Julióbriga no es Julióbriga: la verdadera ciudad romana está en Camesa, a kilómetros de distancia del actual yacimiento de Retortillo
Los arqueólogos Lino Mantecón Callejo, Rafael Bolado del Castillo y Pedro Ángel Fernández han cuestionado la atribución tradicional de la ciudad romana de Julióbriga al yacimiento de Retortillo, proponiendo en su lugar el enclave de Camesa-Rebolledo como ubicación más probable de este núcleo urbano prerromano y posterior asentamiento romano.
Así lo recogen en un artículo de investigación arqueológica que ha publicado la Real Academia de la Historia en el último volumen de su revista, en el que se emplaza Julióbriga, la ciudad más importante entre los antiguos cántabros, no en Retortillo (Campoo de Enmedio) sino en Camesa-Rebolledo (Mataporquera).
Una conclusión a la que llegan tras una revisión de las fuentes clásicas, de los resultados de las investigaciones arqueológicas y también de la epigrafía: las diecinueve monumentales inscripciones en piedra halladas en la comarca de Valdeolea.
Según ha indicado Fernández, exdirector del MUPAC y director de las excavaciones de Camesa-Rebolledo, “las evidencias, a pesar de la tradición bien asentada y de atribuciones repetidas y no desinteresadas, convergen en Camesa-Rebolledo como área de singular e intensa romanización en el que identificar Julióbriga”.
Los arqueólogos señalan que “las incertidumbres laten en torno a la atribución tradicional de Julióbriga al yacimiento de Retortillo”, lo que ha motivado una revisión de las evidencias arqueológicas disponibles.
La investigación ha determinado que ambos yacimientos presentan características similares en cuanto a su ocupación inicial. Como ha explicado el equipo de arqueólogos, “tanto Retortillo, la tradicional atribución, como Camesa, muestran una secuencia de ocupación que se inicia sobre el mismo solar urbano, indiciariamente, en época prerromana”. Sin embargo, el hallazgo de un castro de gran extensión en Camesa añade un elemento diferenciador importante en el análisis comparativo de ambos enclaves.
El castro descubierto en Camesa presenta dimensiones considerables que lo distinguen claramente de Retortillo. Los investigadores han precisado que “en Camesa se ha explorado y excavado un castro de gran extensión -un oppidum de 20 ha- situado a las espaldas del yacimiento, que fue conquistado y ocupado por Roma, antes de desalojar a sus pobladores y obligarlos a asentarse en el llano”. Este patrón de ocupación romana resulta coherente con la estrategia militar de la época.
Respecto a la evolución urbana de ambos enclaves, han documentado un desarrollo paralelo durante el período imperial. Ha quedado constatado que “en ambos yacimientos -en Camesa y en Retortillo- el apogeo urbano despega en un momento avanzado del siglo I, con los emperadores flavios, y se mantiene en el siglo II, asistiéndose a su decadencia en el siglo III”. No obstante, la diferencia más sustancial entre ambos yacimientos radica en la evidencia epigráfica.
El hallazgo de términos augustales constituye la prueba más determinante para la reubicación de Julióbriga. Según ha explicado el equipo investigador, existe “un tipo de documento epigráfico voluminoso, rotundo y pesado, difícilmente desplazable, que se repite hasta en 19 ejemplares y que deslinda los prados de la Legión IIII y el territorio de Julióbriga”. Estos términos se han localizado específicamente en el entorno de Camesa-Rebolledo en Valdeolea, no en la zona de Retortillo.
La distribución territorial que definen estos términos augustales resulta determinante para la hipótesis de Camesa. Los arqueólogos han subrayado que “la legión fue la que ocupó y administró el territorio y fue la autoridad imperial la que estableció que esos núcleos recibieran sendos terrazgos como una concesión de privilegio, segregándolos de los prata legionarios”. Este sistema administrativo romano explica la presencia de estos marcadores territoriales.
Las dimensiones del territorio atribuido a cada ubicación revelan diferencias significativas que favorecen la hipótesis de Camesa. Según indican en el artículo “no había que encontrar Julióbriga a 19 kilómetros, o al menos a 10 kilómetros de distancia, sino que estaba en el espacio delimitado por los términos hallados en el entorno de Camesa misma”. La superficie territorial definida por los términos en Valdeolea es sustancialmente menor que la que resultaría de la atribución tradicional.
Las cifras de extensión territorial ponen de manifiesto la incongruencia de la atribución a Retortillo. Los investigadores han precisado que “la diferencia en hectáreas es muy significativa: en el entorno de Valdeolea, los términos definen un territorio de 3.266,6 ha, en tanto que si se adopta el territorio extenso desde los términos hasta la costa se alcanza una superficie estimada de 86.795 ha”. Esta última cifra resultaría desproporcionada para una ciudad que no fue colonia ni recibió asentamientos de legionarios licenciados.
A pesar de las evidencias acumuladas, los investigadores reconocen que se requieren futuras investigaciones arqueológicas para confirmar definitivamente la hipótesis. Ha quedado establecido que “solo un amplio progreso de las labores arqueológicas en el futuro podrá dilucidar entre estas dos hipótesis, pero en las circunstancias actuales, la tesis más razonable, dejando la tradición de lado, pasa por reconocer que Camesa-Rebolledo reúne indicios suficientes para poder atribuirle la identidad de Julióbriga”.
Indican también que la atribución tradicional a Retortillo se debió a circunstancias históricas de investigación. Conforme ha explicado el equipo, “si ambas -Retortillo y Camesa- hubieran sido conocidas cuando el padre Flórez asignó la atribución, no hay duda de que los propios términos augustales habrían llevado a esa conclusión”. Camesa fue descubierta dos siglos después de que se estableciera la identificación tradicional, lo que explica por qué esta nueva evidencia no fue considerada en su momento.
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