Políticos que tienen fomo
Tengo un amigo que colecciona palabras. Todas las noches se va a la cama con una nueva captura en su zurrón. Lástima que al despertar la haya perdido (tal vez por eso busque una nueva y haya acabado desarrollando un TOC lingüístico). Pero la mejor estrategia contra la desmemoria es la escritura. Las capturas van siendo transferidas a un papel. Aquí va la cosecha de los últimos días:
Lemniscata: Suena fantástico aunque parezca el nombre de una enfermedad. Se trata de ese ocho tumbado a la bartola o que parece el antiguo pez del cristianismo, pero que representa el concepto matemático de infinito.
Un quesiqué no existe, no es una cosa. Es una pregunta con respuesta difícil, casi imposible. Vamos, un enigma. Debiera ser una palabra de uso habitual, pero se ha perdido en el desván de las palabras en vías de extinción.
¿Cómo se llama ese canal que hay encima del labio (o debajo de la nariz, según se mire?). Filtrum. El filtrum se forma al cerrarse la cara en el tercer mes de gestación del feto, algo así como el lacre de las viejas cartas.
Más difícil de memorizar es la escotadura supraesternal. Ese hoyuelo que hay en la base del cuello, debajo de la nuez de Adán, o encima del esternón, según se mire. Es un término técnico que hay que escribir 564 veces para memorizarlo, ejercicio que imagino al que dedican las noches los MIR de guardia en Valdecilla cuando no tienen que remendar a alguien.
También las expresiones valen. Ahí van dos: el pie de Morton y el hueso de la risa. El uno no lo tenemos todos, pero el otro sí (sería un problema no tenerlo). Dudley Joy Morton describió en 1935 (se conoce que antes nadie se había fijado) que en algunos ejemplares de la especie humana el dedo gordo del pie es más corto que el dedo colindante. El hueso de la risa, por su parte, es un mentiroso: ni es de hueso ni da risa: es el nervio cubital, que está en la parte de atrás del codo, y que produce como una descarga eléctrica que da un poco de dolor cuando uno de se da un golpe.
Pero el palabro irresistible, la auténtica pieza de caza mayor es hipopotomonstrosesquipedaliofobia (sí, tomen un poco de aire). Hipopotoetcétera tiene un significado irresistible y de una lógica brutal, como suele decirse: miedo irracional a las palabras muy largas o complejas.
Según la Real Academia Española (RAE), el español o castellano tiene 93.000 palabras, ampliable hasta 100.000 (no me pregunten por qué), incluidos 19.000 americanismos. Si se echa mano del diccionario histórico, el total asciende a 150.000, aunque la diferencia corresponde a palabras en desuso o simplemente perdidas como las neuronas que se apagan con la edad o por desuso. Como compensación, las nuevas generaciones incorporan nuevos vocablos. Ahí va uno: Fomo.
Fomo viene del inglés (signo de los tiempos) y representa el miedo a perderse algo (Fear of missing out). Yo creía que miedo a perderse algo era el pánico a perder el autobús o las llaves o el bolso o a no ser invitado a la fiesta del verano en la urbanización de adosados, en el caso de que alguien quiera ser invitado a ese tipo de festejos. Pero, no. Se trata de la obsesión, no tanto de estar en todas partes, esa ubicuidad a la que tan propicia son las redes sociales, sino por aquellos acontecimientos significativos en los que sí se quiere estar, pero al que no invitan porque uno a veces ni es una nota al pie de página del almanaque Gotha. Vamos, la envidia de toda la vida.
Nuestros políticos tienen fomo. Lo tienen de siempre y a esgalla. Lo tienen desde mucho antes de que se adoptara el acrónimo inglés.
Todos los políticos tienen fomo, ya digo, tengan mando en plaza o no. La última incorporación al plantel es la del delegado del Gobierno en Cantabria (antaño gobernador civil), Pedro Casares, cuyo nombramiento hará que su presencia entre los indígenas o nativos sea 24/7, tras el cese de sus responsabilidades en Cortes (léase Madrid).
Si la exposición antes ya era notable, ahora será sobresaliante. Esto genera ansiedad en nuestros próceres porque, bien que todos no vayan a los actos de los demás, pero que haya eventos sin invitación de los 'otros' genera fomo. ¿Por qué no soy invitado? Esa es la gran pregunta. Mucho fomo.
El secretario general del PSOE de Cantabria, siguiendo una larga tradición de sus antecesores, no está solo. Hay alcaldes, presidentes, consejeros, ediles, presidentes gremiales y el sursunconda (otra palabreja) disputándose los focos y el espacio en los medios de comunicación.
Tienen a mano una agenda repleta de actos propios y ajenos y se les distingue fácilmente porque salen con el lavalier (otra) puesto de casa y siempre van rodeados de una corte de políticos y asesores. Nada trascendente. Los políticos hoy día son el spam de la comunicación y los hay que hasta convocan declaraciones hasta después de misa. ¿Para cuándo un RMDZ (Roberto Media Fan Zone)?
Al final acabaremos siendo los demás los que acabemos con fomo de estar en otra parte.
Sobre este blog
Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
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