Cinco años después del cierre de la central térmica de Andorra: “La gente se va del pueblo para buscarse la vida”
La central térmica de Andorra terminó su actividad hace ya cinco años, el 30 de junio de 2020. Los trabajos de desmantelamiento concluyeron el 31 de julio de 2024 y pusieron punto y final a una planta que marcó el desarrollo económico e industrial de la zona durante décadas. El alcalde de Andorra, Rafael Guía, valora negativamente el periodo desde el cierre, un tiempo en el que “no se ha recuperado el empleo que se perdió”. Expone que un proceso de transición justa debería ser “rápido y acompañado, no puedes cerrar un complejo que daba trabajo a mucha gente sin tener nada a cambio”. El alcalde considera que desde la empresa adjudicataria, Endesa, y desde el Ministerio de Transición Ecológica, no se ha actuado con la suficiente celeridad.
Asegura que en los proyectos del Nudo Mudéjar no hay “ningún avance”, aunque se han creado dos parques solares que “nada tienen que ver con el plan de acompañamiento. Crean empleo estacional, pero a largo plazo solo se quedan seis o siete personas”. Los trabajadores de Endesa, cuando cerró la central, fueron trasladados a otros puntos de España “con la promesa de volver lo antes posible”. Sin embargo, cinco años después continúan desplazados de su lugar de residencia, tal y como denuncia Alejo Galve, líder de UGT en Teruel y ex trabajador de la central, que ahora ejerce en Cataluña: “Había un acuerdo por el que nos recolocaban, pero en el momento que pudiesen nos acercarán a la zona, queremos volver porque fue lo que se nos dijo”. Pese a esto, asegura estar aliviado porque pudieron mantener los puestos de trabajo, algo que no les ocurrió a los trabajadores de las subcontratas.
Operativa durante más de cuatro décadas, la Central Térmica de Andorra fue construida entre 1974 y 1979, dejando una huella significativa en la región de Teruel. En 2018, Endesa solicitó su cierre, y la planta cesó su actividad el 30 de junio de 2020, al no poder afrontar las inversiones requeridas por la normativa europea de emisiones. Este cese dio inicio a un complejo proceso de desmantelamiento, que concluyó en julio de 2024 e incluyó la demolición de estructuras icónicas como su chimenea y torres de refrigeración en 2023, un hecho que generó controversia por la pérdida de patrimonio industrial.
El desmantelamiento fue una operación de gran magnitud, con una inversión de 60 millones de euros y la participación de hasta 312 trabajadores, muchos de ellos de la zona.
Plan de acompañamiento
Finalizado el desmantelamiento de la central, la empresa planteó un plan de acompañamiento para alcanzar a todos los sectores afectados por el cierre. Este plan incluye el desarrollo de un programa de autoconsumo solar fotovoltaico en una decena de municipios del Nudo de Transición Justa, según exponen desde Endesa. Se plantean siete proyectos renovables hibridados, dos proyectos de almacenamiento con baterías, un proyecto de hidrógeno verde y un compensador síncrono y, por el momento, solo hay dos parques solares “que no dan mucho trabajo a largo plazo”, expone el alcalde.
Desde el Ayuntamiento aseguran que todavía no se ha puesto en marcha. El alcalde expone que Endesa explica el retraso en que no tienen las declaraciones de impacto ambiental de lo siete parques hibridados con los que se presentaron al Nudo Mudéjar: “Esperamos que el Ministerio vaya rápido porque ya llevamos mucho retraso y a la vuelta del verano puedan dar esa declaración que permita ejecutar a Endesa su plan de acompañamiento”. Considera también que esta empresa tiene una “responsabilidad histórica” con el territorio, en el que lleva instalada cincuenta años.
La empresa sostiene que entre los años 2023 y 2025 ha completado la construcción de dos plantas de generación renovable en el emplazamiento de la Central Térmica y aseguran que esperan “recibir en el próximo trimestre la Declaración de Impacto Ambiental de nuestro proyecto energético, en el que hemos colaborado con la Administración en aspectos tan relevantes como las medidas ambientales que lo acompañan. La agilidad en los tiempos de tramitación de nuestro proyecto energético por parte de la Administración, tanto central como autonómica, es una de las claves fundamentales para facilitar un rápido desarrollo del plan de acompañamiento y de la creación de empleo asociada al mismo”.
Mientras tanto, la población en la zona desciende, según explica el alcalde, en la última década han perdido 1.200 habitantes: “Desde que se empezaron a cerrar las minas, es un goteo continuo de personas de población que también repercute en los ingresos del municipio”. Galve asegura que la situación es “mucho peor que en el 2020, porque se perdió mucho empleo, no sé ha recuperado, Endesa no está cumpliendo los planes de acompañamiento, de todas las empresas que se anunciaron, no ha llegado ninguna”. Considera que ha habido “muchas promesas” desde la clase política, pero “se están quedando en papel mojado, la gente se va del pueblo para buscarse la vida”.
Nudo Mudéjar
El Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico ha concedido más de 376 millones de euros de ayudas para apoyar 120 proyectos en la zona de Transición Justa de Aragón, con una estimación de creación de 1.447 empleos a largo plazo (empleos en construcción aparte). Además de 37 millones en ayudas sociales. En la zona de Transición Justa de Aragón son 34 los municipios que alojan proyectos que han recibido ayuda, tanto de la línea de municipios mineros, como para empresas y proyectos en zonas de Transición Justa.
Endesa ha anunciado una inversión de 1.800 millones de euros para “reavivar el tejido económico de la zona”, según fuentes de la compañía. El plan contempla la construcción de 1.843 MW de potencia renovable, que, según las mismas fuentes, generará más de 6.300 empleos equivalentes durante la etapa constructiva y 370 empleos directos vinculados al proyecto. En línea con este objetivo, Andorra transitará de la producción de energía con carbón a la generación de energía limpia, con una potencia instalada de 1.843,6 MW.
La construcción de estas instalaciones, a cargo de Endesa a través de su filial renovable Enel Green Power España, demandará una inversión superior a los 1.800 millones de euros. Desde Endesa sostienen que, junto con el plan socioeconómico, se generarán más de 6.300 empleos equivalentes hasta agosto de 2029, de los cuales más de 370 serán empleos directos ligados al proyecto renovable. Adicionalmente, una vez implementado el plan de desarrollo socioeconómico, se sumarán otros empleos estables a largo plazo. En total, la compañía y sus socios estiman que el plan generará 500 puestos de trabajo fijos y de largo plazo para 2029, superando “ampliamente los empleos directos e indirectos que generaba la central térmica”, según se ha informado.
La aportación del Ministerio para la Transición Ecológica y Reto Demográfico supone un 16,76% de la inversión, un total de 2.468 millones. 2.132 millones se van a destinar al macroproyecto de hidrógeno verde Catalina.
Proyecto Catalina
En cuanto al proyecto Catalina, tanto Galve como Guía esperan que se lleve a cabo. Sin embargo, el responsable de UGT destaca que, aunque llegase a la zona, “no sería hasta 2027 o 2028, ojalá llegue con todo el empleo que prometen”. El alcalde asegura que tienen “mucha confianza” en esta fábrica de hidrógeno verde: “Estamos apoyando porque vemos que si fructificara supliría todo el empleo que se perdió, colaboramos con ellos y tenemos la esperanza de que se instale definitivamente porque es la solución real”.
Sin embargo, este proyecto también tiene voces en contra debido a su impacto ambiental, ya que consumiría entre un 8% y un 10% del abastecimiento total de agua de Aragón, según la Fundación Renovables. Los pliegos determinan que el sistema de aguas que alimente la planta tendrá un caudal de 614 m³/h que se destinarán a los sistemas de desmineralización del agua y de refrigeración. Por tanto, el proyecto prevé que anualmente se consuman 5.246.000 m³ de agua. Si se compara con el dato de consumo para sectores económicos, el consumo previsto es del 20,7% del total para esas actividades productivas y del 3,7% del total de abastecimiento de agua para Aragón. Sin embargo, desde la Fundación calculan que en la fase dos aumentaría “notablemente el consumo de agua de la zona, ya que sería necesario entre el 21% y el 42% del abastecimiento de agua a los sectores económicos”.
La previsión es que empiece a funcionar en diciembre de 2027 y su objetivo es conectar los electrolizadores de Andorra con una planta de amoníaco de Sagunto a través de una tubería de hidrógeno que aún no forma parte de los proyectos presentados. Se trata de un megaproyecto liderado por un consorcio formado por Copenhaguen Infraestructure Partners (CIP), Enagás Renovable, S.A. y Fertiberia, con una inversión total de capital asciende de 2.350 millones de euros.
Según denuncia la Fundación Renovables en su informe ‘Proyectos de H2, ¿El tamaño importa?’, en los pliegos no aparece qué tecnología de electrolizador se implantará, lo que afecta al consumo eléctrico de la planta. Para hacer frente al consumo eléctrico necesario, tendrán que “instalar más capacidad renovable en la zona, la suficiente como para que las energías limpias supongan el 90% de electricidad de la red, de acuerdo con la normativa, o la planta se verá obligada a realizar acuerdos de compra de electricidad”.
La fase 2 está prevista en 2030 y aumentaría en cinco o seis horas el tiempo de funcionamiento de la planta, lo que supondría “en el mejor de los casos, las tecnologías renovables tendrían que estar funcionando prácticamente todas las horas del año (8.342 h de 8.760 h) y en el resto de los casos las exceden, lo que hace que resulte imposible que los electrolizadores funcionen únicamente con la energía proporcionada por estas plantas”. En el informe consideran que sería necesario “hacer un acuerdo de compra de energía o instalar más renovables con sistemas de almacenamiento” y, si se mantiene la misma proporción de energía eólica y solar con la que cuenta el proyecto actualmente, “supondría la instalación del equivalente al 20% de la potencia eólica y fotovoltaica actual en España, para un único proyecto de producción de hidrógeno”.
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