Moreno asciende a Sanz, su hombre fuerte, como contrapeso al vicepresidente de Vox en el nuevo Gobierno andaluz
Juanma Moreno se ha rodeado prácticamente del mismo equipo que tenía para afrontar su primer Gobierno de coalición con Vox: repiten diez consejeros de los 13 que componen el nuevo gabinete (una menos que en el mandato anterior).
Sin embargo, la cúpula se ha reforzado con una pátina más política, con tres vicepresidencias: una de ellas en manos del portavoz andaluz de la ultraderecha, Manuel Gavira; y las otras para dos referentes del PP andaluz, personas de la estrecha confianza del presidente que repiten en sus cargos: Antonio Sanz, el todopoderoso consejero de la Presidencia, Sanidad y Emergencia; y Carolina España, titular de Economía, Hacienda y Fondos Europeos. España volverá a ser la portavoz de la Junta.
“No es un gobierno de unos contra otros, es un gobierno de estabilidad para cuatro años. Es un gobierno de gestión y de progreso”, ha descrito Moreno en su comparecencia, en el Palacio de San Telmo, donde ha insistido en reivindicar la “vía andaluza” de moderación. “No es una frase hecha. El rumbo está definido por la moderación y el respeto a quienes no piensan como nosotros”, ha subrayado.
Gavira figura como número dos en el orden de prelación del nuevo Ejecutivo, aunque no tenga el mismo peso político que los otros dos vicepresidentes ni será quien sustituya al presidente en el Consejo de Gobierno cuando Moreno esté enfermo o no pueda asistir. Esa suplencia la hará Sanz, el vicepresidente primero.
El portavoz de Vox será el vicepresidente segundo y gestionará la macrocartera de Turismo, Desregulación, Justicia y Administración Local, con un gasto anual aproximado de 1.200 millones de euros, dentro de un Presupuesto Autonómico que ronda los 52.000 millones.
El nuevo Gobierno andaluz es muy continuista: sólo tiene tres nuevas caras (una de ellas la de Vox) y sólo salen dos personas del anterior gabinete, la titular de Medio Ambiente (Catalina García) y el de Turismo (Arturo Bernal). Habrá siete mujeres y seis hombres. Repite la consejera de Educación, Carmen Castilla; la de Cultura, Patrimonio Histórico y Deporte, Patricia del Pozo; la de Empleo, Rocío Blanco [que lleva en el gabinete desde el primer Gobierno con Ciudadanos]; la de Servicios Sociales, Familia e Igualdad, Dolores López; el de Agricultura, Pesca, Agua y Desarrollo Rural, Ramón Fernández-Pacheco; y la de Vivienda, que añade competencias sobre Juventud y Ordenación del Territorio, Rocío Díaz.
El consejero Jorge Paradela pierde el área económica, y será el consejero de Universidad, Industria, Energía e Innovación, asumiendo la política universitaria que antes gestionaba en una cartera aparte el fallecido José Carlos Gómez Villamandos. El área de Sostenibilidad y Medio Ambiente recae en Adolfina Martínez, que hasta ahora era secretaria general de esta consejería; y habrá una consejería exclusiva de Fomento y Movilidad, que dirigirá el que era viceconsejero de este área, Mario Muñoz-Atanet. Moreno ha creado una consejería nueva, que anunció en campaña electoral, para gestionar un área de Inteligencia Artificial, Desarrollo Digital y Administración Pública, y que pilotará José Antonio Nieto, hasta ahora responsable de Justicia.
“He optado por mantener el tronco común del Gobierno, tienen experiencia y la base es sólida. No he querido tocar lo que funciona”, ha defendido el presidente. Moreno ha aprovechado para volver a defender el acuerdo de Gobierno que firmó con Vox la semana pasada y ha asegurado que ninguna de las 150 medidas que aparecen en el documento le ha provocado “controversia”. “No existe nada en lo que haya una controversia con lo que hemos defendido en el PP en los últimos años”, ha subrayado.
“Gavira va a ser un socio fiable. Vox no puede imponerle su ideario al PP ni el PP a Vox. Estamos sujetos a un acuerdo, lo que está dentro es lo que nos ata, ¿fuera del acuerdo habrá diferencias? Sí, las habrá. Mi obligación es encapsular al Gobierno de la confrontación partidista y electoral, lo voy a intentar a pesar de dos procesos de alto voltaje como las generales y las municipales”, dice.
Moreno ha explicado por qué hace tantas referencias a la Constitución y al Estatuto de Autonomía al referirse a su acuerdo con Vox. “Porque hay declaraciones por parte de la oposición que hace hipérboles sobre este acuerdo. Ellos han dicho que hay incumplimientos e ilegalidades, y tanto en el preámbulo como en el texto se hace referencia a la Constitución y al Estatuto, como es obvio”, dice.
Preguntado por Antonio Repullo, su número dos en el PP andaluz, el presidente ha admitido que podría haber estado “perfectamente” en su gabinete, pero que ha optado por mantenerle en su puesto orgánico para abordar los dos procesos electorales previstos para el próximo año, las legislativas y las municipales de mayo de 2027.
Moreno ha adelantado que “se van a revisar todos los impuestos a la baja”, no sólo la eliminación de las tasas medioambientales que se ha comprometido a eliminar en el pacto con Vox.
Decreto de estructura, la letra pequeña
La composición del nuevo Gobierno andaluz, que tomará posesión este mismo viernes, era el primer test del acuerdo político suscrito entre PP y Vox la semana pasada. En ese documento sólo aparece el nombre de la consejería que ostenta Gavira, con rango de vicepresidencia, más lo que parecía una pista en boca del presidente al presentar el pacto: que serán las mismas competencias que en su día gestionó su primer socio de Gobierno, el líder de Ciudadanos y también vicepresidente, Juan Marín.
El decreto de estructura del nuevo Ejecutivo será la guía para saber si, en efecto, las competencias y el presupuesto que maneje el vicepresidente de Vox son las mismas que tuvo en sus manos Marín. Gavira se hace con políticas que hasta hoy estaban repartidas por tres consejerías distintas: Simplificación administrativa (“lo que ellos llaman Desregulación”, en palabras de Moreno) estaba en la cartera de Presidencia; Turismo; y Justicia y Administración Local.
Tronco común
El Gobierno andaluz que nombró Moreno en el arranque de la pasada legislatura no fue el mismo que terminó el mandato. El presidente cambió piezas en el camino, sustituyó a la consejera de Fomento y Vivienda, Marifrán Carazo, para enviarla de candidata a la Alcaldía de Granada en las municipales de 2023 [terminó ganándose la plaza], y quitó a la consejera de Agricultura, Carmen Crespo, para postularla en las elecciones europeas de 2024.
En ese mitad de mandato, Moreno aprovechó para resetear a la mitad del gabinete para dar un nuevo impulso a la legislatura: cambió a las titulares de Salud y de Educación -sobre todo la primera, muy desgastada por las causas judiciales abiertas por los contratos a dedo con clínicas privadas-, pero las mantuvo dentro del gabinete, cambiándolas de cartera. La única salida fulminante que el presidente forzó fue precisamente el de la nueva consejera de Salud, Rocío Hernández, destituida junto a toda la cúpula de su departamento por el escándalo de los cribados de cáncer de mama, en noviembre de 2025.
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