En nombre de la humanidad
El otro día, mientras en el Pleno de Santander se debatía el cese del concejal de Personal y del director de Recursos Humanos, la institución envió un comunicado anunciando que las fachadas del Ayuntamiento y del Palacio de La Magdalena se iluminarán de rojo carmesí por el 58 cumpleaños del rey Felipe. Al parecer, es el color del 'estandarte' del Borbón. Pero el equipo de Gobierno del PP corre el riesgo de que el 'rojo' se pueda interpretar de otra manera, dada su connotación histórica-despectiva desde algunos extremos políticos, y ser motivo de desconcierto.
Mientras Santander se tiñe de rojo, otros municipios se destiñen. Cartes, un minifeudo socialista, conocido hasta ahora por su ambición ornamental navideña, ha encendido las luces de alarma en cuanto se ha conocido que habrá un centro de acogida de menores extranjeros en el pueblo, y ha tomado un desvío hacia posiciones más conservadoras. La alcaldesa, Lorena Cueto, lo ha calificado de “castigo”.
Si hace dos años los socialistas denunciaron que rozaba la xenofobia que el PP se negase a abrir un centro de refugiados en Camargo que pagaba el Ministerio, ahora agitan el mismo rechazo que antes reprochaban.
Es decir, que PP y PSOE se han cambiado los papeles en el discurso migratorio. Aunque en el caso de los populares solo actuan con deliberado cinismo para poner ante el espejo la contradicción de quienes predican abrir los brazos a los extranjeros.
El PP milita en la convicción de que le ha colado un gol -si quieres inmigrantes, llévatelos a tu casa- al meter en el corazón del pueblo a 20 chavales a quienes -queda claro- nadie respeta desde ninguna trinchera y que, pese a haber cruzado el Estrecho, siguen siendo moneda de cambio para traficar en estas arenas políticas.
La reacción de los socialistas contradice lo que hasta ahora han defendido, por más que se hayan esforzado en disimular el rechazo con argumentos periféricos, como que la calle donde se alojarán estos menores está protegida por su valor patrimonial. Lo cual, así dicho, sin más contexto, destila aún más prejuicios. Parece que los menores hacen feo en primera línea.
Al otro lado, al Gobierno de Cantabria la elección este ayuntamiento socialista le permite regodearse en el espejo de su contradicción e incluso denunciar que el PSOE estigmatiza a esos niños. Sucede que tal ficción discursiva tampoco engaña a nadie. La presidenta Buruaga también finje ante los micrófonos porque ha estado recurriendo la llegada de estos menores, a los que no quiere en Cantabria. “Traslados forzosos de Pedro Sánchez”, les llama.
Lo más desasosegante es que, dentro del propio PSOE, todavía nadie ha tenido la sensatez y la humanidad de rebatir la reacción de una alcaldesa socialista que ha encendido una abominable corriente de furia y odio en su pueblo como si fuese un candidato de la ultraderecha xenófoba.
Por lo que hemos visto, los menores no han llegado a un territorio seguro y desafortunadamente tampoco habrá otros lugares en Cantabria que levanten la mano para acogerles. Los gritos, el desprecio, la inquina que destilan algunos vecinos ha encendido una hoguera muy peligrosa y profunda.
Lo hemos visto antes, durante toda la historia de la humanidad. Lapidaciones, cazas de brujas. Pensábamos que la civilización y la educación nos protegía ya de caer en estos prejuicios ridículos y absurdos. Pero no se han disuelto, volvemos a estampas de barbarie.
En medio de este desasosiego algunos vecinos plantean organizar patrullas y vigilar que los niños no entren al pueblo, porque como dijo una señora a voces “aqui tenemos adolescentes que ya no van estar seguros”.
Los únicos menores que no van a estar seguros en Cartes son los que están por llegar. Son ellos los que necesitan ser protegidos frente a las hordas de prejuicios.
Alguien debería reivindicar el derecho a vivir sin fronteras ni estigmas. Alguien debería proteger a los menores extranjeros, por el momento, frente a esta reacción inmoral e inhumana.
Los únicos que dan miedo son los que apelan a la seguridad. Esos vecinos infectados de odio, de miedo y de recelos. Ellos son la única amenaza, aunque no sean capaces de percibirlo, y alguien nos tiene que proteger de ese virus de la intolerancia.
Sobre este blog
Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
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