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ARAGÓN

La cultura que mueve el mundo (rural) cada verano

Festivales asentados como el Puerta al Mediterráneo en Teruel, el más antiguo de Aragón, conviven con nuevas propuestas para dar vida a los pueblos

Son “un valor añadido” para la economía de los pueblos y un “elemento más de atracción turística”, explican los organizadores

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Ultima edición de la Quema de Artistas, dentro de los Festivals del Matarranya

Ultima edición de la Quema de Artistas, dentro de los Festivals del Matarranya

Apenas suman unos cientos de habitantes censados, pero cuando llega el verano y la población se multiplica, se vuelcan para que la cultura de calidad sea una seña de identidad de sus pueblos y un atractivo más para quienes les visitan. La cultura mueve el mundo, también el mundo rural, y los festivales que salpican Teruel y Aragón son una buena muestra de que es una herramienta tan válida como cualquier otra para dinamizar el mundo rural. Llega el verano, se levanta el telón.

Son “un elemento más de atracción turística” y generan “un valor añadido significativo para la economía del territorio”. Ese valor, explica el veterano alcalde de Rubielos de Mora, Ángel Gracia, justifica los esfuerzos que hacen los pequeños ayuntamientos para sostener estos festivales como en el caso del Festival Puerta al Mediterráneo, en esta localidad y en la vecina Mora de Rubielos, en Teruel, que este año celebrará su 31 edición. “Ha mantenido la llama encendida”, convirtiendo la cita en el más antiguo de los festivales de artes escénicas de Aragón, a pesar de que los años de la crisis y la falta de apoyos institucionales pusieron contra las cuerdas la supervivencia del festival en algunas ediciones.

Ahora han puesto su experiencia al servicio de los Festivales de los Castillos de Aragón, con el apoyo del Gobierno de Aragón, para ofrecer una programación artística caracterizada por utilizar estos emblemáticos espacios del patrimonio aragonés como escenarios.

Hasta 16 actuaciones conforman la programación de artes escénicas bajo esta marca común entre julio y agosto en Illueca y Sádaba (Zaragoza) y Valderrobes, Rubielos de Mora y Mora de Rubielos (Teruel), cuya colaboración permite “una mejor programación en todos ellos”, además de mejorar la planificación para “llegar a más gente”, según explica el director general de Cultura del Gobierno de Aragón, Nacho Escuín.

El programa incluye una variada muestra de artes escénicas, en el amplio sentido de la palabra, que van desde las propuestas musicales al teatro, la magia o el humor, con el punto de unión de aprovechar espectaculares castillos como escenario.

El Ejecutivo autonómico apoya este año estos festivales organizados por los respectivos ayuntamientos, que comenzarán en Illueca, del 12 al 14 de julio, Sádaba acogerá representaciones del 26 al 28 de julio y del 3 al 5 de agosto Valderrobres. Por último, del 11 al 16 de agosto se celebrará la 31 edición del Festival Puerta al Mediterráneo.

“Tenemos escenarios excepcionales”, destaca Toño Monzón, programador cultural del Festival Puerta al Mediterráneo desde 2008 y ahora encargado de los espectáculos del Festival de los Castillos de Aragón: “Se trata de poner la experiencia del festival de Mora de Rubielos y Rubielos de Mora al servicio de las otras localidades”.

Variedad bajo una misma marca

En lugares como el Matarranya, también en Teruel, la entidad comarcal canaliza bajo la marca “Festivals del Matarranya” varias citas culturales organizadas por la entidad comarcal o promotores particulares, y que son ”el reflejo de las inquietudes culturales tanto a nivel personal como grupal de los ciudadanos”, explican desde la comarca.

La programación de los “Festivals del Matarranya” comenzó hace unas semanas con la “Quema de artistas” y sus propuestas de poesía música y gastronomía en las localidades de Valderrobres, Beceite y Cretas, aprovechando el fin de semana de San Juan.

Organizada por la asociación “El Patio de Atrás”, “Quema de artistas” comenzó su andadura en 2012 en Beceite y progresivamente ha ido ampliando sus actividades a otros municipios. Música y poesía son la seña de identidad de esta cita, la primera de un largo verano en el Matarranya turolense.

La siguiente propuesta es en La Fresneda y Calaceite, que acogerán los días 7 y 21 de julio, respectivamente, las actuaciones musicales de “Matarranya y música”, buscando ofrecer “música en escenarios mágicos, lugares de una sonoridad y características especiales”.

Ya disfrutaron del Franja Rock, el 30 de junio en Peñarroya de Tastavins; y llegará Nit en Blanc en Mazaleón, el 14 de julio con música, teatro, circo, danza y gastronomía

El Ciclo de Órgano el 22 de julio en Fuentespalda cerrará el mes y los días 3, 4 y 5 de agosto el festival Matarranya Íntim en Valjunquera con el que se cierran los festivales.

Este último es un festival itinerante que cada año se celebra en un municipio de la comarca con el objetivo de mostrar teatro y danza para todas las edades, performance, títeres, música, teatro de texto y de sombras, impro-clown o vodevil en unos escenarios poco frecuentes.

El público entra a las casas, en las que se representan piezas de una duración aproximada de 20 a 30 minutos y otras de 1 hora, que se repiten en sesión continua a lo largo de todo el fin de semana.

La singularidad

Otros festivales de la provincia de Teruel buscan la singularidad y en ella han encontrado un hueco que les asegura público cada año. Junio se despidió con pequeños festivales de gran impacto que atesoran experiencia y reconocimiento: Poborina Folk en El Pobo de la Sierra cumplió 20 ediciones ofreciendo música de raíz de todo el mundo y Tamborile, en Mezquita de Jarque, llegó a la décima edición con la música de calle como protagonista.

Si algo tienen en común estos festivales, junto a otros como El Gaire de Pancrudo, es que se desarrollan en municipios que apenas llegan a los cien habitantes pero consiguen implicar de manera desinteresada a vecinos y veraneantes para acoger a miles de personas durante un fin de semana.

Estos festivales ofrecen su programación de manera gratuita, financiada gracias a las consumiciones en barras, venta de camisetas y material promocional y alguna ayuda.

“El festival reivindica haciendo”, explicaba durante la presentación de Tamborile uno de los organizadores, Fede Sancho, “es una manera de demostrar que en los pueblos se pueden hacer cosas, tienen vida”.

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