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Los centros educativos de Santander y Torrelavega superan el límite diario de dióxido de nitrógeno en el aire recomendado por la OMS

Representantes de Ecologistas en Acción en rueda de prensa.

Emiliano Castillo

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En Cantabria, la contaminación del aire en los entornos de los centros escolares está por encima de las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Ecologistas en Acción ha presentado este miércoles su informe anual con una conclusión contundente: ninguno de los centros educativos analizados por la ONG en Santander y Torrelavega cumple con los estándares de la OMS. Así, los niveles de dióxido de nitrógeno (NO2), medidos en los 32 centros objeto del estudio, se sitúan por encima de los 10 microgramos por metro cúbico que el organismo sanitario pide para proteger la salud respiratoria de la infancia.

El informe se centra únicamente en el NO2 y deja fuera otros contaminantes como el dióxido de azufre, el benceno, el ozono, las partículas PM2.5 y PM10. Según los representantes de Ecologistas en Acción, si se analizaran también esos parámetros, los resultados serían aún peores. En total, el estudio examina 32 centros educativos: 16 en Santander y 16 en Torrelavega.

José Antonio González Raba y Floren Enríquez, miembros de la junta directiva de Ecologistas en Acción, han comparecido en rueda de prensa para presentar el informe y han señalado directamente a la falta de contundencia política como origen del problema. Según los portavoces de la organización ecologista, la mala calidad del aire en las dos principales ciudades cántabras es el resultado de diversas emisiones que las respectivas administraciones locales no ha logrado mitigar. Entre los principales contaminantes del aire de las ciudades destacan el tráfico rodado, la actividad industrial y el uso de la calefacción.

Los representantes de Ecologistas en Acción también han criticado la zona de bajas emisiones de Santander, al considerar que se ha aplicado en un área con un solo centro educativo, precisamente uno de los que registra mejores niveles de calidad del aire, mientras que otras zonas con más colegios o institutos y peor situación ambiental no han recibido una actuación similar.

Durante su intervención, Raba ha puesto sobre la mesa datos del Instituto de Salud Global (ISGlobal), afirmando que si Santander cumpliera estrictamente con los límites de la OMS, podrían evitarse 165 muertes prematuras al año. Ha añadido también que reducir la contaminación del aire no solo evita fallecimientos, sino que disminuiría drásticamente la incidencia de enfermedades respiratorias y crónicas en la población.

Raba ha lamentado asimismo que, cuando Ecologistas en Acción acudió al Ayuntamiento de Santander para presentar los datos y explicaciones recogidos en el informe, no fueran recibidos. En ese contexto, ha lanzado un mensaje directo a la alcaldesa, Gema Igual (PP): “Más allá del ecopostureo, ¿le interesa realmente la salud de los niños y niñas de Santander?”, ha preguntado retóricamente.

Desde Ecologistas en Acción han calificado los datos que arrojan las mediciones realizadas en los entornos de los centros escolares de Santander y Torrelavega como “muy preocupantes y graves” y han reclamado a los ayuntamientos de ambas ciudades que “se pongan a trabajar” y “adopten medidas”. Entre ellas, la organización plantea la ampliación o rediseño de las zonas de bajas emisiones, incidir en la peatonalización de calles, fomentar la movilidad sostenible, implantar medidas de pacificación del tráfico, plantar más árboles y reducir el asfalto.

Los datos

Para contextualizar los resultados del estudio, primero hay que entender los umbrales de referencia que se utilizan. Por un lado, el límite legal actual fija en 40 microgramos por metro cúbico la cantidad máxima de dióxido de nitrógeno permitida, mientras que el nuevo objetivo marcado por la Unión Europea, que deberá cumplirse antes de 2030, rebaja ese límite a 20.

En el nivel más exigente, las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud advierten de que para proteger realmente la salud –especialmente en población vulnerable, como lo son los menores– no se deberían superar los 10 microgramos por metro cúbico.

En Santander, 12 de los 16 centros educativos superan el objetivo europeo de 20 microgramos por metro cúbico: IES Alberto Pico (36,5), CEIP Nueva Montaña (32,7), IES Santa Clara (31,4), IES José María de Pereda (30,8), CEIP Magallanes/Mendoza/Cisneros (30,7), CEIP Ramón Pelayo (30,5), CEIP Dionisio García Barredo (28,6), CEIP José Arce Bodega (27,4), IES Peñacastillo (26,2), CEIP Cisneros (26,2), IES Albericia (23,2) y CEIP María Blanchard (21,5). Los cuatro restantes tampoco bajan del umbral de 10 microgramos por metro cúbico recomendado por la OMS: CEIP Jesús Cancio (19,9), CEIP Gerardo Diego (17,5), CEIP Menéndez Pelayo (16,6) e IES Villajunco (15,9).

Aunque los datos reflejan una ligera mejora respecto al año anterior, cuando sí se superaba el límite legal de 40 microgramos por metro cúbico en algunos centros, la mayoría continúa en niveles elevados y alejados de los objetivos fijados a medio y largo plazo.

En Torrelavega, todos los centros analizados superan el umbral recomendado por la OMS y varios rebasan también el objetivo europeo de 20 microgramos por metro cúbico. Entre ellos figuran el CPC El Salvador (33,9), el IES Miguel Herrero (26,0), el IES Zapatón (22,5), el CEIP José María Pereda (21,9), el IES Marqués de Santillana (21,5), el IES Garcilaso de la Vega (20,9) y el CEIP Matilde de la Torre (20,1).

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