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Vox entra gracias al PP por primera vez en el gobierno de un gran municipio andaluz tras una moción contra el PSOE en Mijas

Ana Carmen Mata, con el bastón de mando. Sentado en primer término, el alcalde saliente Josele González | N.C.

Néstor Cenizo

Mijas (Málaga) —

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Ana Carmen Mata (PP) es la nueva alcaldesa de Mijas (Málaga, 89.502 habitantes), tras triunfar la moción de censura articulada por los populares, Vox y el concejal no adscrito Juan Carlos Maldonado contra Josele González (PSOE), al que sostenían los socialistas, Ciudadanos y el propio Maldonado. El PP completa un dominio absoluto en la Costa del Sol y la provincia, que incluye los diez municipios con más habitantes, y el PSOE pierde su último gran reducto malagueño y el tercero de los más poblados de los que hasta ahora gobernaba en Andalucía. Mijas es el tercer municipio por población de Málaga y 15º de Andalucía. Para Vox, supone entrar en el gobierno de un gran municipio andaluz por primera vez.

Mata es la primera alcaldesa en la historia del municipio, marcado en la última década por las turbulencias políticas. En Mijas se han sucedido pactos, traiciones, denuncias (incluyendo alguna falsa) y vendettas, hasta desembocar en la moción de hoy, en la que logró el voto del decisivo del decimotercer edil. El cambio de rumbo de Juan Carlos Maldonado, que hace apenas tres meses apoyó a González, ha sido determinante. Los socialistas creen que será recompensado por el PP, como ya ocurrió con el tránsfuga Juan Cassá.

Lo que pasa aquí, admiten todos, es diferente, y tiene mucho que ver con el peso de Juan Carlos Maldonado y, hasta ahora, Ángel Nozal, el factótum histórico del PP local, hoy teóricamente sin peso orgánico en el PP, pero sentado en primera fila.

La amnistía como argumento

Teóricamente, la moción se articula por cuestiones locales, pero la nueva regidora, el portavoz de Vox y el propio Maldonado fueron más allá para justificarla, citando la situación política nacional como aspecto clave. Maldonado, con pasado en Ciudadanos y PSOE, y expulsado de Por mi Pueblo en junio precisamente por negarse a apoyar al PP, fue el más explícito. “No quiero ocultar que [la amnistía impulsada por el PSOE y otros grupos parlamentarios] ha tenido una influencia decisiva y definitiva”, dijo, mientras los ediles del PSOE ponían cara de asombro. “Un ser humano vale no por lo que dice, sino por lo que hace”, y entonces los socialistas rieron abiertamente.

Mata defendió la moción apelando, primero, a su legitimidad: Vox, PP y Por mi Pueblo (por el que se presentó Maldonado) sumaron en torno al 46% de los votos el 28 de mayo, un porcentaje en realidad similar al que sumaba la anterior formación de gobierno. Las elecciones las ganó el PSOE, y la diferencia de la suma PP-Vox y PSOE-Ciudadanos fue de dos puntos porcentuales a favor de los primeros.

El segundo argumento fue la supuesta opacidad en torno a las cuentas municipales. En 2022, se abonaron 32 millones de euros con reparos del interventor, servicios en precario y facturas y expropiaciones sin pagar. El alcalde saliente aseguró que el Consistorio tiene deuda cero y un remanente de 120 millones de euros, que ya estarían comprometidos, según el PP.

Además, Mata atacó al alcalde saliente por, según dijo, usar el Ayuntamiento como trampolín político, afeándole la visita de Pedro Sánchez al Cala Mijas Fest. “El Ayuntamiento no puede ni debe ser usado como ariete para confrontar ni como escudo para las decisiones del Gobierno de Pedro Sánchez”, dijo la alcaldesa, que a continuación criticó “algunas” de esas decisiones de ámbito nacional: “Son indefendibles: los mijeños no están a favor de la amnistía”.

“Hay personas que tienen precio”

Mata avanzó que asumirá las competencias de Igualdad, un previsible flanco débil por su dependencia de Vox. Emocionado, el portavoz del partido ultra, Juan Carlos Cuevas, tuvo que dejar de leer su discurso.

Amadrinada por Esperanza Oña, y durante años edil en Fuengirola, Mata defendió que no es una “paracaidista”. “Pasa por encima de todos sus compañeros para colocarse la primera. Detrás de todo esto está larga mano del PP de Málaga y Andalucía”, denunció el exalcalde González, que denunció que la moción no tiene “causas reales”, sino el “reparto de cargos”. Los socialistas creen que la moción se ha urdido a nivel provincial y andaluz, y ven tras ella la mano de Elías Bendodo.

La nueva regidora llega al cargo saltando directamente del número seis en las listas a la candidatura, lo que ha permitido evitar no sólo a Nozal sino a su núcleo duro. De ahí que los socialistas lo califiquen de “doble traición”. “Es un asalto a golpe de chequera, comprando voluntades para okupar el sillón de alcaldía”, dijo Roy Pérez, concejal del PSOE: “Hay personas que tienen precio y chaquetas de todos los colores, y si tienen precio, siempre hay alguien dispuesto a comprar con dinero de todos. Estaremos vigilantes para ver cómo se paga”.

Concejal no adscrito y ¿fuera del gobierno?

Más allá de la alcaldesa, el gran protagonista del Pleno fue Juan Carlos Maldonado, exalcalde, exPSOE, exCiudadanos, ex Por mi Pueblo, exsocio de PSOE y Ciudadanos, y ex enemigo del PP, y ahora socio de PP y Vox, y teóricamente no adscrito, aunque a estas alturas ya no se sepa muy bien.

Blandiendo un informe del secretario, el equipo de Gobierno saliente había maniobrado en las semanas previas a la moción para arrojar de vuelta al PP el argumento al que se abrazaban los populares hasta hace dos semanas y del que ahora rehúyen. A saber: que, dado que Por mi Pueblo había expulsado a Maldonado, al concejal veleta hay que catalogarlo como no adscrito. Y esto, según jurisprudencia del Tribunal Supremo, le inhabilitaría para asumir alguna responsabilidad en el nuevo gobierno de Ana Carmen Mata. Quedarse sin la tenencia de Alcaldía y la delegación de Economía y Comercio que ocupaba con el PSOE y Ciudadanos en un gobierno de PP y Vox, precisamente propiciado por él, va a ser para Maldonado un trago difícil de digerir.

Ocurre que el PSOE ha abrochado su venganza con un informe jurídico que deja poco margen para la duda. Según ese documento, firmado por el secretario del Ayuntamiento el pasado 24 de octubre, Maldonado es concejal no adscrito desde el 16 de junio, fecha en la que el partido por el que concurrió a las elecciones (Por mi Pueblo) presentó un escrito solicitándolo.

Da igual, dice el secretario, que el Pleno solo “tomara razón” de esa condición el pasado 25 de octubre, justo cuando Maldonado dejó de ser aliado del PSOE y Ciudadanos, para convertirse en socio de PP y Vox. Da igual que ahora Por mi Pueblo haya presentado un escrito de urgencia informando de su reconciliación con Maldonado. Da igual que el partido que pidió por escrito que se le considerara no adscrito (el PP), ahora se desgañite para lo contrario, y que el partido que hasta ahora lo integró en el gobierno como si no lo fuera (el PSOE) ahora exija su repudio.

La consideración de no adscrito tiene otra consecuencia que puede alterar el próximo gobierno: es irreversible, aunque el secretario admite que hay dudas. Maldonado pasó a ser no adscrito antes de que se constituyera el Pleno, y eso hace que el caso sea tan singular que no hay precedentes.

Una década de enredos

En realidad, este entuerto da continuidad a casi una década de enredos en Mijas. La enemistad de Maldonado con Ángel Nozal (PP) desde que traicionó su pacto (en 2015) ha marcado la política municipal. Tras romper con Nozal, que le declaró su rivalidad eterna, Maldonado fue alcalde con un gobierno Ciudadanos-PSOE-Costa del Sol Sí Puede; Ciudadanos-PSOE; y, finalmente, solo Ciudadanos. Durante meses, gobernó un municipio con cien millones de presupuesto con cinco concejales sobre veinte posibles. Y en un mandato (2015-2019), Mijas conoció cuatro gobiernos distintos.

El mandato 2019-2023 fue el de la reconciliación PSOE-Ciudadanos (todavía con Maldonado), gracias a su animadversión común por Nozal, quien a su vez fue expedientado por el PP por negarse a dar su voto a Maldonado. Finalmente, el propio Maldonado se marchó de Ciudadanos cargando contra su antiguo partido, hasta el punto de que dejó de hablarse con sus excompañeros de grupo municipal.

Pero aún guardaba una (o varias) vidas políticas. Se enroló en Por mi Pueblo, y el pasado mayo obtuvo el acta de concejal decisiva para decidir el gobierno municipal. Contra el criterio de Por mi Pueblo, optó por el PSOE y Ciudadanos. Tres meses después, cambió de criterio y volvió al redil. Entre medias, se marchó Nozal, y el PP puso al frente a Ana Carmen Mata, ajena al núcleo duro del enemigo íntimo de Maldonado. 

De la relevancia de la moción daba cuenta la nómina de cargos en el salón de Plenos y en el patio del Ayuntamiento, donde se habilitó una pantalla. Estaban José Ramón Carmona, presidente del PP malagueño, para felicitar a la alcaldesa entrante; Daniel Pérez, secretario general provincial del PSOE, para ayudar en el trago al alcalde saliente; el portavoz en el Parlamento andaluz de Vox, Manuel Gavira, para sellar su primer gran éxito municipal en Málaga; militantes de Ciudadanos para arropar a José Carlos Martín y los otros dos ediles en la despedida del poder municipal; y algunos fieles que aplaudieron con fervor la intervención de Maldonado, quien, desde 2015, tiene la llave de todo en Mijas. 

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