes a hacer uso de diversas herramientas, como la Ley de Transparencia, para fiscalizar y examinar la actuación de los poderes públicos y, sobre todo, a no darse por vencidas. Como ocurre con María Jesús Correa, abogada feminista y expresidenta de la Asociación Derecho y Democracia, cuyo trabajo conjunto con otras 17 letradas ha llevado a que el Tribunal Supremo admita el recurso que interpuso para que se dirima si el uso del nombre Colegio de Abogados de Sevilla, en vez de Abogacía, es o no discriminatorio. Un hito para este grupo, que lleva ya una década pleiteando este caso. Marcadas por “el pesimismo de la razón y el optimismo de la voluntad”, Feministas frente al Fascismo abanderó la esperanza como un acto de resistencia desde Sevilla.

Controversia por el veto de la US

La crítica hacia la gestión de la Universidad de Sevilla marcó el curso de la jornada. Todas y cada una de las ponentes de Feministas frente al Fascismo señalaron la decisión del equipo de gobierno y a su rectora Carmen Vargas. “La rectora representa a la US, pero ni es suya, ni de los profesores, solo y únicamente, sino de toda la comunidad. Por lo tanto, como dijo Unamuno, ni convence, ni espero que convenza nunca”, lanzó Mercedes de Pablo.

A raíz de lo ocurrido, Casado, como secretaria de Mujer e Igualdad de CCOO, explicó en declaraciones a este medio que la acogida por parte del sindicato se dio con tanta celeridad como respuesta para “siempre y cueste lo que cueste, promover aquellas iniciativas que quieran proteger la democracia”. “Este es un acto esencial en el que se habla de la erosión de los sistemas democráticos y de cómo enfrentarse a ellos desde el feminismo, y nos ha sorprendido la actitud de la Universidad de Sevilla, es grave y muy preocupante, pero creemos que es sintomática de los tiempos a los que nos enfrentamos”, enfatizó.

Encuentro para la presentación de Feministas frente al Fascismo, en la sede sevillana de CCOO.

Al respecto, no ha habido explicaciones por este cambio de parecer en el último momento y aclara que, aún siendo un acto político, no se trata de un “acto partidista”. “Entendemos que un acto dedicado a hacer apología del terrorismo o a promover el machismo o una propuesta xenófoba no encaja dentro del marco institucional, pero son legítimos el feminismo y la posición contra el fascismo”, remarcó. “No quisiéramos llegar a pensar que la equidistancia sea la manera en que la US tenga que, quizá, protegerse de los problemas graves que tiene ahora”, en referencia a la infradotación presupuestaria que afronta el sistema público universitario, en el que la US ha hecho sus reclamaciones y cuyo interlocutor es ahora PP y Vox.

“Entre la universidad pública y la privada no solamente hay una diferencia en que tu hija se lo pueda pagar, sino una diferencia del concepto del espacio”, planteó Casado, “la universidad pública sirve para defender los derechos, la conciencia crítica y las posiciones democráticas, es algo a lo que no puede renunciar”.

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