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CIUDAD REAL

Enésimo y “decepcionante” intento de blindar las Lagunas de Ruidera, únicas en Europa, tras 30 años sin nuevo plan rector

Lagunas de Ruidera en Ossa de Montiel (Albacete)

Alicia Avilés Pozo

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El Parque Natural de las Lagunas de Ruidera, declarado como tal en 1979 y con casi 4.000 hectáreas, está constituido por un sistema lagunar creado a lo largo de miles de años. Se trata de un complejo único en Europa por una de sus características principales: está formado por represas naturales llamadas 'barreras tobáceas' debido a la precipitación de carbonatos. Abarca los términos municipales de Ruidera, en Ciudad Real, y de Ossa de Montiel, en Albacete.

Su peculiar composición hace que estas lagunas casi nunca se sequen. Se nutren de un sistema natural de alimentación continua desde el Acuífero del Campo de Montiel, que abastece a la zona mediante manantiales y filtraciones subterráneas. Además, las barreras de piedra caliza actúan como presas naturales que embalsan el agua de manera continua. Arroyos como el de las Hazadillas o el Alarconcillo también contribuyen a mantener el nivel del agua.

Este parque natural es una joya hidrográfica en pleno corazón de la Mancha, pero su actual Plan Rector de Uso y Gestión (PRUG) data de 1995. Es decir, lleva más de 30 años sin renovarse. Aunque se han ido aprobando medidas concretas para su protección, principalmente en limitaciones de aforo y circulación de vehículos en verano, conservación de la biodiversidad, baño y actividades recreativas, ahora la Dirección General de Medio Natural del Gobierno de Castilla-La Mancha ya tiene listo un nuevo borrador del nuevo plan de dirección de este Parque Natural. El último intento fue en 2021, pero nunca llegó a aprobarse. 

La adaptación al cambio climático, la accesibilidad, la eliminación de ruinas y la autorización de instalaciones de energía de autoconsumo son algunas de las principales novedades que recoge este documento. Pero hay otras muchas que resultan significativas porque vienen a dar cuerpo normativo a medidas que se han aprobado de manera puntual y estacional.

De la reducción del impacto visual a la conservación de hábitats

En el nuevo borrador, actualmente en exposición pública, se establece, por ejemplo, la promoción de obras para reducir el impacto visual e integración paisajística de las infraestructuras y edificaciones existentes. Y va más allá: incorpora pedir a las administraciones competentes el derribo y la eliminación de aquellas edificaciones en estado de ruina “que provoquen un impacto ambiental, paisajístico o puedan amenazar la seguridad de las personas y no tengan un valor histórico reconocido”.

Entre los objetivos del plan se encuentra “recuperar el funcionamiento natural” de ríos, arroyos, lagunas y acuíferos; establecer los requerimientos hídricos necesarios para la conservación de los hábitats y especies; corregir cualquier causa que pueda originar la “degradación de la calidad del agua”; así como realizar las actuaciones de restauración en áreas sometidas a procesos de “degradación de origen antrópico”.

Otros principios rectores se centran en conservar la calidad del aire, preservar los sonidos naturales y “minimizar la contaminación lumínica”. A todo ello se añaden los objetivos de promover un turismo sostenible en el parque natural y su entorno, atendiendo a su “viabilidad ambiental, social y económica”.

Una de las indicaciones más relevantes que se recogen en el borrador es la restauración en áreas donde las condiciones naturales hayan sido alteradas, y también la reducción de las fuentes de sonido artificiales en el medio natural. Con ello, se busca minimizar su efecto, de modo que “se preserven la quietud y los sonidos naturales del medio”.

Lagunas de Ruidera

En cuanto al agua, el nuevo Plan Rector incorpora que en colaboración con la Confederación Hidrográfica del Guadiana, la Agencia del Agua de Castilla-La Mancha y los ayuntamientos, se realizará un inventario de los “posibles focos de contaminación” de los recursos hídricos (como puntos de vertido de aguas residuales o antiguos basureros sellados), con las correspondientes medidas correctoras.

En este sentido, también se prevén actuaciones para prevenir y reducir la contaminación por nitratos de origen agrario en los acuíferos y aguas superficiales. Asimismo, el plan incorpora la conexión a la red de saneamiento y la eliminación de fosas sépticas, así como el vaciado y clausura de todos los pozos ciegos de aguas residuales existentes.

Además, establece que cumplido el periodo de concesión de cualquier aprovechamiento de aguas existente en el Parque Natural, no destinado al consumo o abastecimiento, se solicitará a la Confederación Hidrográfica del Guadiana, “la caducidad de la concesión y el desmantelamiento de las infraestructuras e instalaciones asociadas”.

En el nuevo borrador se apuesta claramente por facilitar la peatonalización, el uso de la bicicleta y el transporte público en el Parque Natural. De hecho, con el fin de preservar tanto la seguridad de las personas visitantes como la conservación de los valores naturales se podrán establecer las “limitaciones necesarias” al acceso de vehículos cuando se prevea una afluencia superior a la capacidad de acogida, que podrá suponer el establecimiento de “un control de acceso y aparcamiento”.

El baño se mantiene en los sitios “tradicionales”

Asimismo, el órgano gestor del parque natural podrá “limitar o prohibir el baño en alguna zona por motivos de conservación de los valores naturales”. Con carácter general, el baño únicamente podrá ser autorizado en lagunas en donde se ha venido practicando tradicionalmente: las playas de Cueva Morenilla, Del Rey, Colgada, Salvadora, Santos Morcillo, Redondilla, San Pedro, Tomilla (Baño de las Mulas) y Blanca.

Según el borrador, el baño no está permitido en ninguno de los cauces o cascadas que unen las lagunas y también está prohibido utilizar las barreras tobáceas o replanos para “lanzarse o acceder a las zonas de baño”. “Antes de realizar cualquier inmersión los o las bañistas minimizarán la presencia de cremas o aceites bronceadores sobre el cuerpo”, añade.

Destacan igualmente las normas generales de comportamiento incluidas en el borrador. Se refieren principalmente a la correcta gestión de la basura, la restricción en la utilización en el medio natural de equipos y elementos de música, radios y el empleo de megáfonos; así como las emisiones de luces o destellos deslumbrantes por la noche, entre otras cuestiones.

Los usuarios y propietarios alzan la voz

El nuevo PRUG de las Lagunas de Ruidera incluye otras muchas prohibiciones. Y algunas son “excesivas” para la Asociación Aromas de Ruidera, un colectivo activo desde 2013, e integrado por casi 80 miembros que representan a una gran mayoría de usuarios y propietarios de zonas del parque natural.

Su presidente, Miguel García-Noblejas, adelanta a este medio las alegaciones que la asociación va a presentar al nuevo borrador. Afirma que el texto es igual de “decepcionante” que los anteriores y que no ha sido consensuado, “como se prometió”, sobre todo para un complejo lagunar que el año pasado recibió alrededor de 600.000 visitas. “Es igual de restrictivo en derechos que el redactado hace cinco años. Es que tiene hasta 217 prohibiciones”, precisa.

Para esta asociación, la nueva redacción debería “congeniar lo social, lo medioambiental y lo económico”, y “no lo hace”. Pero un asunto que consideran de extrema gravedad es que “se soslaya, a conciencia”, la aprobación previa de dos planes: el de Emergencias e Incendios y el de Urbanismo. Estos fueron los motivos, apunta, por los que no se llegó a aprobar el borrador de 2021.

¿No hubiera sido mucho mejor emplear recursos públicos en crear riqueza, en lugar de destruirla?

Miguel García-Noblejas Presidente de la Asociación Aromas de Ruidera

“Se mantienen muchísimas prohibiciones que no tienen ningún sentido, pues solo impiden el uso debido del parque y la economía sostenible”, añade García-Noblejas. Por ejemplo, cita la prohibición de producción de madera (cuando las choperas son “economía tradicional del lugar”); la de las embarcaciones en las lagunas los fines de semana del verano o la a de no poder cruzar a nado la laguna.

La asociación tampoco está de acuerdo con el derribo del Gran Hotel Prior, o lo que queda de él, en una actuación que se ha encomendado a la empresa pública Tragsa y su filial Tragsatec. “¿No hubiera sido mucho mejor emplear esos recursos públicos en crear riqueza, en lugar de destruirla?”. Es una de las muchas razones que esgrime para afirmar que el nuevo plan rector “no se compadece en absoluto con la igualdad de trato a usuarios y propietarios” ni con el “uso racional” del Parque Natural.

Pero, ¿qué propone el colectivo como alternativa? Primero, quiere que se modifique “sustancialmente” la filosofía y redacción del borrador para impulsar una economía y turismo sostenible, pero que también permita el “disfrute de la naturaleza”.

Lagunas de Ruidera

En sus alegaciones proponen el apoyo a la hostelería, al pequeño comercio y construcciones compatibles con el autoconsumo energético. Piden igualmente cinco nuevas zonas de baño “habilitadas y perimetradas”, el impulso a deportes náuticos, la natación, el buceo, el piragüismo y embarcaciones ligeras; así como más aparcamientos y socorristas. No entienden que, por el contrario, el borrador suponga la “destrucción de la riqueza local”, la diferenciación entre “lugareños y visitantes” y “limite el disfrute de las lagunas”.

Quieren también impulsar la gestión sostenible de los montes de encina para la producción de ‘pellets’ procedentes de biomasa y fomentar la limpieza anual del carrizo, “como se estuvo haciendo durante dos décadas para evitar incendios forestales”.

A todo ello unen impulsar la reconstrucción y conservación de algunas centrales hidroeléctricas, como la de San Alberto -dentro del casco urbano de Ruidera- como “arqueología industrial y aula cultural y museística”.

Somos los primeros interesados en la conservación de la naturaleza, pero este borrador supone un exceso de celo administrativo

Finalmente, entre un centenar de alegaciones, consideran que la memoria económica requiere “una seria revisión”. No entienden que la partida para investigación suba desde 200.000 euros a casi el doble (415.000 euros), “en detrimento de graves carencias que mantenimiento y limpieza”.

Pese a todo ello, la Asociación Aromas de Ruidera se muestra dispuesta al diálogo con el Gobierno regional, pero partiendo de una premisa esencial: “No necesitamos tantas prohibiciones sino soluciones”. “Somos los primeros interesados en la conservación de la naturaleza, pero este borrador supone un exceso de celo administrativo”.

Fuentes municipales consultadas por este medio han confirmado que los ayuntamientos de Ruidera y Ossa de Montiel también están preparando “numerosas” alegaciones al proyecto, por lo que la polémica está de nuevo servida para un Plan Rector de las Lagunas de Ruidera que, de momento, no parece contar con el respaldo del área local y de influencia de este espacio único.

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